Probamos el cooperativo del nuevo Splinter Cell: Conviction.
Muchas cosas han cambiado en la nueva entrega de la saga
Splinter Cell. Ahora el protagonista de la historia, un Sam Fisher que busca venganza por la muerte de su hija, hace que el juego, en su modo historia, sea mucho más salvaje y brutal que nunca, lo que varia considerablemente el estilo de juego. Pero Fisher no estará sólo, ya que acompañando al modo historia tendremos el modo multijugador cooperativo en el tendremos que sincronizarnos con un compañero para pasarnos una serie de misiones que nos tendrán pegados al mando unas cuantas horas. Hemos podido probar la primera de las misiones de este modo y os contamos que nos ha parecido.
De vuelta a la agencia
Este modo cooperativo tiene sus propios protagonistas y su propia historia, que se sitúa antes de la contada en la campaña para un jugador. El argumento gira en torno a cuatro armas EMP rusas que han sido robadas. La agencia Third Echelon, en colaboración con su homóloga rusa Voron, deciden mandar a dos de sus hombres para que la recuperen. Así, los dos agentes, Archer y Kestrel, deberán colaborar para cumplir las órdenes de sus agencias y recuperar las armas antes de que sean usadas. Este modo nos llevará por cuatro misiones diferentes que según sus creadores nos durarán entre cuatro y seis horas. Durante las misiones, el argumento se contará en tiempo real, haciendo que no se corte en ningún momento el ritmo. Además, al igual que en el modo historia, veremos los objetivos de la misión como texto reflejado en las paredes, un recurso muy original.
La mecánica del juego es muy similar a la vista en el modo para un jugador, aunque con pequeños cambios y, sobre todo, con un toque algo menos salvaje, ya que ahora los protagonistas siguen las reglas de sus agencias y no pueden permitirse tomarse la justicia por su mano. Así, las grandes novedades jugables de esta entrega están también presentes en este modo. La primera son las sombras, ahora mucho más evidentes, ya que cuando estemos a cubierto y los enemigos no puedan vernos, la pantalla se pondrá en blanco y negro para indicárnoslo. Y es que como en el resto de entregas de la saga, ocultarnos será vital, pues a menudo estaremos en inferioridad numérica, aunque si nos descubren, la partida no acabará y tendremos posibilidades de salir con vida (aunque a veces será muy difícil).
En ese caso, en la posición en la que nos delataron aparecerá una silueta nuestra que marcará el punto donde los enemigos irán a buscarnos. Esto es lo que se conoce como "La Última Posición Conocida" y nos permite jugar con nuestros enemigos para adivinar por donde van a avanzar y pillarlos por la espalda, por ejemplo. Sin duda el hecho de que al ser descubiertos no se acabe la partida hace que el juego sea mucho más accesible, aunque ya decimos que debemos ser sigilosos, pues si vamos a lo loco acabaremos muriendo muy pronto.

La última gran novedad del juego y que sin duda es la que más juego da es "Marcar y Ejecutar", que además en el modo cooperativo tiene ciertas variaciones. La base de esta habilidad es que si matamos a un enemigo cuerpo a cuerpo ganamos la habilidad de marcar a varios blancos y, pulsando un botón, matarles de forma automática, siento tremendamente útil. La variación en el modo cooperativo es que las marcas se comparten entre los dos jugadores. Así, si uno de ellos mata a un enemigo con sus manos, cualquiera de los dos podrá marcar a los blancos. Más aún, el número de blancos totales se repartirá, pudiendo marcar uno a tres y otro a uno, por ejemplo, o marcando uno a todos para que sea el otro quien los ejecute.