Probamos la beta multijugador de este prometedor juego bélico en el que balas y oro son igual de importantes.
La beta multijugador de
Battlefield: Bad Company ya lleva un día entre nosotros, que hemos aprovechado para darle un buen repaso en unas extensas sesiones de juego. Para ello, hemos lidiado con muchos enemigos, jugado en varios bandos, afrontado los momentos de mayor tráfico en los servidores de Electronic Arts y nos hemos reído con algunos de esos
bugs (errores) tan simpáticos que –por suerte, y de manera habitual- sólo se pueden ver en las betas, es decir, en las versiones preliminares destinadas a jugarlas con fallos para, precisamente, localizarlos y corregirlos.
Empezaremos por lo anecdótico: el juego de DICE tiene mucho camino por recorrer en cuanto a perfilar varios aspectos. Hemos visto barriles flotantes, puertas que explotan con un gran fogonazo al romperlas con el cuchillo y otras cosas por ese estilo que no nos han afectado lo más mínimo durante las partidas. De hecho, tenemos que decir que salvo por la restricción en modos de juego de la beta y estas cosas simpáticas, no nos habríamos dado cuenta de que estamos ante una versión preliminar del juego, lo que muestra que fuera de esas anécdotas resulta muy consistente y bien planteado.
El título nos ha parecido destinado muy especialmente a los aficionados a la sga Battlefield, con un muy amplio rango de vehículos disponibles en los dos escenarios que se incluyen (Oasis y Ascensión). El que más nos ha gustado es el tanque... no podemos evitarlo, somos unos clásicos. Coger el tanque, avanzar destruyendo el escenario disparando a todo lo que se mueva (intentando que no sean de nuestro bando, claro) nos ofrece una experiencia muy satisfactoria de atravesar con impunidad las líneas enemigas, al menos hasta que el equipo rival hace acto de presencia con helicópteros, otros tanques, o equipamiento específico contra los acorazados. Desde luego, lo que hemos visto es que incluso con un uso intensivo de vehículos, el juego mantiene una buena balanza para igualar las tornas.

Sin embargo, tenemos que decir que el modo de juego disponible es bastante estratégico, más allá de lo que se podría pensar un primer momento. En esencia, es tan simple como conquistar la base enemiga (o defenderla, según el bando que nos toque), pero para hacerlo hay que localizar los depósitos de oro. Para lograrlo, no basta con llegar hasta el punto objetivo, o buscar una buena posición y usar torretas y rifles de francotirador para defenderlo, pues todo es modificable. Es decir, el entorno del juego se puede destruir de manera dinámica (hablaremos de esto más adelante) si usamos armamento pesado o somos lo suficientemente insistentes. Esto es importante, porque si usamos un mortero a larga distancia podemos allanar el camino o incluso destruir de entrada edificaciones enteras.