Te contamos todo sobre la peligrosa nueva aventura de Nathan Drake.
Uncharted se ha convertido por méritos propios en uno de los emblemas del catálogo de PlayStation 3. Tras una primera entrega sobresaliente –pero no perfecta- que supuso un punto de inflexión en el panorama de lanzamientos de la consola en 2007, un año marcado por grandes ausencias en secuelas conocidas –MGS 4 no llegaría hasta meses después- y algunas conversiones deficientes, el juego de Naughty Dog demostró lo que una buena desarrolladora podía hacer con la máquina de Sony. Era un diamante en bruto que había que pulir, con unos aspectos técnicos envidiables, buena inteligencia artificial, control cómodo, pero demasiado monótono en su desarrollo –encadenaba oleadas de enemigos con demasiada frecuencia-.
Con Uncharted 2 la saga se asentó definitivamente y se convirtió fácilmente en el juego de 2009, incorporando multijugador y una gran variedad de escenarios, que a diferencia del primer título –una isla con varias sorpresas en su interior- nos llevaba por varias localizaciones de todo el mundo. El listón gráfico se subió corrigiendo la única carencia del primero –una sincronización vertical- y añadiendo efectos como desenfoques de movimiento. Pero la jugabilidad era la gran beneficiada gracias a una ecuación más equilibrada entre disparos, sigilo, plataformas, algunas secciones relajadas de puzles, más espectacularidad y situaciones cinematográficas casi inverosímiles como tiroteos dentro de un edificio que se colapsaba, persecuciones de helicópteros por tejados y un asalto a un tren en marcha, por citar unas pocas.
El primer reto de Uncharted no era sencillo: presentar una nueva saga que además arrastraba el sambenito de ser "un Tomb Raider con protagonista masculino". Pero lo superó apostando claramente por la ficción "pulp" y la acción, relegando los puzles y especialmente las plataformas a un segundo plano, casi tercero. El objetivo de Naughty Dog para Uncharted 3: Drake’s Deception es superar todo lo ofrecido con anterioridad, y seguir manteniendo frescos a unos personajes que según la desarrolladora, no van a terminar sus aventuras en este juego ni generación –nunca se ha dicho que una trilogía cerrará el argumento, a diferencia de God of War-.

Los jugadores estaban divididos para el tercer juego en su mayor parte entre los que pedían algún tipo de localización egipcia, desértica o marroquí –algo habitual en Indiana Jones- o en la Atlántida, una isla legendaria que podría dar juego con momentos subacuáticos –una de las características estudiadas pero desechadas en el primer Uncharted-. En cierta manera, Naughty Dog ha contentado a todos con un argumento que lleva a Drake en búsqueda de la "Atlántida de las Arenas" en el desierto arábigo, Iram de los pilares o la Ciudad de los Mil Pilares. La ciudad realmente existió en la región de Omán, se han encontrado sus ruinas, y su desarrollo era muy adelantado para la época –tal y como se decía de la Atlántida- gracias a un lago subterráneo que proporcionó prosperidad, pero que posteriormente sería la causa de su hundimiento en las arenas –según la mitología, Dios la castigó por su corrupción-. Pero en el mundo de Uncharted este lugar esconde "terribles secretos que permanecen ocultos", según la presentación de Drake’s Fortune. No es ninguna sorpresa que la ciudad guarde peligros inesperados, pero no está de más recordar que el factor fantástico sigue presente en la serie.