El simulador de guerra más exigente llega de nuevo, y también a consola, para hacerse un hueco entre los grandes.
Quizás, el hecho de que a lo largo de estas líneas y a bote pronto, demos a entender que ArmA II sea una de las cosas más positivas que le puede pasar a esta generación de consolas, asuste a más de uno. Por lo tanto, seamos generosos con todos los usuarios a los que este título les suene a chino y demos marcha atrás para ubicarnos. Aficionados a los juegos de disparos, atentos, porque estamos de enhorabuena.
Todo se remonta a 2001, cuando Bohemia Interactive, un estudio independiente ubicado en la República Checa, lanza con la ayuda de Codemasters el simulador bélico Operation Flashpoint: Cold War Crisis. Este juego, que en un principio sólo estuvo disponible para PC (fue tímidamente convertido a Xbox en los últimos coletazos de la consola), se trató de una apuesta en toda regla. Presentaba, enmascarado en un juego de acción en primera persona al uso, un conflicto entre Estados Unidos y la Unión Soviética dentro de un conjunto de islas basadas en territorios reales (como curiosidad, Tenerife es una de ellas). Hasta ahí todo medianamente normal. Las diferencias las marcaba el interesante enfoque del juego: simulación pura y dura. Este atrevimiento se traducía en un realismo inusitado para la época. En Operation Flashpoint podías sentirte desde el soldado con la historia más efímera hasta todo un héroe. Podías recorrer libremente el vastísimo terreno disponible tanto a pie como en cualquier tipo de vehículo imaginable, empuñar decenas de armas y especialmente afrontar los combates armados más intensos que se han vivido en videojuego alguno. Como ejemplo de esto último, el mero silbido de una bala podía significar que en escasos segundos pasarías a criar malvas si no echabas tu cuerpo a tierra.
Asaltos a convoys, defensa de edificios, enfrentamientos contra blindados, rescate de rehenes, infiltración y cualquier otra cosa que pudieras crear en un inmejorable editor redondeaban los potentes argumentos que nos trajo esta joya. Estos motivos encumbraron merecidamente a la obra de Bohemia, llegando a ser todo un éxito para la crítica que fue a su vez recompensada con unas excelentes ventas. Visto el buen recibimiento, no tardaron en aparecer dos expansiones conocidas como Red Hammer y Resistance, que añadían misiones, mejoraban el aspecto gráfico y corregían fallos jugables. En la actualidad, las legiones de fans siguen manteniendo vivo al juego con una cantidad ingente de contenido descargable en forma de mods con todo lujo de detalles.

Y llegamos a 2006, año en el que aparece ArmA: Armed Assault. Dada la pérdida de la licencia a favor de Codemasters, dueña de los derechos de Operation Flashpoint, Bohemia Interactive resurgió con algo más que una expansión. Además de tratar de ganar adeptos con una apariencia mucho más fresca para la época, tanto en lo puramente técnico como en la puesta al día de armas y uniformes, la gran baza de este título se centró en una gran comunidad online, todavía en marcha a día de hoy con centenares de clanes en activo. Como dato revelador y para rematar el pequeño resumen de estos juegos hermanos, el ejército norteamericano cuenta con una versión considerablemente mejorada de ArmA que es usada para entrenamientos militares. Dichas mejoras se focalizan sobre todo en la balística, manteniendo la base que podemos disfrutar en nuestras casas.