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Estamos ante un juego que tiene que hacer frente a un gran problema: la jugabilidad de las entregas anteriores está terriblemente definida, y éste se sale por completo de la norma. En los últimos meses, hemos visto algo parecido con Metal Gear Acid, el juego de PSP, cuya jugabilidad es muy distinta a la de las entregas previas. Y si, paradójicamente, el juego citado daba un giro hacia la estrategia, Battalion Wars se aleja de la estrategia por turnos que ha definido a las entregas que hemos visto (tanto en GBA como en Nintendo DS) para ofrecernos un juego de acción en tercera persona.

En un primer momento, el juego no acabó de cuajar entre el público cuando fue mostrado durante el E3 (la feria de videojuegos de Los Ángeles) del año 2004, pasando bastante desapercibido también durante el presente año, siendo criticado duramente por su cambio de género y un acabado técnico que parecía no satisfacer las demandas del público actual. Por suerte, hemos tenido la oportunidad de probar el juego en su estado actual, a pocos días de su comercialización en el mercado estadounidense.
El juego es claramente un título de acción en primera persona, pero, como veremos, contará con un importante factor estratégico sin el que sería imposible conseguir la victoria en las misiones que se nos planteen, por lo que el cambio de título es bastante acertado, alejándolo de las ideas preconcebidas que podrían tener los jugadores si se acercasen a un videojuego que compartiese nombre con los de las máquinas portátiles.
Ahora que tenemos más que claro que no es un Advance Wars, habrá qué ver qué puede ofrecernos esta apuesta de Nintendo y Kuju Entertainment. El estilo gráfico es bastante desenfadado, con personajes que no pretenden con sus modelados parecerse a la realidad, ya que son algo bajitos, cabezones y con los pies grandes. El estilo es casi caricaturesco, y los personajes principales (los que nos van asignando misiones, por ejemplo) se presentan con estilo de dibujo animado, por lo que, en este sentido, la apuesta estética está muy en consonancia con lo que hemos conocido hasta ahora. Los escenarios y las animaciones se perciben todavía con fallos, con algunas texturas muy repetidas y cuadros de animación bruscos e incluso pequeños fallos que hacen que algún personaje se ponga a caminar flotando e incrustado en unas cajas o una pared, por ejemplo. Estamos seguros de que esto se debe a que estamos ante una demo y que será conveniente corregido, pero vale la pena comentarlo por lo anecdótico (y divertido que resultó).
Empezaremos controlando a un único soldado, de manera que poco a poco se irán introduciendo las claves esenciales para poder movernos por el escenario, fijar objetivos, usar nuestras armas... y no tardaremos mucho en empezar a formar un pequeño escuadrón. Y es que esto se ha mantenido intacto: controlaremos a un grupo de combate, incluso vehículos de todo tipo, pero siempre en tiempo real. Nos moveremos con total libertad a lo largo de los amplios entornos tridimensionales, haciendo frente a los múltiples enemigos, destruyendo sus bases, vehículos, etc. Estos vehículos, por cierto, recuerdan mucho en su diseño a los vistos en las entregas para GBA, con un toque entre tecnológico y retro que resulta la mar de simpático.

Aunque controlaremos un batallón, podremos tener control preciso sobre una unidad determinada (ya sea infantería, tanque, avión...) y dar órdenes de tipo genérico a las demás (usando el stick amarillo se desplegará un menú con acciones que ordenarles), como hacer que nos sigan o que guarden sus posiciones. Todo esto lo haremos a través de la veintena de misiones principales que van a ser el núcleo central del título, que incluirá giros del guión bastante interesantes.
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