El simulador de baloncesto de 2K Sports cumple diez años con una entrega mejorada y muy completa.
Esta "lucha por el estrellato" puede ser dura, y aburrida, en un primer momento. El juego nos ofrece varias opciones para abreviar el sufrimiento, la primera de ellas saltar directamente entre los diferentes momentos del partido en los que salgamos al campo, la otra ver de forma acelerada el partido cuando no juguemos, y finalmente verlo todo en tiempo real, lo que puede llevarnos al hastío cuando seamos un "rookie" y juguemos solo unos minutos por encuentro.

El sistema de evolución de los jugadores es todo un acierto, al plantearnos retos en cada partido para así hacernos mejor jugador poco a poco, y al mismo tiempo incluir logros "globales" que iremos alcanzando durante nuestra carrera y que también mejorarán nuestras habilidades. Estos pequeños desafíos van desde meter cierto número de canastas o robar cierto número de balones en un partido, hasta, en el caso de los globales, alcanzar un número de puntos en toda nuestra carrera, al estilo de las clásicas marcas que de vez en cuando superan las estrellas y son noticia en la prensa deportiva. En cualquier caso, el sistema de evolución es lo suficientemente variado y flexible como para que podamos progresar siempre, dando más o menos "saltos" dependiendo de cómo lo hagamos en un partido, pero sin que haya una barrera infranqueable a partir de la cual no podemos progresar. Podemos lograr una superestrella tipo Kevin Garnett con el paso de los años, o simplemente un veterano carismático estilo Horace Grant, pero el sistema de progreso -y lo divertido que es el juego- ofrecen satisfacciones durante muchas horas.
Aparte de este modo de juego, la jugabilidad en sí ha cambiado, haciéndose algo más realista y también un poco más táctica. El cambio del turbo o el esprint que comentábamos en nuestras impresiones del juego no es algo baladí sino muy importante. Ahora no podremos esprintar tanto como en anteriores juegos, indicándonos una barra la capacidad que tiene cada jugador, que una vez terminada repercute en su cansancio. Si un jugador se cansa demasiado tendrá que estar más minutos en el banquillo recuperando fuerzas, y eso puede afectar mucho a nuestro juego dependiendo de qué jugadores se quemen antes. Hay que esprintar menos, pero al mismo tiempo los esprints son ahora más significativos, más importantes en el juego.

Del mismo modo, la táctica y el trabajo en equipo cobra ahora mayor importancia que el año anterior. Ahora tenemos un total de 24 tácticas de ataque diferentes en comparación con las ocho del juego anterior, y eso se nota mucho, especialmente a la hora de contraatacar. Las jugadas que "invoquemos" serán cruciales a la hora de aprovechar una ventaja, así como el manejo del segundo jugador para lograr coordinar bien ciertas acciones, como un alley oop o uno de esos triples mortíferos en los que uno de nuestros jugadores tira sin oposición. El único problema del aumento de los tipos de jugadas de ataque es que ahora es más confuso seleccionar entre ellas cuando estamos jugando. A nivel jugable el juego ha progresado ligeramente hacia un mayor realismo y equilibrio entre los tipos de jugada, sin ser un salto cualitativo, porque todavía quedan algunos fallos, especialmente en la inteligencia artificial de los rivales, que a veces hacen cosas inexplicables; pero se ha enfatizado el trabajo en equipo, los cambios en la forma de esprintar son un acierto, y sigue siendo un grandísimo simulador para los amantes del baloncesto.