Corre, salta y haz que todo fluya en una aventura en primera persona completamente diferente pero con altibajos.
Es una muestra magnífica de un uso inteligente y bien planteado de la gama cromática, que al mismo tiempo sabe adaptarse a la variedad de entornos que aporta la ciudad. Además, sabe aplicar efectos visuales como el
blur o la iluminación de manera efectista, pero sin abusar de ellos para construir un mundo consistente. Con todo, lo que más destaca es el dibujado de la ciudad y la suavidad con la que se genera sin tropezones ni fallos reseñables, más allá de las inoportunas y ocasionales cargas de datos a las que ya hicimos referencia. En el lado negativo, la simpleza de los interiores y lo que puede llegar a descolocar el sistema de ayuda (que mueve automáticamente la cabeza de Faith para mostrar la dirección apropiada) en esos pasillos, pues no tiene en cuenta paredes ni demás elementos.

La música, por su parte, suena más que bien, y está íntegramente localizado al español con un buen doblaje que cumple su cometido y consta de interpretaciones a la altura de las circunstancias en casi todas las situaciones, destacando, claro, en las escenas narrativas. Dentro del juego a veces no se oye muy bien por los efectos aplicados para dar efecto de escuchar la comunicación por un pinganillo, pero es sólo en las situaciones en las que se funde con efectos de sonido ambientales.
Los efectos de sonido son de gran calidad, tanto los disparos como las horripilantes fracturas de huesos que suenan al caer desde una azotea. No es violento, no se ve nada, sólo funde a negro, pero el sonido de los huesos puede producir escalofríos. Del mismo modo, la respiración, los elementos que se rompen... todo suena bien, y con un equipo de sonido y los altavoces bien colocados la sensación de inmersión está muy conseguida.
Conclusiones
Es una apuesta diferente dentro de los juego en primera persona y, claro, también en el campo de la acción que a veces funciona, y otras no.
Mirror’s Edge destaca por una estética de impresión y un planteamiento jugable lleno de potencial y buenas maneras que luego se ejecuta de manera irregular. En ocasiones el control se ha adaptado más que bien a las necesidades específicas de esta idea, y luego nos encontramos con algunos que no han tenido tanta suerte, como el uso de las armas. La ejecución por tanto no resulta del todo satisfactoria, pero esos momentos de uso de armas de fuego son escasos, así que suponen en el conjunto general un problema relativamente menor.
Eso sí, nos gusta -y mucho- correr contra el reloj y contra los fantasmas, afrontar el reto puro y arcade en el que se pueden descomponer los niveles del modo historia. Con todo, se nota que aunque la idea funciona casi siempre, cuando no lo hace nos estampamos de manera estrepitosa contra el suelo, y se percibe que podría haber dado mucho más de sí con algo más de pulido y refinando las ideas y su puesta en práctica. Así que, con una trilogía ya anunciada, confiamos en que las secuelas sepan corregir sus defectos para aprovechar un concepto interesante, intenso y diferente que, eso sí, es una interesante propuesta dentro de un género que se encuentra más que encorsetado y que necesita estas ideas frescas con urgencia.