Humor a raudales, mucho heavy y una jugabilidad que enamora.
Así pues, ir mejorando es un aspecto a tener en cuenta. Bueno, eso y la recompensas que podemos comprar con el dinero que consigamos: mejorar el vehículo, el hacha, la guitarra, conseguir nuevos movimientos de combate, personalizar el aspecto del coche... todo ello en la forja del Guardián del Metal, que interpreta en inglés Ozzy Osbourne. Por ejemplo, mejores cuerdas para la guitarra le dan más potencia.

La exploración de los entornos es agradable, del mismo modo que lo es repartir hachazos a diestro y siniestro, aunque tenemos una única pregunta: ¿por qué no salta Eddie? La jugabilidad, por supuesto, está diseñada de acuerdo a su inhabilidad para saltar, así que en la práctica jugable no la echamos en falta, pero como juego con elevadas dosis de acción, uno no puede evitar recordar otros títulos con ataques aéreos y elementos asociados; además de que siempre ayuda a aumentar la sensación de libertad y agilidad del personaje. Claro que conducir es muy atractivo, y en cuanto le hayamos hecho unos apaños al vehículo, resulta mucho más divertido moverse por ahí a volantazo que gastando suela.
A nivel visual, ya hemos dicho que algunos escenarios se perciben un poco vacíos, pero, por otro lado, el uso de la iluminación y las texturas consigue una estética tan marcada como atractiva, que se complementa con elementos iconográficos del mundo de la música. Esto se complementa con el diseño de personajes, que no descuida ni al secundario más insignificante, con un estilo cercano al de los cómics, utilizando texturas y colores buscando reforzar esa sensación, sin tantear en ningún momento la técnica del
cel-shading. Le falta algo de potencia bruta a la hora de exprimir los circuitos de las consolas, pero el trabajo artístico es una maravilla. Además, no se ha descuidado ningún aspecto, y los menús del juego ya son, de por sí, todo un derroche de originalidad y buen hacer.
El aspecto sonoro del juego es indiscutible: una banda sonora, como apuntábamos antes, de órdago, y efectos especiales de contundencia, que se complementan con un doblaje de lujo, equiparable en calidad y sin complejos con el original, por lo que todo el público podrá disfrutarlo en español y aprovecharse no sólo de la calidad de los actores implicados, sino también de lo bien que se han resuelto algunos problemas de localización, preservando humor, chistes y gracietas.
Conclusiones
Brütal Legend es una experiencia de juego única por su combinación de factores: varios géneros jugables, mucha música de calidad, humor sin cortapisas, y un apartado artístico digno de mención hacen de éste uno de os títulos más sorprendentes en los últimos tiempos. Lo más gratificante es que plantea muchas cosas, y casi todas están mucho más que bien, y, lo que es mejor, ninguna está mal. Como todo juego que recoge y combina géneros, no consigue destacar como exponente en ninguno de esos campos, pero su cohesión y calidad global lo sitúan muy por encima de la media. Sin duda alguna, un título que complacerá a los jugadores, les sorprenderá y, sobre todo, les hará sonreír mientras Eddie Riggs combate a las peores encarnaciones del
metal.