Vuelven los goles desde medio campo en esta nueva versión de FIFA para Wii.
Aparte de este modo Carrera tendremos el partido rápido (que puede ser uno solo, o al mejor de X), el Torneo o el juego Online. El modo Torneo permite jugar diferentes copas y campeonatos organizados (por ejemplo, la Copa de España) mientras que el modo online nos permite, como su nombre indica, jugar partidas a través de la conexión Wifi de Nintendo. Este modo funciona muy bien, permitiéndonos jugar con nuestros amigos o emparejándonos con otros jugadores de forma muy rápida. Con ellos podremos jugar en partidos de uno contra uno, o de dos contra dos, cada equipo en una consola. Durante nuestras partidas, la experiencia del online ha sido muy buena sin apenas lag y todo de forma muy rápida y sencilla (aunque como requisito se nos pide hacernos una cuenta de EA).
Fútbol de cartón
En Fifa 10 para Wii lo primero que nos llamó la atención fue su aspecto gráfico, con estilo mucho más cómic de lo que se suele esperar de un juego de la serie Fifa. Visualmente es correcto, con un apartado relativamente simplificado, especialmente los personajes. Estos se reconocen bien, pero en algunas ocasiones se pueden apreciar carencias técnicas que echan un poco para atrás. Y es que el toque de dibujos animados no acaba de estar pulido. Las animaciones, por otra parte, están bastante bien y son muy fluidas, dando cierta sensación de realismo, lo cual puede parecer un tanto extraño en ocasiones.
Otras de las características visuales de este Fifa son los efectos aplicados a los chutes. Cuando un jugador chuta a gol con fuerza, un efecto de estela contundente acompañado de un efecto de sonido, seguido de un contundente impacto del balón contra el portero o el fondo de la red, que a veces recuerda más a un partido de Oliver y Benji que a los partidos que podemos ver los fines de semana por la tele.
Si decíamos que los gráficos no se asemejan a lo que se puede esperar de un Fifa, la verdad es que con el sonido pasa lo mismo. Ya desde los menús iniciales, los efectos de sonido y la música (licenciada) animan al jugador con un estilo mucho más animado, con constantes voces en off narrando sucesos de partidos. Un vez en los partidos, la voz del narrador (en castellano), más rápida y directa que de costumbre, pretende impregnar más ritmo al partido. Los efectos de sonido del campo, como pases, chutes y demás cumplen con creces en transmitir el toque arcade, especialmente los sonidos de los chutes y los impactos con los palos y el portero, mucho más contundentes que nunca.
Desgraciadamente, algunos efectos mal aplicados como el cantar de un gol por el público o el pitido del árbitro (inexistente en el campo, por cierto) reproducidos desde el altavoz del Mando de Wii ensucian este apartado, pues no solo es el problema del sonido enlatado, sino que además se presentan sin sincronía con el ritmo del juego y los diferentes eventos.
Divertido pero poco profundo
Fifa 10 para Wii busca acercarse a un público que se toma menos en serio los juegos mediante un sistema de control simplificado y más accesible, pero se queda corto a la hora de ofrecer contenidos suficientes para que aquel jugador que quiera echarse más de unas pocas partidas tenga motivos de volver. Las limitaciones del juego y el toque arcade provoca que muchos de los elementos que hacen de los juegos de futbol una excelente combinación de técnica y táctica, queden en el olvido a cambio de darle al botón o sacudir el mando en el momento oportuno.
Para aquellos que quieran tener un juego de futbol con el que echarle unas partidas de vez en cuando, sin necesidad de exigirle realismo al asunto, la experiencia les será grata especialmente por el buen sabor de boca que deja la respuesta del control, pero más allá de unas cuantas jornadas es posible que el juego entre en lo repetitivo y escaso, siendo una pena por que propone algunas ideas buenas, como el modo de control con solo el mando de Wii, los retos o los potenciadores de juego, que no han sabido explotarse debidamente. En resumen, un buen juego que va dirigido a aquellos jugadores menos exigentes, pues al resto, les sabrá a poco.