Una gran inversión que vale más de lo que cuesta, y probablemente el primer juego de “nueva generación” que lo es también fuera del apartado técnico.
Está vivo cuando te pierdes en un mapeado enorme cuya vista llega hasta el horizonte. Está vivo cuando dicho mapeado rebosa de fauna y flora de comportamiento imprevisible, cuando los personajes sorprenden incluso a los jugadores experimentados, respondiendo a sus propios motivos, llevando a cabo sus propias misiones, cuando al pasear se cuentan los últimos rumores, se pelean u otras cosas, reaccionan a su entorno… Está vivo cuando te mezclas con las costumbres, rumores y situaciones de cada lugar y ves cómo se conectan entre ellos, cuando tu carisma influye muy significativamente en las reacciones de los demás, ganándote amigos y enemigos, cuando ves lo aprovechada que está la zona explorable de más de veinticinco kilómetros de diámetro llena de secretos y de accidentes geológicos de lo más diversos, pueblos cuyas edificaciones tienen más que ver con la arquitectura que con atrezos, viejas ruinas con su propia historia… como en Morrowind, no hay dos lugares iguales en todo el juego. Está vivo cuando la partida cambia al volver a empezar.

Defectos
Nuevamente, el colosal tamaño de este título se ha vuelto en contra de Bethesda Softworks en varios aspectos, la mayoría ya presentes en Morrowind y en menor medida que en este, pero no por ello ignorables. Sobre todo tienen que ver con el aspecto técnico; el tamaño inmenso de los escenarios hace que las texturas lejanas, como suele ocurrir con estas distancias (véase Dark and Light) tengan una resolución visiblemente baja.
El alto número de elementos que se llega a mover y calcular a la vez hace que sea realmente difícil mantener estable la tasa de fotogramas por segundo, requiriendo ajustar el detalle en su versión PC, y haciendo que en ocasiones vaya muy justito en Xbox 360. De la misma manera, las cargas que se producen en pleno escenario son insignificantes al contrario que en su predecesor, pero sí pueden hacerse relativamente largas al entrar en ciudades, particularmente si usamos el viaje rápido a menudo.
La traducción, aunque bienvenida, no se libra de sus puntos negros. Es la clásica traducción de videjuego que se ha hecho sin conocer su contexto, lo que hace que en momentos puntuales notemos discordancia entre lo que vemos y lo que leemos. Rizando el rizo también podríamos añadir que el sistema de combate podría estar aún más depurado, y que la física no siempre se comporta de forma tan realista.
Ninguno de estos defectos llegan a hacer mella en la experiencia de juego, pero sí nos hace pensar cuan cerca estaría de la perfección de no haberlos tenido.
Conclusión
Oblivion abre una puerta muy emocionante en el género por lo que ha logrado. El grado de inmersión que llega a alcanzar en sus lugares e historias hace trizas todos los intentos existentes hasta ahora en este tipo de juegos, incluyendo a Morrowind. Su tamaño, densidad y variedad, también. La gran aceptación que ha tenido en la prensa internacional no es gratuita; se trata sin duda de uno de los mejores videojuegos de rol de todos los tiempos, sino el mejor.
Al jugador acostumbrado al reto de un juego lineal de unas veinte horas de duración, o a una partida rápida para matar el estrés, tal vez le abrume Oblivion. Es imposible, como en otros títulos, tratar de lidiar con todo desde el principio. La clave reside en la libertad y no linealidad del juego, que en ningún momento llega a hacerse aburrida a largo plazo, como le ocurre a otros juegos, en ocasiones grandes juegos, que presumen de ello (véanse productos tan dispares como GTA, Fable, Shenmue u Operation Flashpoint).

Su inmensidad, sin el característico mundo permanentemente cambiante de los juegos masivos online, hacen de The Elder Scrolls IV: Oblivion algo parecido a un gran libro, que podemos degustar sin prisa durante meses o incluso años; y como con los grandes libros, es de esos con los que llegará el momento en que nos gustaría volver a jugarlo por primera vez.
Una gran inversión que vale más de lo que cuesta, y probablemente el primer juego de "nueva generación" que lo es también fuera del apartado técnico.