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Vandal juegos retro

Q*bert

En los ochenta hubo un juego que supo convivir con el mito de Pac-Man y fue capaz de darle un giro de tuerca más.

Emmanuel Castro · 17:38 8/2/2013
Hoy nos vamos muy atrás en el tiempo, para recordar un juego que puede no sonar a muchos, pero fue un arcade de gran éxito. Acompañadnos a principios de los años ochenta, época en la cual los arcades empezaban a llenar salas recreativas y comenzaban a ser una gran alternativa para ir con los amigos a pasar la tarde.

Pero estas salas -por estos lares- aún eran pequeñas, y estos muebles los podíamos encontrar en bares y demás sitios más modestos. Pero el juego de hoy empezó su éxito en los arcades y gozó de bastante popularidad sobre todo en Estados Unidos y América del sur.

Su versión arcade vio la luz en el año 1982. En aquel año en el que salió Q*Bert, hacía tan solo dos que el mito de Pac-Man y su tremendo éxito tronó con gran estruendo en el mundo de los videojuegos.

Mucha gente, en los setenta, asociaba los videojuegos a Space Invaders, y a principios de los ochenta, fue Pac-Man el videojuego que llevaba la bandera al pensar en videojuegos. Pero el juego de hoy, a pesar de convivir con el juego de Namco, logró su pequeña parcela de éxito, y saltó de los arcades a multitud de plataformas donde este pequeño personaje se quedó en la hoja de la historia que leeremos hoy.

Gottlieb nos presenta este juego en el que manejaremos a un simpático personaje con una trompa, extraño lenguaje y las piernas que le hacen saltar de plataforma en plataforma esquivando enemigos.


El juego fue concebido por Warren Davis y Jeff Lee. En la fase más temprana de producción de este videojuego, se ideó el personaje pensando en que Q*Bert disparase a los enemigos, pero decidieron simplificar la jugabilidad, asemejándolo más Pac-Man, teniendo que esquivar los enemigos a través del escenario.


Este escenario estaba representado por una pirámide de cubos, con una perspectiva isométrica pero de jugabilidad en dos dimensiones, ya que nos moveremos exclusivamente en diagonal. Saltaremos de plataforma en plataforma para ir cambiando el color del cubo al que saltemos, y completaremos el nivel cuando todos hayan sido cambiados de color.

Como dijimos, el arcade dio paso, a partir del año 1983 de un sinfín de conversiones. La mayoría de los ordenadores de 8 bits tuvieron su conversión, y consolas como NES, Atari 2600 y 5200, Game Boy, PlayStation y Dreamcast también disfrutaron de sus conversiones, aparte de la PlayStation Network.

Aquí podemos ver un vídeo en el que se comparan la gran mayoría de las versiones:



En todas las pantallas tendremos una serie de enemigos que nos harán las cosas algo más difíciles. La verdad que no son muchos, y se repiten hasta la saciedad, pero no menos que ciertos fantasmas de colores, ¿verdad?

Como dijimos, nuestro pequeño personaje al que manejamos, es Q*Bert, un pequeño y extraño ser con una trompa, y con unas patitas que serán las que nos ayudarán a saltar de cubo en cubo hasta el siguiente nivel.


Las bolas que aparecerán cayendo de la pirámide podrán ser buenas y malas. Las bolas de las que debemos huir serán las rojas, ya que nos matarán, pero las verdes, al tocarlas nos darán un pequeño y preciado respiro, ya que congelará el tiempo durante unos momentos, lo que nos dará una ayuda para saltar y completar el nivel mientras los enemigos no se pueden mover.



La serpiente se llama Coily. Esta serpiente es el némesis de Q*Bert, ya que, aunque en su primera aparición lo hace en forma de huevo púrpura, y se comporta igual que las bolas rojas, al llegar abajo, eclosiona y salta al escenario, buscando a nuestro personaje y saltando de plataforma en plataforma hasta dar con él.

La única manera de acabar con ella es esperándola al lado de los discos que aparecen en los laterales. Estos discos, al saltar sobre ellos, nos llevarán hasta la cumbre de nuevo, y Coily, al seguirnos, caerá al vacío al no haber ya plataforma. Nos libraremos de ella, hasta que un nuevo huevo púrpura vuelva a hacer aparición.


Wrog Way y Ugg son dos alborotadores que aparecerán a partir de la tercera pantalla. Cada uno de ellos, toma una dirección, pero al no saber con certeza el cubo al que saltarán, es mejor tomar la mayor distancia posible al verlos, ya que el contacto con ellos es mortal.



Slick y Sam serán la otra pareja del juego. Estos dos "hermanos" no nos matarán, pero sí que nos harán la vida imposible, ya que su diversión es dar la vuelta a los cubos en los que Q*bert haya dado ya la vuelta.

Si hacen aparición, podemos empezar a perseguirlos y a intentar arreglar los cubos que hayan dado la vuelta.



De la misma manera que en Pac-Man, al ir pasando de nivel, los enemigos irán aumentando en velocidad, lo que hará que se multiplique la dificultad, y se convierta en el juego de total y absoluto dominio de los movimientos de los enemigos aderezados con unos reflejos de lince.

Pero como decíamos al principio, Q*Bert, a pesar de lograr cierto éxito, fue sepultado por una parte por los problemas que tuvieron los videojuegos en el año 84, pero también porque la sombra de Pac-Man -quizás- fuera demasiado alargada.

A pesar de eso, no hubo problemas para que hubiera un gran merchandising y hasta una serie de dibujos animados. Q*Bert aún sigue siendo un juego tremendamente divertido, y podemos comprobarlo en cualquiera de las versiones disponibles, que son muchas, y casi todas ellas tan entretenidas como el original.