La segunda parte apostará por el modo cooperativo y una mayor profundidad jugable.
Konami va a publicar la segunda parte de
Ninety-Nine Nights en Xbox 360, un juego que se lanzó en los primeros compases de la consola de Microsoft y que apostaba por una jugabilidad que, en ocasiones, se comparó con Dynasty Warriors y otros títulos similares.
Esta continuación va a añadir algunas novedades destacables que parecen destinadas, especialmente, a renovar el atractivo que suscitó el juego entre múltiples aficionados, pese a que no cosechó tan buena reputación entre la crítica. En nuestras primeras sesiones de juego lo que se ha hecho evidente desde el principio es la línea continuista de esta continuación, por lo que quienes disfrutaron con el primer juego volverán a hacerlo con éste.
En muchos sentidos, parece que
Ninety-Nine Nights II va a ser un juego orientado a añadir nuevos elementos, introducir leves mejoras y, sobre todo, potenciar el multijugador a través de las opciones en línea. De este modo, según progresamos en la acción veremos que el juego nos ofrece múltiples habilidades para ir personalizando a nuestro personaje, hasta un centenar, lo que implica un buen abanico de posibilidades. Igualmente, a los ataques y habilidades comunes, nos encontramos con movimientos especiales, como el Orb Attack, que son todavía más contundentes.
Los principales cambios en la jugabilidad base se centtran, por tanto, en la mejor gestión de habilidades, pero pese a todo al sensación es que es muy continuista, tanto a nivel jugable como técnico, aunque se percibe una mejoría en este sentido. Es decir, que si bien en pantalla no se ha dado un gran salto adelante en cuanto a lo que se ve, sí parece que se haya realizado un trabajo de optimización que, esperamos, progrese todavía más en las fases finales de desarrollo para ofrecer un conjunto global más destacable.
Es decir, que lo que vemos y lo que jugamos nos da una sensación muy similar a la que se experimentaba con el primer título, en buena medida porque la línea artística es también muy continuista. Hasta donde hemos visto, se ha conseguido dotar de algo más de personalidad a algunos diseños de los enemigos, aunque el toque genérico sigue muy presente. Esperamos, sin embargo, que haya sorpresas interesantes en este sentido en la versión final el juego, y que los pasos que hemos constatado se confirmen cuando el juego llegue a las tiendas.

Los sectores de juego son grandes, y dan una buena sensación de amplitud, algo importante para el género, algo casi tan importante como los personajes carismáticos. Si los enemigos no nos han convencido de momento en estos primeros compases del juego, lo cierto es que los protagonistas sí están más logrados, y contamos con Galen, un caballero que lleva dos buenas espadas, y a otros, como Sephira, Maggni o Zazi, por citar algunos. Nos encontramos con diferentes orígenes, diseños muy diferenciados, y habilidades específicas a tener en cuenta. Es, sin duda, donde está el mayor atractivo del juego para los aficionados a este género. Por supuesto, según avanzamos, vamos accediendo a cada vez más personajes y, como decíamos al principio, tienen distintas habilidades que podemos personalizar, por lo que parece que la variedad en este campo está más que asegurada.