Los creadores de Harvest Moon preparan el lanzamiento de su prometedor juego de rol. Primeras impresiones.
Harvest Moon siempre ha sido una de esas obras que cuenta desde sus orígenes con una legión de fans más que importante, asegurando así el éxito -comercial- entre entregas. Mucho ha llovido desde su entrega original, lanzada en 1996 para la ya difunta Super Nintendo, con multitud de títulos para casi todas las plataformas,
portátiles inclusive. Gracias a su éxito, cada vez más notable, en 2006 los desarrolladores decidieron dar un giro inesperado en la saga para conmemorar el décimo aniversario de la misma, naciendo así un título para Nintendo DS que sorprendió a propios y extraños gracias a su mezcla de géneros:
Rune Factory, donde el rol y la granja unieron las manos en un juego más que notable.
Poco tardaron en darse cuenta del potencial del
spin off de la serie, anunciando al poco tiempo una segunda parte para la portátil y una nueva entrega para Wii, siendo ésta el juego que hoy nos ocupa. Ha llegado la hora de ganarse las lentejas y sobrevivir a golpe de
wiimote.
El chico, la chica y la granja
La historia de Frontier nos pone en la piel de Raguna, un chico que fue salvado de su soledad y desgracia gracias a Mist, una joven chica que
misteriosamente desaparece de un día para otro. Decidido, nuestro protagonista se arma de valor y víveres con el fin de encontrarla, siendo la misión un éxito apenas comenzado el juego. Poco después de encontrar a Mist, ésta nos explicará que alguien la ha llamado en sueños y que debe permanecer en su nuevo hogar, por lo que nos proporcionará una casucha abandonada que
tendremos que cuidar para establecerla como nueva vivienda. Aquí comienza nuestra nueva vida.
De esta manera nos encontramos con unos terrenos que están de lo más descuidados ya que evidentemente los años no pasan en vano para nadie. ¿Nuestra primera misión? Limpiar todo el desastre y plantar algo de vida en nuestras tierras. Los jugadores que ya le hayan echado el guante a anteriores juegos de la franquicia sabrán que hacer desde el momento en el que nos proporcionan las primeras herramientas. Para los recién llegados comentar que la mecánica del cultivo resulta de lo más simple: remover la tierra, plantar semillas, regar y repetir día a día. La cosa no quedará ahí, puesto que establecer nuevas relaciones entre los habitantes del pueblo, adentrarnos en las peligrosas mazmorras y capturar los monstruos que aparezcan en ellas para que sirvan de ganado y conseguir nuevos objetos y víveres serán otras de las acciones que deberemos cumplir.
Al contrario que Harvest Moon, Rune Factory tiene una
historia prefijada que no se basa solo en cuidar la granja durante un periodo de tiempo. La trama principal del juego se irá desarrollando a medida que vayamos progresando en la granja, así como vayamos completando las distintas mazmorras que existen en la región. Sin embargo, lo que hace tan interesante a Rune Factory es la
cantidad de cosas que hay por hacer desde el primer momento de juego. Dejando a un lado el obtener beneficios de nuestras tierras, la cantidad de posibilidades que el juego pone a nuestra disposición es asombrosa. Por ejemplo, podremos conocer a multitud de pretendientes en el pueblo que podrán convertirse en la madre de nuestros hijos -previo paso por el altar-, aunque para ello haya que conquistarlas de manera constante, aumentar los atributos de nuestro personaje -pesca, cocina, medicina, lucha…-, asistir a festivales puntuales, etc.