El purgatorio vuelve a tu ordenador con la resurrección de Painkiller.
Cinco años después
Corría el año 2.004 cuando apareció
Painkiller para ordenador, un
notable título de
People Can Fly que tuvo bastante éxito debido a su sencillez, pues se basaba en la jugabilidad típica de las viejas glorias del shooter en primera persona, centrándose en la mecánica de avanzar sin parar a lo largo de escenarios cerrados, y disparando a todo aquello que se nos pusiera a tiro, todo ello ambientado en el purgatorio, con un acabado técnico brillante para la época, en el que destacaban las grandes dimensiones de los jefes finales.
Ahora, cinco años después de la aparición de este magnífico título para PC, la desarrolladora
Homegrown Games, junto con
JoWood, ha preparado una secuela bajo el nombre de
Painkiller: Resurrection. Hemos probado una demostración de lo que nos ofrece esta nueva entrega de la saga, y a falta de probar la versión completa y definitiva del título, nos da la impresión de que hubiera sido mejor no resucitar la saga, no de este modo.
¿El infierno o el purgatorio?
El argumento de
Painkiller: Resurrection nos sitúa en una situación algo complicada. Encarnaremos a Wild Bill Sherman, un asesino a sueldo que acostumbra a trabajar para altos cargos del gobierno, que le realizan encargos centrados en acabar con la vida de criminales, traficantes de droga, e incluso asesinar a sus rivales políticos. El juego comenzará cuando, un día, Wild Bill Sherman se encuentra frente a una iglesia colocando unas cuantas cargas de explosivos en un vehículo aparcado. Una vez colocado, no tiene más que esperar a que se acerque el objetivo para hacerlo explotar. Sin embargo, cuando el objetivo se acerca al coche con explosivos, nuestro protagonista se dará cuenta de que un autobús escolar se acerca al coche bomba anteriormente preparado. Es entonces cuando este despiadado asesino sufrirá una crisis de principios que le obligarán a salir corriendo hacia el coche para intentar evitar la catástrofe, pues sabe que haciendo explotar las cargas de explosivos acabaría con el objetivo, pero también con esos inocentes niños. Pese al esfuerzo, acaba pasando lo que nos esperábamos, pues el coche explota acabando con todas las personas que se encontraban cerca de él, incluso con nuestro protagonista.
Es entonces cuando nos encontraremos confusos, al igual que nuestro personaje, pues nos encontraremos con un mundo más oscuro y una atmósfera misteriosa, que nos hará pensar que estamos en el infierno, pero no, el lugar al que hemos ido es el purgatorio. Con tal de expiar sus pecados, Wild Bill Sherman será capaz de hacer lo que esté en sus manos, con el apoyo de un cura católico y de un amplio arsenal de armas.
Avanzar, disparar y poco más
Dejando de lado el sencillo argumento, la jugabilidad lo es aún más si cabe. En los últimos tiempos, los shooters están incorporando elementos de otros géneros tan dispares como el rol. En este
Painkiller: Resurrection se ha optado por mantener la sencillez que dio tan buen resultado en el título original, y que le hizo parecerse mucho a tan ilustres títulos como
Doom. Sin embargo, y por lo que vimos en la versión de prueba, el título de
Homegrown Games peca de vacío. Una vez comencemos el juego y se asienten las bases argumentales, no haremos otra cosa que no sea avanzar por escenarios acabando con los variados enemigos que salgan a nuestro paso. Con respecto a los enemigos, no tenemos más que decir que si por algo se encuentran en el purgatorio es por no tener cerebro, y es que la inteligencia artificial de los enemigos puede ser desesperante porque no plantea ningún reto; por muy torpes que seamos, que no es el caso, podremos acabar con los demonios que acechan tras cada esquina, pues parece que estén deseosos de que acabemos con ellos, ya que serán ellos mismos los que se dirijan al punto de mira de nuestras armas.