PEGI +12
Nintendo DSCompra Okamiden en FNAC
Lanzamiento: · Género: Aventura
FICHA TÉCNICA
Desarrollo: Capcom
Producción:
Distribución: Koch Media
Precio: 40,95 €
Jugadores: 1
Formato: Tarjeta
COMUNIDAD

PUNTÚA:
Okamiden para Nintendo DS

#134 en el ranking de Nintendo DS.
#2911 en el ranking global.
ANÁLISIS

Impresiones de Okamiden para Nintendo DS

Macarena Mey · 8/2/2011
Toma tu pincel y vive una aventura mágica.

Cuando cada vez parece que los juegos se parecen más unos a otros y tienen una estética bastante parecida entre sí, de vez en cuando nos encontramos con alguna joya que nos demuestra que todavía hay grandes juegos con personalidad propia y dispuestos a sorprendernos. Esto pasó cuando Capcom nos trajo Okami, un título muy especial que constaba con un estilo visual que lo hacía único. El juego, lleno de magia, nos ponía en la piel de la diosa Amaterasu, quien tomaba la forma de un lobo blanco y debía expulsar la oscuridad del mundo. Ahora, años después de la aparición de aquel juego, nos llega la segunda parte en la que encarnaremos al hijo de la diosa.

Un lobo blanco legendario tendrá que salvar el mundo.
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En el primer juego se nos contaba cómo 100 años antes el mundo sufría el ataque del demonio Orochi al que la diosa Amaterasu y el héroe Nagi, vencen. Sin embargo, no será el fin de Orochi, pues al cabo de ese tiempo regresará, y la diosa y un descendiente de Nagi llamado Susano logran volver a recluirle en la aventura que jugamos en Okami, quedando Amaterasu muy debilitada. Afortunadamente, gracias a las plegarias de la gente logra rejuvenecer y volver a los cielos para recuperarse. Y ahora, nueve meses después una nueva amenaza pesa sobre el mundo, y un nuevo héroe, un adorable cachorro de lobo blanco, deberá enfrentarse al mal.

Un héroe que no estará solo

Así pues, al comienzo del juego controlaremos al descendiente de Amaterasu, aunque no estaremos solos, ya que al igual de la primera parte, contaremos con el pequeño Issun como consejero, quien nos guiará en los primeros compases del juego, aunque pronto nos abandonará y nos dejará en manos de un nuevo compañero: el hijo adoptivo de Susano, llamado Kuninushi. Como vemos, la principal diferencia con respecto a su predecesor es que el lobo no luchará sólo, sino que el joven Kuni, nos ayudará ligeramente en los combates (por lo que hemos visto, su participación, al menos al principio, no es muy activa, aunque de vez en cuando saltará de nuestro lomo para atacar a los enemigos) y en la resolución de ciertos puzles. Pero aunque nos encontraremos novedades, como las que hemos comentado, lo cierto es que Okamiden es muy fiel al original.

El sistema de combates se mantiene igual: al chocarnos con los enemigos desde el mapa o cuando haya ciertos combates que no podamos eludir, pasaremos al escenario de batalla, en el que nos enfrentaremos a un número reducido de enemigos (aunque a menudo aparecerán más cuando acabemos con el grupo que tengamos delante) usando el disco que tiene Munt (así bautiza Kuni al lobo protagonista) para golpear. Pero, al igual que en el primer juego, gran parte de la magia está en el uso del pincel celestial, que además de para la resolución de puzles (como veremos más adelante) nos será de gran ayuda en los combates, ya que nos permitirá realizar ciertas técnicas que serán muy eficaces con ciertos enemigos.

Aparte de los combates, que no serán excesivamente numerosos, el juego estará salteado por un buen número de puzles. La mayoría de ellos se resolverá usando nuestro pincel celestial de determinadas formas, todas ellas bastante obvias (incluso tendremos pistas a menudo). Así, si por ejemplo necesitamos que salga el sol, pintaremos un círculo en el cielo, o si queremos romper una roca, haremos una raya en horizontal sobre ella para así partirla. Como es de suponer, el pincel se usará en la pantalla táctil de la consola, algo que se hará pulsando el botón L o R para hacer que la imagen pase de la de arriba (donde jugaremos normalmente) a la de abajo, adquiriendo colores sepia. A la hora de pintar, tendremos un tiempo limitado, así como una cantidad de tinta determinada, algo que hará que no podamos despistarnos demasiado a la hora de jugar.