Saca tus garras a relucir y clama venganza, mutante.
Cualquier movimiento de nuestro héroe, será visto desde varios ángulos diferentes. Habrá momentos en los que por ejemplo, tendremos que lidiar con helicópteros militares o pilotar la ametralladora de una lancha río abajo mientras somos atacados por todos los frentes. Dichos momentos, a medio camino entre secuencias de video interactiva y juego, serán comunes y permitirán descongestionar (sin parar la intensidad y ritmo) un juego que con tantas luchas podría llegar a ser cansino. Aparte, el componente de exploración estará levemente presente. A lo largo de nuestro periplo con Lobezno podremos recoger chapas de compañeros abatidos, archivos secretos (que nos permitirán desbloquear trajes especiales y jugosos extras) y resolver sencillos puzles. Todo ello confiere un toque "diferente" de lo que estamos acostumbrados a ver como adaptación cinematográfica de rigor en el sector.

En el plano técnico, X-Men Origins: Wolverine es un juego lleno de detalles asombrosos. Y es que el motor de Epic, el Unreal Engine 3, demuestra una vez más que es el componente perfecto para un apartado técnico de primer nivel. Nuestro personaje, Lobezno, tendrá exactamente las mismas facciones, muecas y aspecto en general que Hugh Jackman. Sus sempiternas chaquetas de cuero, sus indestructibles camisetas de tirantes, sus pantalones de cuero o con motivos militares...todo estará en consonancia con la imagen que tenemos de Lobezno y su aspecto. Aparte, veremos cómo los efectos de la lucha le causan abrasiones, heridas, y veremos cómo las mismas se regeneran en tiempo real gracias a sus poderes mutantes. Y es que, desde Raven Software, han dejado claro que no es un juego para todos los públicos. La cantidad de miembros amputados, heridas brutales, chorretones de sangre o explosiones de sesos es brutal. De hecho, hay ciertos movimientos que si bien van en consonancia con lo que se pide y espera del personaje, causan bastante impacto. Sin ir más lejos, una de las posibilidades de desalojar al piloto de un helicóptero, está relacionada con elevar a su piloto lo suficiente como para que las aspas del rotor...Y hasta aquí podemos leer.
Visualmente, X-Men Origins: Wolverine está en consonancia con lo que se espera de un título de sus características. Tenemos escenarios bastante variados, ligeramente espaciosos, pero con la sempiterna táctica de llenarlos de pasillos y zonas bastante acotadas. Si bien se le da al jugador cierta opción de exploración (cuevas, habitaciones escondidas), es cierto que el escenario puede llegar a ser repetitivo o tedioso, pero es que posiblemente, no haya otra forma de enfocar un sistema de juego tan cerrado y centrado en la acción y el combate. Y es que, aunque sabemos que en cierto modo no se puede centrar un juego de acción de otra forma, si es cierto que no hubiese estado nada mal algo más de variedad en la exploración en los escenarios. Caminos alternativos, más presencia de un desaprovechado "instinto animal" y otros detalles, que podrían haber redondeado un juego ya de por sí, bastante potable.

Y es que se nota a leguas que X-Men Origins: Wolverine es algo más que un juego simple para aprovechar el tirón de una jugosa licencia. Estamos ante un más que posible referente en cuanto a adaptaciones de películas a videoconsolas. Jugablemente, es bastante robusto. Gráficamente cumple con honor. Raven Software ha demostrado llevar las licencias de Marvel a un buen puerto. Si sois fans del personaje, y encima tenéis ganas de desatar vuestro lado más salvaje y mutante, jamás habíamos visto una opción más adecuada. Y es que por fin, podemos hacer nuestra la frase que acuñó Lobezno allá por los ochenta: "Soy el mejor en mi trabajo, aunque lo que haga no sea muy agradable". Pues desde Vandal Online os decimos que jugar a Lobezno sí lo es.