| Gráficos: | 8.5 | |
| Sonido: | 8.5 | |
| Jugabilidad: | 9 | |
| Diversión: | 9 |
| Total: | 8.5 |
| Xbox 360 > Análisis > Saints Row | Página 1 de 4 Siguiente |
En los videojuegos parece que todo está inventado. Al margen de nuevas formas de jugar como los llamados juegos sociales –Eyetoy, Singstar o Buzz- o la mismísima Wii, parece que no queden géneros nuevos por llegar.
Hace años era muy común que un juego, aunque no fuera realmente el primer exponente de un género, sirviera como molde para los sucesivos juegos que siguieran su estela, con lo que era común hablar de un juego como ‘tipo Doom’, por ejemplo. Así, hace relativamente poco Grand Theft Auto en su tercera parte se reinventó a sí mismo y se convirtió en el referente de un “nuevo” género en el que casi es obligatorio mencionar esta saga para describir un nuevo exponente.

De esta forma, con este Saint’s Row estamos ante un juego del tipo GTA que no inventa nada y que casi podría parecer una nueva entrega de esta saga. Pero el caso es que es un título cuidado en todos los apartados de manera sublime, largo, entretenido y con un control magnífico, que le hace digno de ser adquirido por cualquier amante de este tipo de aventuras de conducción.
Este género, que ya no abandonará el carro de los videojuegos, ha empezado con muy bien pie en Xbox 360.
El argumento, ciertamente, no es el colmo de la originalidad. Asumimos el control de un chico novato en la ciudad que nada más llegar, se encuentra entre los tiros de varias bandas rivales. Cuando estamos a punto de recibir un disparo entre ceja y ceja a manos de uno de los pandilleros por estar en mal sitio y en mal momento, un 'Saint of the 3rd Street' –una de las bandas- nos salva el pescuezo, con lo que decidimos formar parte de esta banda del barrio de 'Saint's Row'. Para ello, hemos de pasar prueba de iniciación en la que tenemos que pelearnos con varios de los miembros del grupo a la vez, lo que sirve para familiarizarnos con el magnífico sistema de peleas (RT-Puño derecho, LT-Puño izquierdo, LB-Patada).
La ciudad de 'Stillwater' es todo lo que se puede esperar de ella, grande, con barrios de todo tipo (residenciales de clase media-alta, guetos, zonas comerciales o de lujo con colosales rascacielos). Sus habitantes son muy variados, los hay gordos, flacos, viejos y jóvenes, ricos, mendigos, deportistas (que corren en 'gallumbos' y escuchando música), vamos, de todo. Bueno, de todo menos niños, que ya se sabe que en un juego en el que podemos sesgando vidas por doquier no queda muy bien. Se echa en falta en el escenario que haya campo a sus alrededores, o incluso que fueran varias ciudades en un mismo juego, habiendo los precedentes que hay.
Asimismo, hay decenas de coches distintos, lo que asegura la variedad. Furgonetas, camiones, deportivos, utilitarios… la lista es interminable. Y aunque no hay queja en este sentido, ya que lo que es coches hay para aburrir, resultan incomprensible que no se haya ampliado la oferta de tipos de vehículos. Mirando al referente del género, que en sus últimas entrega contaba con lanchas, motos y aviones, es decepcionante ver cómo en este Saint’s Row no se encuentra ni uno sólo de estos medios de transporte. Esto reduce la variedad de las misiones, que se habría visto exponencialmente multiplicada si pudiéramos pasar de un tiroteo a una persecución en coche para tener que volar después y más tarde perseguir a unos enemigos en barco por el río.

Una vez echada en cara estas circunstancias, hay que alabar lo largo y variado que resulta Saint’s Row. Decir lo primero que el control es perfecto. A pie el personaje responde a la perfección y las animaciones se ven fluidas y realistas -sobre todo gracias al 'rag-doll', tanto para secundarios como para el protagonista-.
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