| Gráficos: | 7 | |
| Sonido: | 6 | |
| Jugabilidad: | 5 | |
| Diversión: | 4 |
| Total: | 5 |
| Xbox 360 > Análisis > Kengo Zero | Página 1 de 2 Siguiente |
Los aficionados a la lucha con espadas tienen un buen motivo de alegría con Kengo Zero, uno de los pocos representantes del género en Xbox 360, y que desde luego no suelen llegar a los mercados occidentales, una creación de los nipones Genki en el que los combates en un ambiente tradicional japonés van a ser los protagonistas del título.
El juego está ambientado en el siglo XVII, extrayendo de la historia de Japón a nueve samuráis de la época, que sin duda alguna sonarán a los aficionados a estudiar el medioevo nipón, personajes de la época feudal que forman parte de los manuales de historia japonesa, como Musashi Miyamoto o Ito Ittosai. Por desgracia, su presencia se queda en poco más que el nombre, ya que el diseño de los personajes no ha logrado dotarles de una personalidad definida, aunque las voces de estos personajes, en japonés, sí ayudan un poco.
Pero en líneas generales, los diseños de los personajes son genéricos y parecen algo faltos de rasgos característicos, aunque sí se corresponden con el estereotipo de lo que podemos esperar en un juego del género, por lo que al menos resulta verosímil en este aspecto y ayuda a construir la atmósfera deseada. Nos quedará siempre, eso sí, el consuelo de poder personalizar a nuestro samurái, teniendo presentes varias consideraciones.
Así, cada samurái tiene tres posturas de lucha que van a determinar cómo se mueve ese luchador al atacar, y al cambiar sus movimientos de ataque podemos definir nuevos movimientos partiendo de una postura básica, todo ello desde la opcíon de Edit Character del menú del juego. Tenemos a nuestra elección ataques móviles, que se hacen pulsando el botón de ataque y el stick izquierdo al mismo tiempo, los ataques de fuerza (que se controlan por el tiempo durante el que se presiona el botón), los de avance (que implican abalanzarse sobre el enemigo para atacarles) y los de cambio de postura (que constan de movimientos en tres secuencias).
El modo de juego principal propone una campaña con cada uno de los nueve protagonistas, de manera que se desarrollan nueve líneas argumentales con diferentes situaciones en cada una. Eso indica la teoría; la práctica es bien diferente, y no hay ninguna diferencia que sea relevante o sustancial. De esta manera, el juego falla estrepitosamente a la hora de desarrollar una de sus premisas fundamentales, y los enfrentamientos continuados contra tíos brutos, ninjas y luego un enemigo final son la tónica generalizada de manera absoluta.
Los jefes finales serán ocho, en concreto los otros ochos luchadores, que estarán destinados a culminar cada una de las fases de este “yo contra el barrio” feudal, y una vez superado ese enfrentamiento contra el enemigo final será cuando se nos dé la opcion de personalizar a nuestro personaje, que hemos comentado más atrás. Las fases del juego son bastante cortas, aunque hay que reconocer que la ambientación está bastante lograda y resulta muy homogénea y consistente. Así, pasaremos por fortalezas o navíos, en entornos que, la verdad, resultan bellos. No es ningún hito dentro del catálogo de juegos de la consola, pues desde luego no fuerza el potencial de Xbox 360, pero el resultado global va a ser bueno.

Con tres niveles de dificultad, el título va bien surtido en ese sentido, y desde luego nos dará horas de juego. Se completa con los modos de juego adicionales, como el Combat Mode, el clásico versus, para jugar contra la máquina o contra otros jugadores humanos, pero destacada especialmente el Mission Mode, que nos propone hasta diez retos diferentes. Estos retos están limitados por el tiempo e incluye retos como matar a tres ronin, conseguir diez muertes especiales, o derrotar a 100 enemigos. Sorprendentemente, es el modo de juego más agradecido de todo el paquete de contenidos, sobre todo porque establece unos rangos y clasificaciones que se publican en Xbox Live y nos pueden tentar a seguir jugando.
| Y tú, ¿qué opinas sobre Kengo Zero? | Página Siguiente |




