PEGI +7
Xbox 360Compra Epic Mickey 2: El retorno de dos héroes en FNAC
Lanzamiento: · Género: Plataformas
También en: WiiU WII PS3 PSVITA
FICHA TÉCNICA
Desarrollo: Blitz Games
Producción:
Distribución: Microsoft
Precio: 49,95 €
Jugadores: 1-2
Formato: DVD
Textos: Español
Voces: Español
Online: No
COMUNIDAD

PUNTÚA:
Epic Mickey 2: El retorno de dos héroes para Xbox 360

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ANÁLISIS

Análisis de Epic Mickey 2: El retorno de dos héroes para Xbox 360

Jorge Cano · 17/11/2012
Mickey vuelve acompañado del conejo Oswald en su salto a la alta definición en esta divertida, ingeniosa e imperfecta aventura de plataformas.
GRÁFICOS
7
SONIDO
8.5
TOTAL
8.2
DIVERSIÓN
9
JUGABILIDAD
8
Versión Xbox 360. También disponible en Wii U, Wii, PlayStation 3 y PSVITA.

Al principio de la aventura incluso abruma un poco la cantidad de cosas que podemos hacer, la libertad que tenemos, y es un juego que invita a ser jugado con calma, a experimentar con el entorno, y descubrir sus muchos secretos y guiños. Como ocurría en el primero, es un tremendo homenaje a lo dibujos clásicos de Disney, en concreto a los más antiguos y olvidados, y nuevamente han creado un universo fascinante, por momentos perturbador y turbio, un tanto atípico para un juego que se supone va dirigido a un público infantil o juvenil, lo que nos encanta.

Os mostramos los primeros pasos de la aventura.
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Para quien nos disfrutara del primer Epic Mickey, contar que el famoso ratón cuenta con un pincel mágico, que le permite disparar pintura o disolvente. Con la pintura construimos, dibujamos y reparamos el mundo, con el disolvente borramos y destruimos. Casi todas las situaciones, puzles, combates o jefes finales, están diseñados para que el jugador elija si usa la pintura –construye- o usa el disolvente –destruye-. Esto da pie a situaciones muy interesantes, y para avanzar podremos molestarnos en reparar el mundo y ayudar a sus personajes, o bien tomar una actitud destructiva y caótica y hasta derrumbar casas enteras borrando sus pilares. También conseguimos unos bocetos que nos otorgan habilidades especiales como ralentizar el tiempo, atraer a los enemigos a un televisor, o "invocar" un yunque para destruir estructuras y machacar a los enemigos, una serie de ventajas que obtenemos poco a poco y que hacen más profunda y compleja la jugabilidad.

Dependiendo de las circunstancias, nuestra actitud nos reporta diferentes ventajas, y el hecho de destruir no es algo necesariamente negativo ni se nos penaliza. El jugador es libre de decidir cómo actuar, hay moralidad en nuestro comportamiento claro, pero al contrario que otros juegos en los que descubres que haciendo el bien obtienes más ventajas, e incluso nos marcan el camino correcto con un color concreto –el azul del bien y el rojo del mal en Mass Effect-, aquí tenemos verdadera libertad para comportarnos, y las consecuencias son impredecibles. En este aspecto, a pesar de tratarse de un juego de Disney con Mickey Mouse como protagonista, es mucho más maduro y avanzado que el 90% de aventuras y juegos de rol que hemos disfrutado en esta generación, sin duda en lo que más se nota la mano de Warren Spector.

Como hemos dicho la mayor novedad de esta secuela, bastante continuista, es la incorporación de un segundo jugador, Oswald, el conejo afortunado. Si Mickey cuenta con un pincel mágico, Oswald tiene un mando a distancia, capaz de disparar electricidad y piratear dispositivos. Esto nos permite activar todo tipo de interruptores además de electrocutar y paralizar a los enemigos, por lo que constantemente ambos personajes tendrán que colaborar para superar los diferentes retos. Además Oswald puede planear con sus orejas, por lo que muchas veces Mickey se tendrá que enganchar a este para alcanzar ciertos lugares.

Cuando jugamos solos, la máquina maneja a Oswald, y en puntos concretos del escenario, como en dispositivos que puede activar o abismos que hay que atravesar, tendremos que pulsar un botón para ordenarle que nos ayude, aunque en cambio otras veces actúa a su libre albedrio. Una inteligencia artificial un tanto errática, que a veces se comporta bien, otras veces se cae donde no debe de manera estúpida, es impreciso a la hora de dar órdenes, y hace que nos tropecemos y nos choquemos con él molestándonos en algunas secciones de plataformas. También cuando nos quedamos sin vitalidad se supone que nos debe resucitar, pero una gran parte de las veces nunca llega a tiempo o pasa de nosotros.