Holmes y el insperable Watson afrontan un misterio lleno de traiciones, ahora en Wii.
Sherlock Holmes, el famoso detective literario que ha protagonizado no solo videojuegos, sino también buena cantidad de reinterpretaciones para ir adaptándolo a otros lectores, televidentes, o lo que sea, vuelve ahora a la acción interactiva con la adaptación de Wii de
Sherlock Holmes: El pendiente de plata, juego que se publicó hace ya unos cuantos años en PC.
El desfase entre el título original y este no juega en su contra, dado que sería absurdo negar que el de ordenador es un juego poco conocido, salvo quizás por los más fervientes seguidores del género, a lo que hay que añadir que, en última instancia, pasó sin pena ni gloria por el mercado.
En cualquier caso, este título nos lleva a finales del siglo XIX para acompañar al infatigable Holmes y al siempre bien ponderado Dr. Watson, su fiel ayudante, en la investigación de un complejo y oscuro asesinato. La verdad es que una de las cosas más destacadas del juego es su trama y personajes. No diremos que es una historia comparable de tú a tú con las novelas originales, pero lo cierto es que está a grandísima altura.
Lo interesante del juego es que aporta algunos elementos narrativos integrados en los puzles del título que en ocasiones nos plantearán más preguntas que las que se resuelven, y cabe incluso preguntarse si el misterio realmente acaba siendo resuelto con toda su extensión.
La historia gira en torno a un magnate industrial, Sir Melvyn Bromsby, quien invita a Holmes a la fiesta de cumpleaños de su hija, Lavinia, que suma ya 18. En el momento en el que Bromsby se plata ante todos los asistentes para realizar su discurso en el evento, es asesinado. La principal sospechosa es su hija.
A partir de aquí tendremos que tomar el papel del detective, y en ocasiones el de su ayudante, para investigar las intrigas, traiciones y odios que se esconden tras las relaciones entre los múltiples personajes que iremos encontrando durante el desarrollo de la aventura. Esto implica no solo resolver puzles, sino también hablar con ellos, ver qué esconden… pero por desgracia en unos diálogos prefijados carentes de acción que no acaban de sentarle muy bien al juego.
Ayuda a que la historia se presente de manera más ágil, sí, pero se pierde una libertad investigadora que habría aportado un factor diferencial de gran calidad al juego a poco que se integrara un sistema de diálogos propio de un juego de rol. Pero la cuestión es que, en el fondo, esto es un juego de puzles, quizás más en la senda de lo que pudieran representar en su momento exponentes como Myst, que una aventura de investigación y misterio -pese a su protagonista y su trama-.

Sí tendremos muchos momentos de explorar a fondo el escenario usando nuestra aguda vista para encontrar la pista, el elemento que nos falta. Estamos hablando de tener que encontrar pequeños restos forenses esparcidos por el escenario que muchas veces resultan un tanto difíciles de encontrar por la tendencia barroca de muchos de sus entornos. No es un gran problema, pero sí es cierto que en un par de ocasiones nos hemos encontrado sin saber muy bien qué hacer y ha tocado rastrear muy a fondo los escenarios hasta encontrar ese pequeño elemento tanto se nos resistía. Para ser justos, es algo que sucede en casi cualquier título de este tipo, incluso en propuestas más liberadas de realismo, como la serie Phoenix Wright, sin ir más lejos.