Robin Hood se baja la capucha para que no le vean la cara.
En Europa todavía no hay un número representativo de juegos nacidos en iPhone que han dado el salto a WiiWare (esto es todavía más común entre móviles/iPhone y DSiWare), pero sí que hay algunos representantes interesantes a nivel mundial, con resultados dispares. Vale la pena señalar que el juego se ha lanzado también en PSP, a través de los Minis, con resultados idénticos en su calidad, como comentaremos.
Robin Hood vuelve a estar de moda gracias a la enésima revisión del héroe folklórico inglés en el cine. Y hay que tener en cuenta que las referencias más antiguas a su leyenda son del siglo XIII, así que es bastante meritorio que siga renovándose con extrañas pretensiones historicistas. Con independencia de cómo le vaya en el cine al otrora interesante Scott, nos ocupa ahora
Robin Hood: The Return of Richard, título que llega en muy buen momento al mercado, pero que no cuenta con la calidad para convencer a nadie.
El juego, en iPhone/iPod Touch, funciona razonablemente bien: un título ligero, de apuntar usando el dedo, pensado para partidas mínimas. Es un buen entretenimiento, de hecho, pero el tipo de partida que uno busca en ese dispositivo no es la misma que se da frente al televisor, y para echar una partida ocasional, rápida, y ponerse a otra cosa, hay títulos mucho más interesantes.
En esta versión cambiamos el dedo por el puntero de Wii, y hay que decir que funciona muy bien, y con los botones A y B hacemos el resto. Por supuesto, dado el momento en el que se ambienta el juego, disparamos flechas, pero ahí nos encontramos ya el primer problema: uno espera ver la flecha. No es una bala, que no hay manera de verla con el ojo; una flecha es rápida, pero uno espera tener respaldo visual de la misma. No existe.
La versión de PSP es idéntica en sus torpezas, pero el juego resulta mucho peor porque está pensado de base para un control táctil, y mover la cruceta por la pantalla con la palanca analógica aburre tanto como es de esperar. Se dispara con X y se recarga con O.
Cuando impacta la flecha se oye un ruido (un efecto de sonido bastante hueco y cutre, todo sea dicho) y se nos descuenta del medidor que está en la parte inferior derecha de la pantalla y que nos sirve para saber cuántas flechas llevamos encima. La cantidad es pequeña, pues con ocho flechas el carcaj se nos antoja algo mínimo, pero al fin y al cabo necesario para el desarrollo de una partida aportando el elemento de recarga. Sí, como si fuera un revólver.