Travis regresa a una Santa Destroy mejor planteada, con más acción y diversión.
Goichi Suda, Suda 51, era un creador poco conocido en los mercados occidentales hasta la llegada de Killer 7, estrenado en GameCube y PlayStation 2; un juego lleno de acción pero con una estética y una narrativa de lo más singular. Eso le ha valido una reputación de juegos para el público más duro del sector, y aunque desde entonces sus títulos (y su firma) han ganado en popularidad, siempre han parecido mucho más dirigidos a ese sector del público.
No More Heroes fue una apuesta también llena de personalidad en Wii (y posteriormente adaptado a las consolas de alta definición), y la saga sigue vinculada a la consola de Nintendo con su humor, violencia y ligeros tintes de erotismo, plasmado sobre todo en las féminas, que cobrarán mayor protagonismo en este
No More Heroes 2: Desperate Struggle.
Los objetivos para esta segunda parte eran claros: mejorar los puntos débiles del primer título, que tenía notables altibajos en su desarrollo, y reforzar sus puntos positivos. Bueno, y si la censura patética que afectó a la versión europea en su primera parte desaparece, pues mejor.
La ciudad en la que se ambienta el juego, Santa Destroy, ha cambiado mucho desde la última entrega, y lo bueno es que han sido cambios a mejor, y la historia (que mantiene ese toque muy desenfadado, pese a su trasfondo de violencia extrema) aporta algo más: una venganza. Sin embargo, el desarrollo básico del juego se mantiene con pocas variaciones, y destaca por los combates extremos, muy rápidos, y la presencia de nuevos personajes jugables.
Eso sí, la presencia en el juego de estos dos nuevos personajes, Shinobu y Henry, es, lamentablemente, poco más que anecdótica. Su integración en el juego podría haber sido mucho más significativa. No es que sea algo esencialmente negativo, pues al fin y al cabo se trata de un paso adelante con respecto a la primera entrega, pero sí es una oportunidad muy poco aprovechada, pues la llegada de estos personajes adicionales podría haber dado mucha nueva sangre a la acción.