Vuelve Harvest Moon, uno de los pioneros en proponer la simulación social como base para juego y diversión.
En cuanto al control, se ha enfocado más hacia el estilo tradicional, lo cual no quiere decir que no se puedan realizar ciertas acciones moviendo el mando de la Wii, como cavar o segar, pero sin duda es más cómodo, rápido y preciso el apretar el botón A para, por ejemplo, regar una planta, que hacer un movimiento que la consola puede malinterpretar. Es algo que quizás pueda molestar a los defensores a ultranza del nuevo sistema de control de Wii, pero lo importante es manejar el personaje lo más intuitivamente posible, y Harvest Moon se presta más al control por botones. De todas formas, a pesar de que no se ha explotado las características únicas del mando de Wii todo lo que cabría esperar, las dos opciones están presentes y será el jugador quien decida cómo hacer.
Un aspecto técnico mejorable
Desde sus inicios, Harvest Moon no ha alardeado de gráficos de última generación capaces de sorprender a propios y extraños, sino que siempre ha sido más bien mediocre. "El Árbol de la Tranquilidad" sigue el mismo principio, y aunque muestra unos entornos y escenarios bastante bellos, no son los que cabría esperar a estas alturas de la potencia gráfica de Wii, sino más bien de su predecesora GameCube. De hecho, se puede decir que el juego
A Wonderful Life, que apareció en el mercado europeo hace ya unos cuantos años, luce mejor que esta entrega. Sea como sea, cumplen su cometido, y la cámara funciona a la perfección con las acciones del protagonista. No se puede decir lo mismo del sonido. Quizás al principio uno se sorprenda por la pegadiza música de fondo o los sonidos de los animales, pero a medio plazo pueden resultar muy empalagosos y puede que uno acabe por reducir al mínimo el volumen cuando juega. La guinda final la pone la introducción de voces en los personajes; no es que no importe que sea ininteligible o no, sino que su calidad es paupérrima, y empeora un apartado técnico que en principio podría aspirar a, como mínimo, pasar lo más desapercibido posible.
Conclusiones
Harvest Moon: el Árbol de la Tranquilidad ha progresado mucho en cuanto al trasfondo social, dando un paso de gigante al pasar de una mecánica simple a una simulación bastante realista. Se han añadido suficientes novedades como para dotarle de todavía más profundidad de juego, sin olvidar esa sencillez que le caracteriza. Por lo demás, sigue siendo un juego muy suyo por su concepto que lógicamente no atrae a grandes cantidades de jugadores por todo el mundo, pero que consigue una fidelidad en aquellos que alguna vez han disfrutado de alguno de los títulos de esta saga que ya quisieran para sí otros juegos de mayor renombre. Si eres de los que les encantan los juegos de convivencia en general, es muy posible que el Árbol de la Tranquilidad te sorprenda gratamente.