A pesar de las capacidades técnicas de la portátil de Sony, la PSP continúa recibiendo adaptaciones y restauraciones de grandes clásicos del videojuego. Desde un punto de vista práctico, es algo totalmente justificable precisamente por el hecho de ser una consola portátil, en donde se requieren juegos de diversión inmediata, lo cual implica un aprendizaje más bien escaso o nulo y la capacidad de ofrecer una experiencia de juego para no más de una hora. Sin embargo, siempre ha habido una tendencia por parte de las productoras en demostrar que era posible realizar juegos tan complejos como en las consolas actuales de sobremesa, realizándose conversiones que se han alejado del carácter portátil de PSP, y que no siempre han obtenido buenos resultados en cuanto a diversión se refiere. Pero como he comentado, algunas productoras están más interesadas en ofrecernos títulos más simples e inmediatos haciendo revivir viejas glorias del videojuego como
Worms,
Lemmings,
Earthworm Jim, o el recién anunciado
Cannon Fodder, actualizándolos convenientemente para los tiempos que corren.

En este sentido,
Capcom, con ayuda de la dirección de
Tokurou Fujiwara, creador original del juego, decide resucitar a Sir Arturo para realizar una nueva aventura del Ghosts’n Goblins, respetando su jugabilidad clásica pero con una apariencia gráfica de lujo, como se ha venido demostrando con el constante goteo de imágenes que han ido apareciendo en la red durante estos últimos meses y a la vez implementando unas cuantas novedades que iré desgranando en este análisis. La historia del juego no ha variado prácticamente en nada más que en la excusa para volver a poner a prueba los reflejos y habilidades de los jugadores. Así, después de una larga batalla contra las fuerzas del mal, Sir Arturo pensaba haber sellado para siempre las puertas del infierno. Pero tras un tiempo y sin que la humanidad lo sospechase, el señor de las tinieblas logró romper el sello, y raptó a la princesa con el ánimo de conquistar el mundo.
Armas, armaduras, magias y, sobre todo, habilidad
Con esa base tan recurrida,
Capcom nos sitúa ante un título de plataformas horizontal, un formato casi obsoleto en los tiempos actuales, pero con unos escenarios y personajes realizados en tres dimensiones que no desentonan en absoluto. En su afán de salvar a su princesa de las garras del enemigo, Sir Arturo irá recorriendo diversas fases y escenarios en los que deberá enfrentarse a innumerables hordas de criaturas del averno, pasando por arañas gigantes, zombis, nigromantes, serpientes, esqueletos, plantas carnívoras y algunos jefes gigantescos y bizarros. Para semejante epopeya Sir Arturo tiene a su disposición varios tipos de armaduras que le protegerán de quedarse en sus clásicos calzoncillos blancos estampados con corazones rojos y de sufrir el golpe letal que lo deja reducido a un montón de huesos. En este sentido, se han incluido nuevos tipos de armaduras inéditas hasta esta entrega, como por ejemplo la armadura maldita, que modifica la velocidad de movimiento y el poder mágico utilizado de manera aleatoria.

Además de las armaduras, el intrépido Arturo podrá atrapar nuevos tipos de armas y artículos diversos que le facilitarán su progreso a lo largo de cada una de las fases. Así, además de las conocidas lanzas o dagas que el héroe siempre ha usado para derrotar a sus enemigos, encontrará otras más modernas y no menos letales como la guadaña bumerán, un látigo espinoso que además de infringir daños también sirve para recoger objetos para Sir Arturo, frascos con una sustancia corrosiva de efecto prolongado, e incluso una espada capaz de variar su trayectoria dirigiéndose al enemigo más cercano, entre otros. Algunas de estas armas tienen versiones más poderosas, pero generalmente son difíciles de encontrar, y también hay la posibilidad de recoger un tipo de bonus que aumentará la capacidad de daño de todas ellas.