Rock Band se estrena en PSP con nota. Descubre por qué.
Esta forma de puntuar se modifica ligeramente (adaptándose a la fórmula tradicional) cuando disfrutamos de
los solos. De este modo, cuando la música lo requiera, desaparecerán todas las guías salvo la del instrumento que interpretará la melodía principal, disfrutando así de emocionantes solos de batería, de guitarra e incluso de voz. En estos casos obtendremos puntuación y multiplicador enlazando notas y no frases ya que éstas desaparecen momentáneamente. Esta forma tradicional de disfrutar del juego se mantiene también en el
modo entrenamiento en el que aunque aparecerán las cuatro guías con todas las notas bajando sin parar, aunque nosotros podremos centrarnos únicamente en una (aunque si hay un solo, la acción pasará automáticamente al mismo).
De igual forma, tenemos a nuestra disposición el difícil
modo supervivencia que, de forma similar al citado modo entrenamiento, nos pondrá en pantalla las notas de los tres instrumentos y la voz a la vez con la diferencia de que aquí, tenemos que movernos de un lado a otro para evitar que el no interpretar las melodías de cada una de las guías termine por echarnos del concierto. Todo un desafío. Y es que sin duda, éste es un título que sin duda encantará a los aficionados a la música con ganas de batir sus puntuaciones. Como decimos, no resulta nada sencillo lograr altas puntuaciones puesto que se requiere mucha pericia y velocidad, pero la sensación de estar interpretando solos imposibles de batería con simples pulsaciones de botón es increíble.
Los principales problemas de Rock Band Unplugged son la falta de un mayor repertorio de canciones exclusivas, aunque es un mal menor si tenemos en cuenta que gracias a este título podemos disfrutar del estilo jugable de la saga Rock Band en cualquier parte. Además, a través de la PlayStation Store se pueden descargar canciones que, eso sí, mantienen el precio de las versiones grandes del juego. Pero sin duda, lo que verdaderamente
se echa en falta en este título es una vertiente de juego multijugador, máxime dado el carácter cooperativo que muestra la obra. Y aunque no se hubiera optado por crear un cooperativo en línea o mediante el sistema sin hilos de la portátil, perfectamente se podrían haber incluido los desafíos en línea para demostrar a nuestros rivales que podemos obtener una mejor puntuación que ellos.
A nivel gráfico, el juego también luce fantásticamente bien, aunque a diferencia de lo visto en sobremesa, los artistas no interpretarán las melodías siguiendo exactamente nuestros movimientos, es decir, que no veremos al guitarrista tocar las cuerdas exactamente como lo haría en realidad, ni al cantante vocalizar siguiendo la música. Aún así, los escenarios sobre los que tocaremos, así como el modelado de los músicos y sus instrumentos, o los efectos pirotécnicos que acompañarán a cada actuación, cumplen con nota y consiguen meternos de lleno en el ambiente del juego. El mismo efecto logra la música: versiones originales de grandes clásicos del rock que sonarán con todo lujo de detalles a través de la portátil. Eso sí, resulta prácticamente imprescindible hacer uso de unos cascos para disfrutar al máximo de las canciones, puesto que de otro modo el sonido no resulta tan contundente y nítido. No nos han gustado tampoco los tiempos de carga, bastante habituales y algo largos
Conclusiones
Pocas pegas se le pueden poner a este Rock Band Unplugged. Estamos ante una versión portátil que respeta al máximo la esencia jugable de sus hermanos mayores pero, eso sí, añadiendo un nuevo enfoque jugable que sin duda nos parece todo un acierto. Y es que como hemos dicho, el nivel de exigencia que requiere para obtener buenas puntuaciones, así como lo frenético que resulta el juego al tener que andar cambiando de instrumento en instrumento constantemente logran que éste sea un título perfecto para los amantes de la música, y un complemento ideal para las versiones de sobremesa de Rock Band. Eso sí, no habría estado de más incluir opciones multijugador que dotaran de más vida a este título que, sin necesidad de contar con periféricos, logra salir con nota del difícil trance de mantener las altas cotas de calidad logradas en las anteriores entregas de la serie.
Aún así, entendemos que habrá gente a la que no le guste la idea de andar machacando botones al ritmo de la música y hubieran preferido contar con algún periférico que permitiera recrear cualquiera de los instrumentos presentes en el juego. En este caso sólo podemos decir que la única opción, al menos de momento, sigue quedándose en consolas de sobremesa, aunque sí recomendamos que por lo menos se pruebe el título.