PSPCompra Prinny 2: Dawn of Operation Panties, Dood! en FNAC
Lanzamiento: · Género: Plataformas
FICHA TÉCNICA
Producción:
Distribución: PS Network
Precio: 29,99 €
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Prinny 2: Dawn of Operation Panties, Dood! para PSP

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ANÁLISIS

Análisis de Prinny 2: Dawn of Operation Panties, Dood! para PSP

Ramón Varela · 5/1/2011
Los pingüinos más temibles de los videojuegos regresan para cumplir una nueva y absurda misión.
GRÁFICOS
9
SONIDO
8
TOTAL
8.7
DIVERSIÓN
9
JUGABILIDAD
8
Versión PSP.

La anterior incursión de la mascota de Nippon Ichi en el género de los plataformas con Prinny: Can I Really Be The Hero? en PSP fue un notable título que superó las expectativas de muchos jugadores, especialmente porque el pingüino azul con tendencia a explotar no había salido de su saga origen, Disgaea –de rol y estrategia- y estaba por ver cómo se desenvolvía en este medio. Pero NIS demostró que podía crear un juego completamente original para este secundario y hacerlo además para los, podríamos decir, más jugones, pues el primer Prinny no era apto para los menos habilidosos, pese a su aspecto colorido y casi infantil, porque la dificultad rayaba muchas veces el absurdo, colocándose codo con codo con juegos como Ghost´n Goblins por su facilidad para consumir vidas y la necesaria precisión para los saltos. Muchos jugadores pensaban que los 1000 Prinny –equivalentes a vidas- sobraban, para luego comprobar que una fase podía consumir 100 intentos o más en un mismo punto.

Con algo más de un año después de la salida en occidente –dos respecto a Japón- de Can I Really Be The Hero? llega ahora Prinny 2: Dawn of Operation Panties, Dood!, un juego bastante continuista que se limita a pulir algunos de los aspectos del anterior, en especial los más criticados, para mejorar una idea que ya era de por sí muy adictiva, siempre y cuando los nervios y la paciencia no se agoten. Prinny 2 sigue las mismas líneas maestras del original y no sorprenderá en exceso, pues es un juego con gráficos parcialmente 3D y desplazamiento 2D. El escenario es poligonal en su mayor parte, con personajes y enemigos animados a la antigua usanza. La mezcla, tan popular en muchos juegos de 32 bits, no ha sido tan explotada en portátiles como nos gustaría, pero cuando se consigue una buena unión se da como resultado juegos muy sólidos sin necesidad de gran potencia, fluidos, nítidos, y detallados. Y Prinny 2 es uno de los máximos exponentes de esta perfecta unión entre volumen y gráficos bitmap .

El humor es la seña de identidad de Prinny, Disgaea y por extensión de NIS. Si en la primera aventura del pingüino teníamos que buscar, como esclavos kamikazes que somos, el postre perfecto de Etna, la autoproclamada diablilla más bella del Inframundo, en esta ocasión debemos buscar la ropa interior que alguien ha robado de su tendal, objetivo que da título al juego –Inicio de la operación braguitas-. Una lastimosa tarea para el "monstruo más débil" –los Prinny-, aunque como es costumbre, no estará solo. De hecho, Etna es capaz de sacrificar un batallón de 1000 Prinnys sin compasión para recuperar su prenda, así que ese es el límite de intentos para superar todo el juego. Como en el original, los diálogos y comentarios de los Prinny son absurdos, y las situaciones inverosímiles no son más que un entretenimiento para el juego real, pero nos sacarán alguna carcajada gracias a ese humor tan japonés que destila.

Can I Really Be The Hero? bordeó la línea que delimita la dificultad que pica y la enervante, muchas veces superándola, un arma de doble filo que para unos era un punto fuerte frente a otros muchos juegos fáciles que se terminan en una tarde. Para otros, apenas se podía jugar tres o cuatro fases hasta bloquearse en un salto o enemigo final que consumía una y otra vez vidas, en ocasiones por errores mínimos que el juego no perdona nunca. Esta elevada dificultad era uno de los temas a tratar en la secuela por NIS, no rebajando la dureza hasta hacer la saga irreconocible, pero sí para que, al menos, algunos jugadores sintiesen tentaciones de repetir –y terminar- el juego. Para remediar cualquier crítica, en esta ocasión hay tres modos que cubren todos los gustos, aunque ya advertimos que incluso el más fácil pondrá a prueba los reflejos al máximo: Baby, Standard y Hell's Finest.