El terror vuelve a las aulas americanas en una descafeinada adaptación para PSP.
Pero más allá de la no inclusión del modo en línea, cuando se juega en cooperativo el título adquiere un gran nivel jugable y se transforma en un título interesante –pese a que para disfrutar tengamos que hacerlo en cooperativo-. La variedad de personajes es palpable en términos jugables, pues cada uno de ellos tiene alguna característica especial que podemos usar en determinadas ocasiones –como utilizar al personaje más ágil para trepar por una pared-, por lo que es muy interesante la alternancia entre personajes para sacarle el máximo jugo a
Obscure: The Aftermath.
Buen acabado técnico
El aspecto en el que el título alcanza un gran nivel es en el apartado técnico. La solidez gráfica es una de las virtudes del juego, además del gran trabajo que ha hecho el grupo de desarrollo para adaptar el juego original de PlayStation 2 a la portátil de Sony. Los personajes están muy bien diseñados y los movimientos son bastante acertados –aunque algunas acciones resultan bastante ortopédicas en su ejecución, como cuando un personaje salta para agarrarse a una cornisa…son detalles que la desarrolladora podría haber pulido más-. La iluminación está muy bien realizada, pues el juego de luces y sombras está muy conseguido para tratarse de una consola portátil, aunque hemos encontrado mejores resultados en otros títulos ya aparecidos en el mercado.
Los escenarios no se encuentran para nada vacíos, pero las texturas de algunos elementos de los escenarios podrían ser mejores y más detalladas, aunque el conjunto luce realmente bien. Quizá los dos únicos puntos negativos del apartado gráfico de este ‘survival horror’ los encontramos en los innumerables tiempos de carga y en las deficientes escenas. Con respecto a lo primero, es intolerable que en un juego de terror tengamos que ver cómo se pausa la acción cuando abrimos una puerta o cambiamos de escenario, pues llega a ser bastante deprimente tratándose del género de terror, pues aunque la ambientación esté muy lograda, la acción se pausa demasiadas veces y el jugador pierde la inmersión que puede llegar a alcanzar mientras juega. En cuanto a las escenas, podemos decir que están un nivel por debajo del resto del apartado, cosa incomprensible.
El apartado sonoro de
Obscure: The Aftermath consigue sumergirnos de lleno en la atmósfera de terror creada para la ocasión. Los efectos de sonido pueden llegar a ser sobrecogedores en ciertos momentos del juego y la música es muy variada y acertada para el tipo de juego y el argumento con el que cuenta. Encontramos temas de rock juvenil que casan bien con el grupo de personajes que forman parte de la historia, pues recordemos que se trata de un grupo de estudiantes que rondan la veintena; y también escucharemos temas más típicos de las películas de terror tipo
Scream o The Faculty. Sin embargo, como en el resto de apartados del título, encontramos algunos defectos, pues las voces pueden llegar a ser lamentables en su ejecución, aunque es un mal menor al encontrarse en inglés –pero los subtítulos están traducidos a nuestro idioma-.
Conclusiones
El trabajo realizado por
Playlogic Entertainment se puede catalogar simplemente como una adaptación de un juego aparecido hace casi dos años en PlayStation 2 y PC –con posterior versión para Wii- sin ningún añadido.
Obscure: The Aftermath revive lo que un grupo de jugadores ya disfrutaron por entonces, pero esta vez en versión portátil. El argumento es el mismo y las posibles carencias son las mismas, aunque esta vez sí que hay añadidos: los excesivos tiempos de carga del UMD y la ausencia de un modo cooperativo online –nos conformamos con el sistema ‘Ad Hoc’-. Como consecuencia, es difícil encontrar compañeros con los que jugar en cooperativo, por lo que tendremos que sufrir la ‘baja’ inteligencia artificial con la que cuentan los personajes disponibles; y, por otro lado, se corta la lograda ambientación alcanzada gracias al notable apartado técnico con el que cuenta este juego de terror adolescente. El resultado final es una adaptación descafeinada que no aporta nada nuevo al género.