Ulala vuelve a marcar el ritmo, esta vez en Xbox Live y PlayStation Network.
Hace varios años los videojuegos musicales comenzaron a producirse en masa, con un buen puñado de opciones a nuestro favor y unos títulos que, si bien es cierto han terminado por agotar al consumidor, han ofrecido multitud de horas de diversión a sus usuarios. Desde tocar en una banda de rock, pasando por dirigir una orquesta y terminando utilizando el propio cuerpo para realizar complicados pasos de baile, la música ha estado en la industria del videojuego desde hace muchos años, y, por suerte, hay títulos de pasadas generaciones que vienen a recordarnos lo bella que es la música. Y ahora, Space Channel 5, una de las sagas de Sega nacidas en la difunta Dreamcast, vuelve en formato descargable para Xbox Live y PlayStation Network para ofrecernos un estilo de juego único que convenció a los jugadores hace más de una década.

A falta de noticias sobre una hipotética -y esperada- tercera parte, la desarrolladora japonesa nos trae la segunda parte de la saga musical en formato descargable, con una serie de añadidos para alargar la vida de la obra y de esta manera ofrecer al usuario un producto más completo. La historia nos sitúa en un futuro lejano, con una expansión de la raza humana en el universo y multitud de alienígenas por todas partes. Encarnamos a una de las reporteras más divinas y carismáticas de la galaxia, Ulala, que en su afán por conseguir la verdad y las mejores exclusivas, acaba metiéndose en conspiraciones que terminan a ritmo de baile. Lo curioso de la obra, y quizá este es el detalle por el cual Space Channel 5 gusta tanto entre sus fans, es que todo está aderezado con una estética de los más pop, con una mezcla extraña entre lo futurista y los años 80, peinados, inclusive.
Mirando hacia atrás, la originalidad de la obra es uno de sus puntos fuertes. No hablamos únicamente de su estilo de juego, que, al fin y al cabo se trata de repetir una serie de patrones más o menos difíciles, sino que hablamos del conjunto global de la obra, que derrocha carisma y originalidad por cada esquina. No le hace falta más al título, y, sin duda alguna, el jugador tampoco echará en falta nada más.

Dicho esto, la historia continúa la trama del original, con Ulala descubriendo que el director de su canal es realmente el hombre detrás de la cortina, obcecado con las audiencias y creando problemas y situaciones paranormales para subir los telespectadores -quizá es un guiño a las televisiones de hoy en día, quién sabe-. Una semana después vuelven los problemas, con una nueva amenaza rítmica titulada Rythm Rogues, que están obligando a bailar a civiles contra su voluntad, y la misión de Ulala no es otra que descubrir qué está pasando y, de paso, salvar a los involucrados. A partir de aquí es donde la cosa se pone interesante.