| Gráficos: | 6 | |
| Sonido: | 6 | |
| Jugabilidad: | 8 | |
| Diversión: | 7 |
| Total: | 7 |
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El mundo de Star Trek es de los más prolíficos en cuanto a series de televisión, películas, novelas convenciones de aficionados con disfraces, formando parte de ese pequeño universo de producciones capaces de mover a profundos y apasionados seguidores, ya sea con orejas de elfo, cascos de soldado imperial, o, bueno, otra vez orejas, pero en esta ocasión de vulcano.
Se trata de una apuesta un poco extraña dentro del campo del universo de ficción de la saga televisiva y, también, dentro de los géneros que habitualmente han sido empleados... aunque con tanta historia a sus espaldas, la verdad es que ya hemos visto de todos. En cualquier caso, estamos en una época en la que la diplomacia ha fracasado y las alianzas de la Federación están más débiles que nunca, sometida al acoso de las facciones enemigas, lo que lo sitúa en un ambiente mucho más oscuro y negativo que el que típicamente hemos visto en la saga con la excepción, quizás, de algunos capítulos muy concretos.
En este sentido, por un lado nos vamos a encontrar con todo lo que un seguidor de estas series puede esperar, con múltiples razas, desde los Ferengi hasta los Borg o Xindi, e incluso algún cameo muy ocasional de algún que otro personaje, en un conflicto que enfrenta a las seis razas principales, cada una con sus puntos fuertes y sus debilidades, pero con un mismo objetivo: controlar la mayor parte del espacio. Con esta premisa, Star Trek Conquest se perfila como un juego muy accesible gracias a un sistema de celdas, o sistemas, interconectados entre sí,
Nuestra misión principal pasa por ir conquistando los diferentes sistemas, que son principalmente neutrales. Arrasar mundos neutrales es algo que a Zapp Brannigan se le da bien, pero aquí va a ser un poco más difícil por la competencia del resto de facciones. Además, una vez hayamos conquistado ese sector, podremos establecer una base estelar y una gestión de recursos a través de una colonia minera o una estación de investigación, para ir potenciando nuestros recursos. Pero claro, para construir esas localizaciones es necesario disponer de capital efectivo, y aunque la cantidad de dinero va aumentando progresivamente, es necesario decidir en qué invertir en cada ocasión para optimizar los recursos para potenciar los diferentes elementos estratégicos y no ser aniquilados ante una ofensiva de consideración. De hecho, cuantas más minas tengamos, más dinero conseguiremos, lo que será importante para poder costear nuestra flota espacial.

Evidentemente, el campo de las naves espaciales es muy importante en un juego basado en Star Trek, y aunque nos hubiese gustado ver una mayor variedad de dispositivos en este sentido, el juego va bien surtido. Y es que tres clases de naves espaciales se nos antojan pocas, aunque su versatilidad está contrastada y sus características son bien diferentes entre sí. Por supuesto, crear esas naves implica gastar nuestro dinero, y su coste no es precisamene bajo, por lo que una vez más el juego nos obliga a pensarnos muy bien cómo invertir el dinero, ya que también nos puede interesar el gastarlo en mejorar las diferentes bases espaciales, tanto con armas como defensas. De hecho, esta opción no se debe pasar por alto, pues el juego sólo permite mantener tres flotas diferentes en operación, por lo que hay que asegurarse de que las bases espaciales tengan autonomía.
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