| Gráficos: | 6 | |
| Sonido: | 6 | |
| Jugabilidad: | 7 | |
| Diversión: | 7 |
| Total: | 6.5 |
| PlayStation 2 > Análisis > Atelier Iris 3: Grand Phantasm | Página 1 de 3 Siguiente |
La saga de juegos de rol por turnos Atelier Iris ha ido llegando a Europa con cierto retraso, aunque, finalmente, en poco más de un año y medio las tres entregas de PlayStation 2 ya están en las tiendas de nuestro continente, siendo este último el que ahora nos ocupa, Atelier Iris 3: Grand Fantasm, un título que mantiene los preceptos establecidos en sus anteriores entregas.
Por lo tanto, su estilo de juego no resulta tan fresco como en el primer Atelier Iris, que era, con todo un juego muy clásico en sus planteamientos, sino que se ve afectado de cierto desgaste. La verdad es que el diseño general resulta un poco más flojo, con una pérdida de ritmo evidente en la narrativa, y un diseño de niveles (esto es, de las misiones propuestas) repetitivo y no tan consistente.

El núcleo básico de las características de los anteriores títulos de la serie se mantiene, en tanto en cuanto se preserva la línea estética, muy clásica, y un sistema de juego igualmente tradicional dentro del género del rol japonés táctico por turnos. El problema no es que mantenga esos principios, pues son los rasgos característicos de la serie y, de hecho, su principal valor, sino que, en esta ocasión, el desarrollo del título no acaba de consolidarse en ningún momento, teniendo problemas para captar al jugador en su narración y, luego, a la hora de ofrecerle algo más.
En esta ocasión, los protagonistas serán Edge y la alquimista Iris, que tienen la misión de conseguir unas gemas mágicas que, una vez reunidas, invocan a un libro mágico capaz de conceder cualquier deseo. Y no sólo eso, sino que además podrán afrontar las misiones que les ofrezcan desde un gremio de aventureros, distanciadas del marco principal de acción. En esta aventura, conocerán a unas criaturas especiales, las Manas, unas criaturas mágicas que tendrán un papel esencial en el proceso de descubrir el secreto que se esconde tras las gemas.
Todo el desarrollo de la historia va a estar capitalizado por un tono desenfadado, poco dramático, y sin momentos de tensión, lo que no estaría mal si no fuese porque, cuando intenta crear esas atmósferas, fracasa estrepitosamente. El problema principal de esto es que no consigue enganchar realmente al jugador, y puesto que tiene un desarrollo algo más lento de lo que podríamos desear, si éste no cuenta con una decidida voluntad de afrontar la propuesta del título, es muy posible que se aburra antes de llegar al final del primer tercio de la aventura. Esto es algo que no sucedía en los anteriores juegos de la serie, mucho mejor llevados en este aspecto.

Por otro lado, lo cierto es que los personajes están mejor tratados, resultando mucho menos genéricos, en especial por el dúa protagonista, que sí presenta una fuerte química que muchas veces falta en el desarrollo de la historia. Iris es un personaje entrañable, lleno de encanto, que conseguirá crear la empatía necesaria en el jugador a poco que éste le dé una oportunidad, asumiendo así el impulso necesario para ir avanzando en la historia. Luego, poco a poco, iremos conociendo a más personajes, muchos de ellos realmente originales, y con diálogos con cierto toque de humor, aunque sin acabar de ofrecer grandes destellos. Las voces y textos, en inglés, resultan en diálogos entretenidos, pero no divertidos, ya sea porque en la traducción se ha perdido buena parte de la chispa original (que sí se percibía en los anteriores juegos), o porque el guión no ha sido, simplemente, tan cuidado.
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