Con los tres primeros capítulos de The Walking Dead, los chicos de Telltale Games nos han demostrado que saben cómo tratar una licencia de éxito, manteniendo su esencia y al mismo tiempo ofreciéndonos algo único y original. Ninguno de ellos ha destacado por tener una base jugable fuera de serie, pero su narrativa, personajes, ambientación y guion han sabido mantenernos con el corazón en un puño mientras íbamos forjando nuestra propia historia tomando decisiones a cada cual más dura.

Ahora, las aventuras y desventuras de Lee y de su grupo de supervivientes encara su recta final en el penúltimo capítulo de la temporada, del cual esperábamos bastante, viendo lo alto que habían dejado el listón sus tres primeros episodios, especialmente el segundo y el tercero. El final del capítulo anterior abría una nueva incógnita con un misterioso hecho que despertó el interés de muchos de nosotros (evitaremos comentar de qué se trata para no arruinar la sorpresa a quienes todavía no lo hayan jugado), pero
por desgracia la brillantez de los anteriores episodios se pierde durante el desarrollo de casi todo Around Every Corner.
En cuanto a su jugabilidad, poco o nada nuevo que destacar, ya que
se mantienen las mismas bases vistas hasta ahora, con muchos diálogos, situaciones en las que reaccionar rápido, toma de decisiones, Quick Time Events, y leves momentos de exploración de escenarios. Hay también alguna que otra escena en la que tenemos que apuntar y disparar que están bastante mejor llevadas a cabo que la vista en el episodio 3, pero no pasan de ser una mera anécdota.
El problema de este capítulo lo encontramos en su guion, algo forzado e insípido. En esta ocasión los caminantes tendrán más presencia que en ningún otro. Dejan de ser ese elemento casi secundario usado como recurso para contextualizar situaciones y hacer subir la tensión cuando es necesario para convertirse en una amenaza omnipresente a la que hacer frente durante todo el episodio. Por tanto, tal y como podéis esperar,
los momentos de acción son mucho más numerosos, por lo que parte de la profunda carga narrativa vista anteriormente se pierde.
Esto no sería algo necesariamente malo si al menos lo que hiciéramos nos ayudara a avanzar en la trama, pero no es el caso. Al poco de comenzar el capítulo ocurre cierto acontecimiento que obligará a nuestros protagonistas a tomar un desvío de sus planes iniciales y la historia se centrará principalmente en esta situación, dando la impresión constante de encontrarnos ante un episodio de relleno.
Las decisiones no están tan bien planteadas como antes y los momentos de tensión han perdido casi toda su brillantez.
Por suerte no todo es así.
Las relaciones entre los personajes siguen siendo muy interesantes y nos mostrarán más que nunca cómo han ido evolucionando. A destacar especialmente los momentos que viviremos junto a
Clementine, ya que la pequeña se encargará de hacernos pasar más de un mal rato por su inquietud y sus ganas de ayudar. Como es costumbre, también conoceremos a una serie de nuevos personajes que nos plantearán algunas situaciones realmente interesantes, aunque de todos ellos solo destacaríamos a dos. Otro detalle que nos ha gustado mucho, es lo bien que nos muestran los extremos a los que puede llegar el ser humano en una situación tan desesperada como la que se vive en el universo de The Walking Dead, y se nos hablará de algunos hechos ciertamente escalofriantes.