Valve presenta uno de los regresos más esperados en el marco de los juegos de acción multijugador. ¿Ha merecido la pena la espera? Comprobémoslo.
Un poco de historia
Es de lo más curioso el modo en el que nació el primer título. Corría el año 1996 y QuakeWorld era conocido por aunar numerosas mejoras y novedades al primer
Quake de ID Software. Team Fortress nació aquél mismo año, como un mod de QuakeWorld. Dos años después se anunció que saldría la segunda parte
Team Fortress 2: Brotherhood of Arms y ya no sería un mod, sino un juego por sí mismo. Pero el proyecto nunca se llevó a cabo. Un año después, en 1999, el equipo que desarrollaba la continuación pasó a formar parte de Valve Software y adaptaron el código al motor del primer
Half-Life, naciendo de esta forma Team Fortress Classic. El resto, como suele decirse, ya es historia.
Desde entonces fueron numerosos los rumores que circularon acerca de una segunda parte que, sin embargo, nunca se materializó a pesar de los años. Llegó un momento en el que muchos lo dieron por una eterna promesa que jamás vería la luz. Afortunadamente, a día de hoy es una realidad. Team Fortress 2 completa el trío de novedades junto a Portal y Half-Life 2: Episodio 2, que forman parte del pack "Orange Box".
En este sentido, a pesar del nuevo estilo gráfico del que hace gala, la esencia del original ha quedado intacta. Muchos puristas pueden seguir viéndole pegas, pero a nosotros nos parece un lavado de cara que le sienta realmente bien, y que consigue desmarcarlo del resto de juegos del género y de otros títulos de la desarrolladora. Y es que Team Fortress 2 es un título de acción multijugador en el que prima la acción directa, sin obviar un elemento táctico basado en la elección de clases y nuestra estrategia a la hora de afrontar las partidas. La rapidez con la que entramos en acción es asombrosa. Elegimos equipo –rojo o azul–, elegimos clase y a jugar. Es como el ajedrez, se tarda muy poco tiempo en aprender las reglas, pero requiere esfuerzo y dedicación llegar a dominar cada pieza.
En la variedad está el gusto
Si hay una pieza clave en la que se basa la jugabilidad, es la variedad de clases de los combatientes. Hay un total de nueve y cada una se presta a una estrategia determinada. Dependiendo del mapa en el que estemos, el modo de juego e incluso las circunstancias de la partida, será idóneo elegir entre unos y otros. Y no sólo eso; si nos matan podremos cambiar de clase, ya que nos podría interesar optar por una opción determinada para superar un contratiempo puntual. Por poner un ejemplo: estamos luchando como "pyro" y no podemos superar una zona por culpa de un par de armas centinela. En ese caso sería una buena idea elegir un soldado equipado con lanzacohetes para destruirlas, aunque como veréis más adelante, las posibilidades son muchísimo más amplias.

Una de las razones principales por las que se optó por un diseño de dibujos animados fue para ofrecer un aspecto estilizado que al mismo tiempo sirviese para diferenciar a cada clase de forma instantánea. Con el estilo adoptado resulta fácil diferenciar no sólo el tipo de soldado que tenemos delante, sino algunas de sus características: como su velocidad o capacidad de infligir daños. Está claro que si ponemos a un
heavy junto a un médico cara a cara, algunas de estas facetas saltan a la vista. Vamos a profundizar un poco más en las peculiaridades y armamento de cada una de las nueve clases. El abanico de soldados a nuestra disposición está dividido en tres categorías diferentes: ataque, defensa y asistencia.