Una saga casi desconocida
Teniendo en cuenta las descomunales dimensiones que ha tomado la industria del videojuego en los últimos tiempos –superando ya en muchos países a la del cine y música en beneficios-, tener hoy en día una gran compañía de distribución y marketing detrás de un título resulta esencial para llegar al gran público, evitando así que pase desapercibido. De lo contrario, a veces, casi sin querer, nos topamos con juegos inesperados a la par que interesantes y aunque no lleguen a ser obras maestras del mundillo, sí pueden constituir auténticas sorpresas o todo un soplo de aire fresco.
En esa línea se situaría la franquicia que nos ocupa. Todo comenzó como una demo tecnológica en el año 2006, obra de un pequeño e independiente estudio de desarrollo sueco -
Frictional Games fundado a principios de la década. Este precursor tuvo una acogida tan excelente que no tardaron mucho en sacar el primer episodio denominado
Penumbra: Overture, el cual vio la luz a comienzos del año 2007 planteando una sensacional mezcla entre aventura gráfica (siendo los puzles "físicos" un componente clave),
survival horror y aderezado con algunos toques de acción (pequeños combates); todo ello desarrollado en una vista en primera persona, tal como si se tratara de un juego de disparos típico.
Al año siguiente ya pudimos disfrutar de la correspondiente secuela,
Penumbra: Black Plague la cual seguía la misma tónica de misterio-terror y en el que la oscuridad tenía una relevancia aún superior si cabe. En dicha segunda parte, se daba mayor peso a la parte de aventura/exploración respecto a los combates propiamente dichos, que pasaron a ser casi eliminados por completo a cambio de altas dosis de sigilo y evitar los enfrentamientos directos contra los, por otro lado escasos, enemigos presentes en el juego.
Como comentábamos al comienzo, si bien esta saga no es demasiado conocida a nivel general, ambos títulos fueron muy bien acogidos entre cierto sector de usuarios de PC que demandaban algo más que "shooters", rol o estrategia en tiempo real. Ahí es donde
Penumbra encontró su hueco realmente. Ahora, nos llega como expansión a
Black Plague (requiere tener éste instalado),
Penumbra: Requiem, último capítulo en forma de claro epílogo con un planteamiento diferente y sobre todo, con unas pretensiones radicalmente opuestas a sus homónimos.
Misterios sin resolver
Una de las bases fundamentales en las que se asienta esta saga radica en su extraña y desconcertante historia. Por situarnos un poco, la trama que daba pie a
Penumbra nos metía en el papel de Philip, un físico de 30 años que tras la muerte de su madre recibe una carta de su padre, aparentemente fallecido (o al menos eso creía), lo cual le enlazaban directamente con una serie de pistas y datos que finalmente le conducían hasta los helados parajes de Groenlandia. Si el panorama exterior era realmente desolador, lo que le esperaba a nuestro personaje en las entrañas de una mina aparentemente abandonada o en una de base secreta subterránea que servía de instalaciones de investigación, era muchísimo peor.