Un descenso a los infiernos…En el sentido más literal de la frase.
Painkiller: Resurrection echa por la borda todas las buenas intenciones que se plantearon a la hora de incluir la opción en la experiencia de juego. Por ejemplo, no serán pocas las veces que veremos como tenemos enemigos que se comportan una vez muertos de formas extrañas (algo parecido a lo visto en juegos como Gears of War ) o de objetos que parecen danzar en un baile cósmico hacia lugares imposibles una vez disparados o empujados. Suponemos que muchos fallos se irán corrigiendo mediante parches y actualizaciones conforme avance el título en el mercado y se vayan descubriendo bugs, pero la verdad es que queda bastante ridículo a estas alturas. Fallos que no serán los únicos, pues como se ha comentado en muchas páginas webs del sector, el juego está plagadito de problemas, y por ahora, dada la inutilidad del servicio de descargas de actualizaciones, parece no tener solución.
Gráficos lúgubres, Sonido tenebroso
A nivel técnico, pese a tener decenas de pantallas de carga, Painkiller: Resurrection no es ningún portento. Tiene un gran apartado artístico, lleno de referencias a la arquitectura europea medieval y gótica, pero nada más. A la hora de representarlas físicamente (gráficamente), no han estado finos los chicos de Homegrown Games. No es que sea un juego feo de ver, pero hay ciertos elementos que no están al nivel que podríamos exigirle. Tenemos texturas propias de juegos de principios de década, enemigos comunes algo simples y efectos gráficos de la edad de piedra. Si bien el motor de iluminación nos parece bastante competente, y los escenarios en conjunto son muy inspiradores y originales, cuando observamos de cerca todos y cada uno de los elementos puestos en pantalla, el resultado global es bastante agridulce. De todas formas, destacamos, una vez más, la marca de la saga: los jefes y criaturas grandes son dignas de estudio, y hay veces, en las que no podremos evitar soltar algún que otro improperio por nuestras bocas al ver semejante colosos.
Si gráficamente es algo flojo, a nivel sonoro y musical estamos ante un título tremendamente trabajado. Guitarras y bajos eléctricos nos sorprenderán por todas y cada una de las fases. Si a eso le sumamos un ritmo vertiginoso y muy bien cuidado en la candencia de todas y cada una de las melodías que escucharemos durante nuestro periplo por los infiernos, nos daremos cuenta que tenemos una gran banda sonora que ayuda al estilo directo y sencillo del juego, y que encima, ambienta bastante bien. Los gritos, súplicas y efectos sonoros horripilantes están a la orden del día. La verdad, es que Painkiller: Resurrection en dicho apartado, sale muy bien parado.
El juicio final: Conclusiones
Es difícil catalogar un título como Painkiller: Resurrection. Por una parte, tenemos una puesta al día un tanto básica del juego que sorprendió a propios y extraños hace ya unos añitos. Una puesta al día que funciona dentro de sus límites jugables y gráficos, y que pese a todo, puede llegar al público fanático más acérrimo de la saga. Pero por otra, teniendo la terrible competencia del género en PC ( y en un futuro en consolas ), los fallos graves en la concepción técnica del título y su poca ambición creativa (por mucho que sea un juego creado por usuarios), lo deja muy mal parado en un mercado tan complicado.
Painkiller: Resurrection quizás sea un juego que ha salido en una mala época. Si bien muchas veces queremos juegos que no nos compliquen la vida, que nos ayuden a quitarnos el estrés de encima y no liarnos mucho, hay otras veces en las que queremos exigirle un poquito más a un videojuego. Painkiller: Resurrection ha sufrido esto. Es un juego que si bien es sencillo, directo y divertido, no logra cuajar del todo por el descuido más absoluto de otros de sus apartados. Painkiller: Resurrection es como el perro del Hortelano: ni come, ni deja comer. Una lástima.