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Análisis de Esparta para Ordenador
Lanzamiento: 31/5/2004 · Género: Estrategia
Ficha técnica
Desarrollo: Slitherine Software
Producción: Slitherine Software
Distribución: Friendware
Precio: 39.95 €
Jugadores: 1 - Online
Formato: CD-ROM
Comunidad
3 valoraciones
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Análisis de Esparta para Ordenador

Friendware trae a España este juego de estrategia ambientado en la Grecia clásica que constituye una mejora respecto a las anteriores producciones de Slitherine Software.

Julio Gómez · 17/7/2004
Gráficos:
7 Jugabilidad:
7
Nota final: 7
Sonido:
6 Diversión:
6.5
Flojas credenciales

http://www.vandal.net/media/3647/2004716234854_1b.jpg|2004716234854_1|Domina GreciaSlitherine Software es una compañía inglesa que tiene en su haber títulos como Legión o Chariots of Fire. Los dos juegos, precedentes de Esparta, tienen en común un sistema de juego que calca Civilization (no hay nada nuevo bajo el sol), y lo mezcla con un visor de batallas un tanto simple en dos dimensiones. Los dos enfocados en épocas y lugares distintos (Roma y el Creciente Fértil), sufrían por una evidente simplicidad y por un motor de batalla casi aleatorio. Aunque Chariots of Fire era muy superior a Legión tanto en la visión histórica como en la I.A. (las batallas de Legión eran risibles), fallaba en un sistema de producción un tanto simple y por las pocas opciones de diplomacia. Esparta viene a ser la continuación de estos juegos, que a través de Paradox han llegado a España vía Friendware.

Del origen de la Hélade

La época que abarca el juego va aproximadamente desde las campañas del rey de reyes Darío, a la época helenística propiamente dicha. Así que aproximadamente cubre del 500 al 300 A.C., no con una campaña continuada (quizás uno de los más graves errores del juego), sino con campañas que se centran en las épocas clásicas de Grecia. Así tenemos las Guerras Médicas, las Guerras del Peloponeso y un amago de gran campaña que cubre toda la época helenística desde la derrota Ateniense a la conquista Macedónica, pasando por la hegemonía Tebana. Hay también algunas campañas de la época oscura y algunas que recuerdan la talasocracia cretense, pero si queréis revivir la guerra de Troya, deberéis comprar la expansión. En cada una de las campañas se nos permite utilizar casi todas las regiones de Grecia, llegando a unos niveles de detalle simplemente increíbles (regiones como Jonios de las cícladas o prácticamente toda Capadocia, están representadas en el juego).

Por incidir en el apartado histórico, me gustaría resaltar la cantidad de eventos históricos que contiene el juego, fruto de una variada investigación histórica siguiendo la tradición de Chariots of Fire. Así, se suceden los eventos relacionados con Platón, Aristóteles y la mayoría de filósofos del mundo antiguo, afectando la felicidad en las ciudades. Por supuesto, hay también eventos de carácter político como Maratón o las arrolladoras (tomaros la palabra al pie de la letra) campañas Persas. En otros apartados, el juego patina bastante más y, por ejemplo, las tecnologías no están ajustadas en las campañas, y uno puede encontrarse en la guerra del Peloponeso combatiendo con infantería tracia, ya que ni Atenas ni Esparta han descubierto la formación Hoplítica. Esto se repite en escenarios más sangrantes como el Helenístico, donde Macedonia no conoce la Falange, ni parece que en Tebas hayan existido Pelópidas y Epaminondas. Esto da muy mala sensación, sobre lo que es el juego, ya que aunque dé libertad para que cualquiera región pueda imponerse ante otra (todas empiezan con la misma tecnología), es absolutamente ridículo librar batallas como Macedonia sólo con infantería Tracia y Jabalineros. Por otra parte, y para compensar, las tropas, ciudades y mejoras están muy bien investigadas, lo que hace más sangrante lo anterior.

La constitución de Esparta

http://www.vandal.net/media/3647/2004716234854_7b.jpg|2004716234854_7|Los ejércitosEsparta se divide en dos modos claramente diferenciados: El mapa de regiones y la batalla. El primero nos muestra las ciudades controladas por nosotros y el segundo está presente cuando libramos una batalla con nuestros enemigos (que también puede ser automática en el estilo de Civilization). Las regiones se dividen en ciudades al estilo Civilization, con frontera y culturas propias del país. Cada ciudad, y quizás en homenaje al famoso sinecismo, empieza cada campaña casi totalmente desguarnecida, y necesitada de construcciones. Aparte, cada ciudad tiene recursos económicos propios, y estos repercuten claramente en lo que es la producción de recursos de tu nación. Es decir, tu nación produce tanto de plata, oro, ladrillos, etc. Todo esto sirve para realizar construcciones o pagar las tropas reclutadas, esto es una de las cosas clave, ya que puesto que el librecambismo no funciona especialmente bien en la Grecia antigua, necesitas tener materias primas propias para realizar el cambio. No se puede depender del trigo de fuera, pero sí del bronce, que puede ser obtenido una vez vendes el trigo por plata (la medida monetaria del juego). Este liberalismo económico de medio pelo está bastante bien conseguido, aunque olvida en parte la importancia de la esclavitud de todos los sistemas políticos antiguos.

Otros apartados como la diplomacia o la política interna, por el contrario, no están tan bien definidos. La diplomacia depende del uso de diplomáticos en la capital, que deben ser enviados a los territorios vecinos con la intención de las más intrincadas misiones. Las misiones se van agregando a medida que construyes edificios en la capital consagrados al arte de Metternich. El problema es que algunas misiones diplomáticas esenciales como el armisticio no se consigue hasta que tienes casi un cuartel de la liga en la capital, lo que no deja de ser totalmente falso. Es decir, la paz está presente en los tratados entre tribus primitivas y la Roma imperial, ¿tenían las primeras un edificio diplomático en la capital? Claramente no. Aparte, parece que los tratados de Paz no influyen mucho en el juego, ya que se pueden romper sin ningún tipo de problemas invadiendo otra ciudad. Un factor importantísimo en Civilization 3 o Europa Universalis 2 era el prestigio de la nación, y aquellos países "peleones" acababan con un desprestigio que les anulaba cualquier posición internacional. Eso en Esparta no existe de ninguna manera, y el juego se resiente, ya que parece que la opción diplomática sólo está presente para obtener favores económicos.

En cuanto a la política y economía internas, son los apartados más flojos, ya que aparte del nivel impositivo, la tecnología y la servidumbre, no se pueden ajustar ni el sistema político. Así, aparte de la servidumbre y algunas tecnologías específicas, controlar la democracia Ateniense es igual a controlar la monarquía dual Espartana, algo que da al juego una impresión bastante falsa. Aún así, puede haber revueltas civiles por impuestos, carestía o sobrepoblación, lo que compensa un poco este flojo apartado. La economía interna funciona aceptablemente bien, teniendo penalizaciones respecto a territorio o proximidad. No obstante, se echa también de menos un sistema de corrupción a la Civilization 3, que hiciera realista la gestión de provincias alejadas de la capital. El último apartado aquí son las mejoras de las ciudades, que permiten explotar recursos de manera más eficiente, mejorar el valor cultural (y con ello los puntos de tecnología), crear edificios militares para mejorar las unidades y por último edificios comerciales que permiten aumentar el número de puntos de comercio (necesarios si quieres tener una infraestructura comercial importante).

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