| Gráficos: | 6 | |
| Sonido: | 7 | |
| Jugabilidad: | 7 | |
| Diversión: | 6 |
| Total: | 6.5 |
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Rhapsody nació en 1998 en la cuna de la veterana primera PlayStation como uno de los juegos de rol japoneses de éxito en su país de origen. El juego, llamado originalmente The Puppet Princess of Marl Kingdom, tuvo tres reediciones en la misma consola en Japón, llegando al fin a Estados Unidos, donde su éxito fue muchísimo más modesto. De hecho, la temática del juego y su poca dificultad frente a otros grandes del género (como el magnífico Final Fantasy VII, que surgiera para la misma consola un año antes) hicieron que pasara bastante desapercibido en el catálogo de rol de la época. Pero no pasó lo mismo en Japón, donde el éxito cosechado llevó a que, después de su reedición por tres veces consecutivas, se produjeran no una, sino hasta dos secuelas siguiendo el mismo patrón jugable y argumental.

Diez años después, sus creadores, los chicos de Nippon Ichi Software -responsables de una de las series de rol táctico de mayor éxito de todos los tiempos: Disgaea- han decidido resucitar el clásico de PlayStation y llevarlo a todo occidente, siguiendo la política de recuperación de viejas glorias que parece imbuir actualmente la industria del videojuego, especialmente en el terreno portátil. La pequeña de Nintendo ha sido la afortunada en este sentido, recibiendo en su seno un clásico del rol japonés cuyo valor no sólo se mide en valores jugables, sino (y, seguramente, sobre todo) por la originalidad de su planteamiento y su peculiar narrativa.
Lo primero que nos sorprende al entrar en el mundo fantástico de Rhapsody es la protagonista y sus particularidades: Cornet, así se llama, es una joven habitante de una pequeña villa llamada Orange, en el reino de Marl. Toca una trompeta (de ahí su nombre) con unos poderes muy peculiares: conceder los deseos de aquél que la toque y, además, dar vida a cualquier muñeco o peluche, sea del tipo que sea. Aquí ya vemos que el planteamiento argumental del juego no es precisamente adulto. Más bien al contrario: los tejes y manejes de la historia parecen más enfocados a un público de entre siete y doce años, sobre todo femenino.
El hecho de que la protagonista se enamore del príncipe del reino de Marl, de nombre Ferdinand, y que deba rescatar al mismo de las garras de una temible y poderosa bruja que se ha enamorado también de él, convirtiéndolo en piedra para así poder raptarlo y llevárselo con ella tranquilamente, pone aún más en relieve el tipo de público hacia el que este juego está dirigido. Sin lugar a dudas, nos encontramos ante un título de carácter infantil, aunque no por ello peor que otros del mismo género en lo referente a su jugabilidad y a la capacidad de divertir al jugador.

Por otro lado, lo que más difícil se dirigiere, en caso de que no seamos parte del perfil del usuario modelo al que va destinado el título, son los numerosos números musicales del juego, en los cuales la protagonista junto a sus amigos o junto a los diferentes personajes secundarios que vayamos encontrando en el juego cantan y bailan al son de la música creada para tal efecto. Los temas están cantados en el idioma original del juego, un perfecto japonés incomprensible para la mayoría de los jugadores occidentales, aunque siempre, eso sí, con sus correspondientes subtítulos. Eso sí, podremos pasarlos rápidamente si lo deseamos, continuando de esta manera la aventura sin tener que mirar cada una de las dichosas escenas, que, por otra parte, son bastante largas.
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| Des: Nippon Ichi Software
Prod: Nippon Ichi Dist: Square Enix / Koch Media Precio: 39.95 € Jugadores: 1 | Formato: Tarjeta
Textos: Inglés Voces: Japonés Online: No Web oficial |



