La portátil de Nintendo no se ha quedado sin su respectiva versión de la última incursión de Call of Duty en los videojuegos.
A pesar de un planteamiento, en principio, brillante e intuitivo de control, presenta un problema muy grave, y es que en ocasiones no responde de forma rápida y precisa a nuestras órdenes, dando como resultado situaciones tan comprometidas como hacer zoom cuando no queremos o salir corriendo sin darnos cuenta.
En la pantalla táctil también hay representado un mapa con nuestra posición, el punto hacia el que nos debemos dirigir -marcado con una estrella como en el juego original-, y la posición de nuestros enemigos. Así pues, será de gran importancia observar dicha pantalla de forma regular para tener siempre presente toda la información que nos proporciona. Hay más. De un modo parecido a lo que vimos en la versión de Wii de
Call of Duty 3 en la que agitábamos el mando rápidamente para quitarnos de encima a un enemigo que se nos abalanzaba, aquí también nos encontramos a un enemigo impulsivo del cual nos desharemos frotando rápidamente el
stylus arriba y abajo en una zona determinada de la pantalla táctil. Sólo nos encontramos con esta situación una vez durante todo el juego, pero os podemos asegurar que no fue una tarea fácil.

Sin duda alguna, los retos más divertidos que nos presenta el juego con la pantalla táctil y el
stylus como protagonistas son los de activación y desactivación de explosivos. El primero es un reto de ingenio en el que deberemos rotar unas celdas para comunicar la entrada de corriente a cuatro puntos distintos al mismo tiempo, lo cual nos da un código de cuatro dígitos que debemos introducir. Una vez conseguido es altamente recomendable guardar una distancia de seguridad prudencial con el explosivo recién activado. El segundo ejemplo se basa en nuestra rapidez y precisión. Debemos marcar con el
stylus el recorrido de unos cables resaltados de color entre dos puntos varias veces para conseguir la desactivación. Una vez que empezamos con el primer cable se pone en marcha un temporizador, y suponemos que no hace falta explicaros qué ocurre si no logramos terminar antes de que el tiempo llegue a cero.
Apartado técnico
Si bien es imposible que
Call of Duty 4 de Nintendo DS luzca tan bien como en las versiones de sus hermanas mayores de PC, PS3 y X360, el trabajo que ha realizado n-Space es notable. Cada nivel tiene su propia atmósfera y logra sumergirnos adecuadamente en cada uno de ellos. A nivel gráfico y sonoro nos han gustado especialmente detalles como el movimiento del personaje si nos quedamos quietos sobre la cubierta de un barco -pues éste sí se mueve con las olas-, las explosiones, la representación de las armas, el sonido de las mismas, el hecho de que, tras una carrera, oigamos el sonido de la respiración dificultosa de nuestro soldado y las voces digitalizadas.
Mención especial a la música, gracias a la colaboración del polifacético Harry Gregson-Williams, quien además de sus trabajos para cine ya ha colaborado con otras grandes sagas de los videojuegos como
Metal Gear Solid.
Pero hay un pero a todo esto. Y es no saber equilibrar la carga gráfica con la potencia de la máquina, y más en un sistema cerrado como una consola. En los últimos niveles encontramos demasiados momentos en los que, posiblemente por la cantidad de enemigos simultáneos en pantalla, el juego deja de ser fluido e incluso se hace difícil controlarlo por culpa de la bajada de fotogramas por segundo.

Conclusiones
Esta versión del nuevo juego bélico de la saga
Call of Duty nos ha parecido en general un buen título, aunque oscurecido por algunos fallos que os hemos comentado como una campaña de corta duración -además del modo brusco en que termina-, los problemas de rendimiento en los últimos niveles, de control en ocasiones y unos enemigos especialmente resistentes y propensos a la danza. Lo mejor sin duda es su fantástico control, los retos de activar y desactivar bombas y un modo multijugador que, si bien es cierto podría ser más completo o, al menos, contar con posibilidad de jugar a través de Internet, permite alargar ampliamente la durabilidad de la inversión.