Si no lo ves claro, tendrás que cambiar de perspectiva.
Cajón de cuentos: ¡Siluetas ocultas en perspectiva! es una idea fantástica, con una ejecución técnica que, lamentablemente, es cuestionable. No porque esté mal hecha, sino porque el hardware de Nintendo DSi no permite una solución mejor. Sin embargo, es ingenioso, es divertido, y es sorprendente, aunque requiere un poco de paciencia para hacerlo funcionar.
El título nos propone algo muy sencillo: hay unos entornos tridimensionales en los que se esconden imágenes e incluso palabras, pero sólo se ven desde un ángulo determinado. Debemos mover la consola para que la imagen, que ofrece una impecable sensación de profundidad, nos ofrezca el ángulo necesario para ver lo que estamos buscando. Estas siluetas y palabras se forman, por ejemplo, porque desde el ángulo de visión adecuado se cruza una planta con una valla y aparece una letra "A". Y es que es posible que haya incluso una buena cantidad de letras por encontrar para formar la palabra necesaria.
Pero claro, todo se basa en mover la consola, y ésta no tiene ningún tipo de sensor de movimiento, así que los desarrolladores han buscado una solución alternativa, francamente ingeniosa, pero que no funciona tan bien como hubiese sido posible con giroscopios y demás parafernalia de la que hay en el mando de Wii para detectar el movimiento. El juego usa la cámara interior (la que apunta al usuario) de Nintendo DSi y, como ya pasó en WarioWare Snapped!, el resultado no es siempre satisfactorio.
La cámara detecta la cara del jugador, pero necesita un gran nivel de contraste para que luego funcione correctamente. Así que es bueno tener elementos de diferentes colores, una camiseta también con un color bien diferente al rostro (si te quemas en verano, no uses una camiseta roja), etc., para conseguir un contraste suficiente como para que el juego funcione bien. Igualmente, si lo juegas en movimiento (por ejemplo, en un coche, o en un autobús), puesto que las condiciones de luz -y probablemente lo que tengas por detrás- cambia constantemente, el juego se vuelve un poco loco.
El jugador debe asumir, por tanto, que no puede disfrutar en toda circunstancia de
Cajón de cuentos: ¡Siluetas ocultas en perspectiva! debido a la cámara. Claro, si hubiese sensores de movimiento, pues un traqueteo también podría dar problemas, pero al menos ese traqueteo agitaría tanto a jugador como a consola, aunque dificultase jugar en -por ejemplo- una carretera con baches, o dando un paseo en camello subiendo al Teide.
Es decisión de cada uno interpretar esto como una limitación del control, o como un impedimento para jugar satisfactoriamente con el título. Nosotros, explicadas las limitaciones propias del uso de la cámara, asumiremos que el juego se disfruta en las condiciones necesarias para no experimentar problemas. Desde luego, cuando éstas se dan (y tampoco cuesta tanto, no nos vamos a engañar) la cosa funciona.
Cuando conseguimos el ángulo necesario para descubrir las imágenes que estamos buscando (hay tres o cuatro en cada fase, más una palabra), debemos señalarlas en pantalla, pero no se hace usando la interfaz táctil, sino moviendo un puntero con la cruceta digital. Esto no representa ningún problema en realidad, puesto que, de hecho, ambas pantallas se emplean por igual (la consola se coge tumbada, con las pantallas en vertical, como si fuera un libro), así que sólo una habría permitido esa función táctil. Esta opción en el control equipara ambas pantallas, y tiene mucho sentido.