La saga de gestión y estrategia Anno regresa a Nintendo DS de forma notable con un título de lo más asequible para los usuarios nóveles en el género.
Con las demandas de nuestra población como principal foco de atención, a la hora de edificar debemos tener muy en cuenta que no todo consiste en llenar los almacenes de alimentos y productos de gran nivel para que los ciudadanos luego se aprovisionen en los mercados. Como hemos visto unas líneas más atrás, muchas de las peticiones que nos harán de cara a mejorar socialmente hacen referencia directa a un tipo de construcciones especiales. Será nuestra la labor de construir los hogares de nuestros ciudadanos de tal modo que el mayor número de los mismos entren en el radio de influencia de construcciones tan importantes como las capillas o iglesias, los baños públicos, las casas de bomberos, hostales, etc. Obviamente, cuanto mayor sea nuestra urbe más construcciones de este tipo deberemos crear, pero siempre conviene tener en cuenta el radio de influencia de dichas edificaciones para evitar gastar el dinero tontamente.

Y estas estructuras no serán importantes únicamente de cara a lograr que nuestros ciudadanos prosperen, puesto que
también las habrá que impidan catástrofes de todo tipo. Incendios, plagas de ratas, enfermedades… muchos son los peligros con los que podemos toparnos durante la partida, por eso, conviene construir edificios destinados a proteger a los ciudadanos de amenazas como las citadas. Este tipo de estructuras actuarán igual que el resto, es decir, tendrán un radio de influencia sobre el que actuarán de forma automática en caso de que se declare un incendio (veremos a los bomberos correr con cubos de agua hacia el fuego), o que las ratas castiguen a los habitantes de una casa, por ejemplo.
Pero hasta el momento, hemos dejado a un lado uno de los aspectos más importantes de la serie Anno, que es el de la recolección de recursos. Como buen juego de estrategia que es, a la hora de construir cualquier estructura no solo nos bastará con invertir una determinada cantidad de oro, sino también, varios tipos de materiales que antes habremos extraído de la tierra o, por qué no, comprándolos en el mercado. Muy simplificado con respecto a los títulos vistos en PC, como explicaremos a continuación, en esta obra para Wii no se ha perdido por fortuna la necesidad de salir a alta mar en busca de islas que satisfagan las demandas de nuestros ciudadanos. Y es que por muy bonita que nos parezca la tierra donde se ha asentado nuestra urbe principal,
cada isla que compone el gran mapa por el que nos movemos, tendrá una determinada fertilidad hacia determinados productos (dato que aparecerá reflejado en la pantalla superior de la portátil), por lo que perfectamente podemos encontrarnos en una isla donde hay canteras de las que podemos extraer roca y hierro, o suelo en el que cultivar de la forma más eficiente posible cereales y, en cambio, no poder cultivar de ninguna de las maneras cáñamo, seda, o especias con las que satisfacer las demandas de algunos ciudadanos. ¿Qué nos queda en esos casos? Muy fácil, coger un barco e ir en busca de una nueva isla.