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iPhoneCompra Rock(s) Rider en FNAC
Lanzamiento: · Género: Velocidad
FICHA TÉCNICA
Desarrollo: ECA-GAMES
Producción:
Distribución: App Store
Precio: Gratis
Jugadores: 1
Formato: Descarga
Textos: Inglés
Voces: Inglés
Online: No
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PUNTÚA:
Rock(s) Rider para iPhone

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ANÁLISIS
Avances

Análisis

Análisis de Rock(s) Rider para iPhone

Alberto González · 18/7/2013
Acrobacias y circuitos imposibles a bordo de motos en una más que correcta aplicación que nos pondrá al límite de nuestra paciencia.
GRÁFICOS
-
SONIDO
-
TOTAL
7
DIVERSIÓN
-
JUGABILIDAD
-
Versión iPhone.

No nos andaremos con rodeos: amamos los juegos difíciles. Nos encanta sentirnos superados por la adversidad, y nos gusta, más todavía, la sensación de lograr y conseguir el reto que se nos propone. Conforme alcanzamos una madurez en esto del mundo de los videojuegos, reclamamos mayores retos y desafíos con los que pasar el tiempo y disfrutar. Desgraciadamente, la tónica en los tiempos que corren, es radicalmente opuesta: títulos y juegos fáciles, cortos, inspirados simplemente en ofrecer un multijugador anodino donde competir, y dejando el reto y la experiencia de la partida imposible, de lado. En medio de este clima imperante, en la App Store, de vez en cuando, surgen ejemplos distantes y desobedientes con los cánones actuales.

Y es que, Rock(s) Rider, de ECA Games nos lleva de nuevo a ese maravilloso mundo, donde el reto existe y donde la curva de dificultad es tan pronunciada, que es difícil ponerse a jugar delante de la pantalla de nuestro dispositivo iOS sin soltar algún que otro improperio.

Motocicletas acrobáticas

Rock(s) Rider comienza sin rodeos, ni presentaciones demasiado largas. Encarnando a un piloto de armas tomar -aunque como os podéis imaginar, la opción de cambiar y personalizar a nuestro personaje y moto estará también disponible-, nos enfrentaremos a una serie de retos acrobáticos, a cada cual más difícil e imposible, a fin de salir victoriosos y dejar clara nuestra valía. Mediante unas tímidas y cortas secuencias de introducción al estilo cómic -con viñetas y bocadillos- iremos presentándonos en diferentes clubs y lugares de aspecto industrial donde comprobar nuestra pericia como piloto. Básicamente, Rock(s) Rider nos presenta un juego de puzles y conducción, donde la física y la habilidad del jugador, hacen el resto. Bajo esta premisa, nos enfrentaremos a una gran variedad de pruebas, niveles y fases, ambientadas a su vez, en tres grandes y temáticos escenarios base -como una fábrica, un almacén y una planta depurada de agua-.

El control de semejante juego, al igual que el de otros títulos similares protagonizados también por semejantes pilotos y motocicletas del estilo, radicará en la pantalla táctil de nuestro dispositivo. Así, por un instante, nos olvidaremos de acelerómetros y nos centraremos en ser lo más exactos posible con gestos y pulsaciones comedidas y calculadas a la pantalla. La interfaz es sencilla, contando simplemente con un indicador de tiempo, un botón de reintento hasta el siguiente punto de control, y los habituales botones de aceleración y freno, así como los de dirección. Es en estas cuatro flechas translúcidas pivota la mayoría de la mecánica de juego, sirviéndonos para controlar la inclinación de la moto y su velocidad.

Ambos factores son esenciales para controlar la moto, ayudándonos a encarar las cuestas, rampas y obstáculos de la mejor manera. Deberemos, por ejemplo, pensar con antelación si debemos acelerar, frenar o volcarnos hacia adelante o atrás, dando la correcta combinación de dichos factores como resultado el perfecto manejo de la moto.

Puede parecer difícil al principio, ya que el eje y el centro de gravedad de la moto es un tanto extraño -parece que el vehículo es demasiado ligero-, pero llegadas y jugadas unas cuantas partidas, empezaremos a entender que el más que depurado y balanceado sistema de control de este Rock(s) Rider, es prácticamente perfecto. Por si fuera poco, los niveles nos irán dando sabios consejos mediante rótulos luminosos de neón, que ambientarán y avisarán de las rutas, piruetas o acciones a tomar. Nosotros somos libres de hacerles caso, escogiendo la vía fácil o la del lucimiento mediante acrobacias, a fin de terminar cuanto antes y recoger al final tanta puntuación como podamos.