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Juegos Retro

Una mirada semanal al pasado, recordando grandes juegos clásicos y momentos de la historia del videojuego.

Virtua Tennis

Emmanuel Castro · 17:41 28/12/2012
La saga de Tenis que removió los cimientos de la industria. Volvemos a la recreativa en la que nace la leyenda.

Hoy no retornaremos muy atrás en el tiempo, ya que el juego de hoy data de 1999, año en el que el temido 2000 ya estaba en boca de todos. Pero en el mundo de los videojuegos, un juego de tenis estaba también en boca de todos.

La división AM3 -renombrada posteriormente a Hitmaker- fue la encargada por SEGA para que hiciera un juego de tenis para la flamante placa NAOMI. De sus manos salieron juegos Manx TT, Last Bronx, la saga Crazy Taxi y Virtual On.

Ya con este último nombre, Hitmaker, unos meses antes habían lanzado el gran Crazy Taxi. Pero si ya nos divertimos con el alocado juego de los taxis, apenas sin respiro sacaron otro mueble bajo el mismo hardware y que sencillamente llegó para quedarse en nuestra memoria.

¿El mejor juego de tenis?

Si ya nos demostraron que hasta ser taxistas puede ser divertido, ¿Qué harían con un deporte que ya de por sí es divertido? Pues lograron uno de los mejores juegos deportivos de la historia, sin más.

Algo estaba cambiando en las salas recreativas, y SEGA se apuntó a agudizar este movimiento, sacando un mueble fino, espectacular y liviano.

Pero veamos las razones de por qué afirmamos esto. La primera, la más obvia. Gráficamente estaba a años luz de cualquier juego de tenis hasta la fecha, ya que la placa hermana de Dreamcast lograba poner en pantalla una buena cantidad de polígonos con texturas poco vistas hasta entonces.

El modelado de los tenistas era impresionante, el parecido con sus homónimos, espectacular. Las animaciones también destacaban por unas transiciones enlazadas con genialidad. Y es que si de algo podía presumir Virtua Tennis era que entraba por los ojos como pocos.

Todo este espectáculo visual -para la época- se movía a unos impresionantes sesenta frames, lo que lo dotaba también, de un realismo adicional, una tasa de imágenes por segundo que en esta generación pocos juegos han conseguido alcanzar.

Disponíamos de ocho tenistas: Jim Courier, Tommy Hass, Tim Henman, Thomas Johansson, Yevegny Kafelnikov, Carlos Moyá, Mark Philippoussis y Cédric Pioline, todo jugadores top en el año en el que se lanzó el juego.

Gráficamente se puso especial atención en las caras. Los primeros planos que se mostraban entre punto y punto, te hacían reconocer al tenista, y andar hacia la recreativa a ver de qué juego se trataba.

Aún recuerdo pequeños grupos de gente en los recreativos que, simplemente, se quedaban observando la demostración como si de un partido real se tratase. Porque el juego era sobresaliente gráficamente, pero de nada serviría si Virtua Tennis solo hubiera sido un gran despliegue de medios visuales.

El juego era un arcade en toda regla, por lo que la jugabilidad se intentó enfocar de una manera lo más asequible posible, pero consiguieron un equilibrio tan bueno que, con práctica, el juego mostraba una profundidad en su jugabilidad realmente jugosa, y aprendíamos toda clase de trucos y estrategias.

Podremos perfeccionar nuestro saque, golpear con efecto, hacer globos, liftar la bola para cambiar el ritmo, hacer dejadas o rematar con rabia un bote alto, casi todo lo que veamos en un partido de tenis lo veremos aquí, y a pesar de ser un juego con jugabilidad arcade, el elenco de posibilidades hace dudar de ello.

Todos estos movimientos también dependerán de nuestra posición, y sobre todo, del tiempo con el que nos avancemos al siguiente golpe, puesto que ahí nuestro jugador empieza a mover el brazo para recepcionar la pelota y ahí es cuando podemos golpear con fuerza y precisión o cambiar lo que parecía que íbamos a hacer y realizar otro movimiento.

Las pistas incluidas son de tierra batida, hierba o dura, lo que hará -como en la vida real- que la bola tenga diferentes comportamientos. Pero es uno de los diferentes factores a tener en cuenta, ya que todos y cada uno de los jugadores tendrán sus pros y sus contras, ya que mientras uno sea rápido para llegar a todas las bolas en el fondo de la pista, sea impreciso al devolverlas, o haya alguno lento, pero con una precisión endiablada.

De las diferencias que hay con la vida real, está la duración de los partidos, ya que serán apenas unos pocos sets, porque lógicamente sería imposible recrear partidos de horas, en un mueble arcade.

Pero no queremos cerrar el episodio de Virtua Tennis sin destacar también la excelente banda sonora. ¿Música en un partido de tenis? Pues sí, y sorprendentemente las músicas le van al juego como anillo al dedo, ya que los estudios de SEGA por aquellos entonces contaban con unos músicos que dejaron huella tanto en juegos arcade, como en juegos para sistemas domésticos.

Quizás para muchos, la música en un juego de tenis sobre, puesto que en la vida real se necesita silencio para que los tenistas rematen a la bola, pero aquí, en una sala repleta de gente hablando y demás recreativas gritando, los tracks de Virtua Tennis ayudaron a incluir un extra de motivación que no hacen más que redondear un juego que se alzó a los altares de un plumazo.

Unos meses después, la versión Dreamcast mejoró en algunos aspectos al arcade, e incluyó un modo para cuatro jugadores simultáneos (que la recreativa no disponía en los primeros modelos) que elevó la diversión de este juego hasta ser distinguido, como decíamos al principio, como uno de los mejores juegos deportivos de la historia.