Vandal juegos retro

Juegos Retro

Una mirada semanal al pasado, recordando grandes juegos clásicos y momentos de la historia del videojuego.

Tumblepop ¡Los “cazafantasmas” de los noventa!

Emmanuel Castro · 18:41 4/11/2011
Revivimos la magia especial de los arcades con el juego de DataEast.

Para muchos, los arcades significaban entrar en un pequeño bar, esquivar a la gente que iba y venía, que sujetaban unas jarras de cerveza en cada mano, que mirábamos al suelo por no pisar algo que nos hiciera perder el equilibrio, todo esto sin perder con la mirada aquel arcade que, al fondo del bar, nos esperaba y por la hora que era estaba libre.

La emoción de estar frente a la máquina y con una sonrisa de oreja a oreja buscábamos en nuestro maltrecho y varias veces cosido bolsillo. ¡Vaya! ¡Ahora tengo que cambiar! Pero ¿cómo íbamos a cambiar nuestra moneda en varias monedas sin perder el sitio en la máquina? Con la mirada buscando un amigo, un conocido, o en los casos desesperados le decíamos al más próximo: ¿tienes cambio de cien pesetas?

Mil y unas historias podemos contar todos los que en los noventa éramos pequeños y compartíamos nuestra afición con nuestros amigos por estos sitios. Bien es cierto que las salas de recreativos eran la otra parte, pero no exenta de su flora y fauna, puesto que desde aquel chico que intimidaba pidiendo una moneda para jugar por la gorra, el que se nos ponía a nuestro lado para ponernos nerviosos porque quería jugar ya, o aquel pequeño niño, que sin echar una moneda simulaba estar jugando con una intensidad solo achacable a su exceso de energía, todos ellos conformaban aquel maravilloso mundo del que muchos de nosotros formamos parte.

Aspirando a los demás

Pero dejando la parte melancólica de aquella época, hoy queremos recordar Tumblepop, un juego que para muchos significó horas y monedas sinfín. Tumblepop fue lanzado en el año 1991 para los arcades de la mano de DataEast, compañía que no dudó en copiar el sistema de juego de Toaplan Snow Bros (link aquí: http://www.vandal.net/retro/snow-bros) que fue lanzado justo un año antes y que ya empezaba a ser un tremendo éxito.

DataEast copió la jugabilidad de Snow Bros y le introdujo los cambios que para ellos, necesitaba su juego para darle mayor dinamismo y diversión. Para muchos Snow Bros es mejor que Tumblepop a pesar de que este segundo introdujera novedades en la jugabilidad, y para muchos otros, Tumblepop tenía lo justo y necesario para ser el juego que les encandiló a principios de los noventa; para todos ellos, bienvenidos de nuevo a 1991.

Con la terrible ilustración para la marquesina del mueble oficial volvemos a recordar la diferencia entre los artworks "oficiales" y estas libres versiones que casi nunca coincidían con los dibujos iniciales.

El juego de nuevo era sencillo en sus controles, saltar y aspirar, dos botones con los que nos moveríamos por el escenario a placer absorbiendo y soltando a los enemigos que llevásemos en nuestra mochila. Los dos personajes eran idénticos, con la única diferencia del color, el amarillo y verde para cada uno de nuestros personajes que se parecían sospechosamente a los de Pang.

Cuando haces Tumblepop...

Con esta sencilla premisa, y con un pequeño y rápido tutorial de apenas unos segundos, sabíamos perfectamente que era lo que debíamos hacer: limpiar las pantallas de enemigos absorbiéndolos con nuestras aspiradoras "a lo cazafantasmas" y meter el máximo posible en ellas para lanzarlo contra los demás, o contra una pared, teniendo cuidado de que no nos explotasen las mochilas ¡con todos los enemigos dentro!

La multitud de ítems venía a animar la fiesta con sus zapatillas para aumentar la velocidad de nuestro personaje, el pow para potenciar el arma y absorber más, el arma láser o la invencibilidad por unos segundos. Todo esto se unía a pequeños trucos que iríamos viendo, como lanzar los enemigos por el suelo para encontrar ítems escondidos o escenarios escondidos.

Todo esto transcurrirá a través de diferentes mundos que recreaban diferentes partes del mundo, como fueron: Rusia, Egipto, Francia, Estados Unidos, Brasil, la Antártida, Australia -con personajes de Joe and Mac-, Japón hasta terminar en el Espacio y la Luna.

Amén de que al final de cada zona nos esperaba el jefe final, que aparte de dar miedo en muchas ocasiones, gozaba de unos sprites bastante grandes.

El apartado gráfico y sonoro era algo desigual. Mientras la parte gráfica cumplía con creces, ya que la variedad de mundos y enemigos era notable (aunque fueran diferentes enemigos seguían teniendo los patrones de ataque parecidos), el apartado sonoro no lucía de la misma manera.

Los sonidos FX eran bastante correctos, con un característico sonido "de queja" por parte de los enemigos que eran absorbidos, o todos los demás sonidos de golpes, y recogida de ítems bastante decente, llegamos a la parte musical, donde se mostraban una melodías un tanto machaconas, repetitivas, y que muchos agradecimos el sonido ambiente que disimulaba sus canciones.

Con esta traca final, en la que luchábamos con todos los jefes finales unos detrás de otros, llegábamos al final del juego, por el que, en el camino, nos habíamos dejado Dios sabe cuántas monedas, cuántos dolores de cabeza, pero ¡cuánta increíble diversión!

Increíblemente la única plataforma doméstica para la que vio la luz este mítico juego, fue ni más ni menos que Game Boy, juego del que si bien comparte poco con la recreativa, sí que usó sus armas y concepto para ir avanzando pantallas en un juego, realmente diferente.

Pero la mítica recreativa fue la que pasó a la historia y a nuestros corazones una vez más. Mucho tuvimos la suerte o la desgracia -para nuestra economía juvenil- de conocer esta recreativa y disfrutarla entonces, pero para los muchos que no la conocen, hoy les presentamos el juego, y les explicamos como algo tan simple tuvo tantísimo éxito. ¿Por qué no echamos una partida una vez más en nuestra recreativa del salón?