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Juegos Retro

Una mirada semanal al pasado, recordando grandes juegos clásicos y momentos de la historia del videojuego.

Target Earth

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Recordamos el juego original en el que se basa el reciente Assault Suit Leynos. ¿Tan bueno fue hace 26 años?

Masaya es una empresa que lleva en la industria desde al año 1985, produciendo videojuegos para una gran cantidad de plataformas. Desde Mega Drive, Game Gear, Super Nintendo hasta Sega Saturn, WonderSwan y Nintendo 3DS, han sido algunos de los sistemas en los que dejaron su impronta, y tanto es así, que ya se han lanzado remakes de algunos de sus juegos como Langrisser Re: Incarnation o Assault Suit Leynos, juego del que os hablamos hace unas semanas en su versión de PlayStation 4, y que acaba de llegar también a PC.

Target Earth (1990) Masaya.

La compañía, que actualmente se llama Masaya Games, empezó en la industria publicando el shooter de Toaplan Hellfire, un gran matamarcianos que logró bastante éxito por parte de crítica y jugadores. Este exitoso arcade terminó convertido juego de mechas exclusivo de Mega Drive, una plataforma que en 1990 estaba desembarcando en la vieja Europa, después de dos años desde su lanzamiento en el país nipon.

Justo en aquel año, fue lanzado Target Earth, un matamarcianos que no logró mucho éxito ni hizo mucho ruido, pero que fue lo suficientemente bueno como para que se haya lanzado un remake 26 años después. El cartucho de Mega Drive llegó en un momento en el que la consola estaba empezando a despegar, pero entre otras cosas debemos decir nunca llegó a Europa.

Quizás muchos también se lo perdieron por no ser un portento gráfico, en una época en la que las screenshots en la prensa era la guía para muchos al comprar un videojuego.

Un traje de metal para proteger la tierra

Una de las cosas que podemos asegurar que no encontraréis en el remake es la dificultad del original, bastante alta, capaz de crear una frustración de las que marcan, pero también con el nivel de satisfacción que daba esa misma dificultad cuando era superada.

Nos encontramos en el año 2201, y las tecnologías han dado al hombre la libertad de poder vivir en cualquier lugar del espacio. Pero pronto se encuentran con una amenaza cuyo objetivo marcado es claro: destruir la Tierra. Esta amenaza despierta la respuesta de la Tierra, donde los combates espaciales convierten a los humanos en los cerebros, manos y piernas de unos mechas con los deberemos acabar con la amenaza.

Este traje de asalto con el que se viste nuestro protagonista Rex, nos convierte en un mecha con el que junto a sus compañeros debemos hacer frente a las hordas de Chron, una legión de ciborgs de los que al principio de la aventura no sabremos su origen. Para evitarlos, nos meteremos en nuestro traje con el que acabaremos con todas las fuerzas enemigas, mientras que vivimos la aventura con escenas en las que iremos conociendo más y más de la historia y de sus sorprendentes giros -sabiendo de donde viene la amenaza ciborg-, y muchos detalles que se nos irán desvelando a lo largo de las ocho fases que componen el cartucho.

Una de las virtudes del juego es lo cuidado de la historia -entre nuestros compañeros se encuentra nuestra novia-, y es extraño ya que no era habitual en 1990 para un juego de acción, y que nos hace vivir este matamarcianos de otra manera.

Gráficamente, a pesar de ser uno de los primeros juegos de la época, tenía bastantes efectos sobresalientes, y el armamento era amplio, ya que las catorce armas con las que teníamos que acabar con los enemigos no sólo nos hacían disfrutar en lo visual, si no que repercutían directamente en la jugabilidad, al poder acabar con los rivales de de diferentes maneras.

Las melodías que nos acompañaban durante los combates entre los dos ejércitos nos dejaron un gran sabor de boca, puesto que había pantallas en las que acompañaban a la acción bastante bien, y daban vida a los parajes que nos encontrábamos. Aunque es cierto que algunas pecaban de "machaconas", nada que acercarnos al televisor y bajar el volumen no arreglase.

La mayoría de las pantallas en las que acabábamos con la amenaza constaban de vuelos con nuestro mecha, aunque en otras lo hacíamos a pie. Esto daba cierta variedad al cartucho, además de que la también mencionada variedad de armas hacía que muchas veces, ese jefe final que se nos resistía o la pantalla donde perdíamos todas las vidas, podíamos afrontarla de diferente maneras con otras armas.

La forma de recuperarnos era bastante inteligente, aparte de inusual, ya que en pleno 1990 era difícil encontrar un juego en el que la vida se regeneraba pasando un tiempo sin recibir daño, algo que estos extraños ciborgs se encargaban de hacerlo de maneras bastante sorprendentes.

La I.A de los enemigos es otra cosa a destacar, ya que era algo inusual encontrar a algunos enemigos juntándose con otros para atacar, o evitando caer en algunas zonas donde quedaban más descubiertos. Todo esto, hizo que Target Earth fuera considerado por méritos propios en uno de los juegos más difíciles de Mega Drive, sólo para los jugadores más expertos o pacientes.

A pesar de haber pasado 26 años, sigue siendo un juego altamente recomendable, aunque es innegable que lo será sólo para aquellos que disfrutan con retos mayúsculos y un conocimiento de las pantallas casi enfermizo. ¿Eres uno de estos?

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