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Vandal juegos retro

Sunset Riders

Recordamos el arcade de la Konami de antes.

Emmanuel Castro · 18:00 15/7/2011
Hubo una época en la que los salones recreativos estaban llenos de chavales de diferentes edades, rodeando en grupos cada una de las recreativas de más o menos éxito. También en bares donde solo había uno o dos muebles, solían estar rodeadas de la muchachada correspondiente.

Cuando pasábamos por alguna de estas recreativas también en los bares, a menudo habían cambiado el juego y nos parábamos, expectantes a ver qué juego nuevo era. O salíamos corriendo a decirle a nuestros amigos que había una nueva recreativa en el barrio.

Esta es la manera en la que el que suscribe recuerda Sunset Riders. Mientras estaba en una partida con los amigos jugando a las canicas, uno de nuestros amigos -el más pequeño-, venía corriendo de su inspección turística de máquinas recreativas y nos dijo: ¡Hay una máquina del Oeste!

Y allí que nos fuimos en tropel, mientras por el camino le preguntábamos de qué sería la nueva recreativa, tan solo con la información de que "era del Oeste". Ya allí, nos quedamos maravillados mientras pasaban pantallas en forma de demostración:



¡Una estampida! ¡Y montan a caballo! Decíamos mientras en realidad buscábamos ya el dinero en nuestros grandes bolsillos, en los que teníamos un montón de cosas e intentábamos encontrar algo parecido a una moneda, para desenfundarla rápidamente y ser los primeros en jugar.

No recuerdo quien fue al final el primero en jugar, pero sí que recuerdo que la recreativa duró bastante en el barrio, signo inequívoco de que el dueño del bar estaba contento al abrir el portón con el dinero de nuestras pagas.

Aquellos años los videojuegos con grandes gráficos, espectacular música y tremenda adicción estaban al alcance de unos pocos afortunados que tuvieran una consola en la que saliera una conversión decente.

Pero empecemos a hablar por el juego original en recreativa. Sunset Riders es lanzado el 4 de septiembre de 1991 en su versión para recreativas, siendo un juego del tipo "run and gun" del estilo Contra y ambientado en el salvaje Oeste y que se convertirá en un juego con grandes dosis de humor, tremenda personalidad y jugabilidad sencilla y directa.


La historia no puede ser más sencilla: Cuatro cazarecompensas en busca de criminales y su correspondiente recompensa. En cada pantalla se nos muestra el criminal que "se busca" y la suma de dinero que se nos dará si le damos caza, por supuesto se buscan vivos o muertos. En total tendremos que atrapar a ocho criminales en ocho pantallas en las que habrá dos escenas enteras a lomos de nuestro caballo.


Los cuatro pistoleros disponibles serán: Steve, Billy, Bob y el mexicano Cormano.


¡Cuidado con ese rastrillo!


Mientras avanzamos por las pantallas nos encontraremos los clásicos potenciadores de armas, dinero, o diversos objetos con los que podremos interactuar un poco, como por ejemplo el rastrillo a evitar o el poder entrar en la cantina durante unos segundos, para salir bebiendo, o con la sonrisa de lado a lado y una mujer que nos acompañará a la puerta.



Este era el verdadero portento de Sunset Riders, compartir la partida con otros tres amigos, algo que sin duda era bastante difícil, dada la poca distribución de la rom en arcades equipados con 4 mandos en un mismo mueble.

Quizás parezca algo caótico a cuatro jugadores, puesto que muchas veces se dificultaba la visión y a veces nos costaba seguir al personaje que teníamos entre manos, pero aun así nos encantaba participar de ese pequeño caos.



La variedad de situaciones era su gran baza, desde esquivar una estampida de búfalos, o bajar por un teleférico esquivando indios, hasta cabalgar detrás de una locomotora a vapor para ir acabando con los esbirros entre sus vagones.



Las partidas más comunes a dos jugadores eran más tranquilas, -si es que esa palabra se puede mencionar en un juego de constantes disparos- y fue esta línea la que siguieron sus conversiones a Mega Drive y Super Nintendo.

Diferencias


Pero desde luego que las razones de que las conversiones domésticas solo contasen con un máximo de dos jugadores era muy posiblemente debidas a la limitación de hardware. Así en noviembre de 1992 se lanzó en Norteamérica la versión de Genesis y en octubre de 1993 la de Super Nintendo.

Las dos conversiones tuvieron resultados bastante dispares: la versión de Super Nintendo era más fiel a la recreativa, los sprites eran muy parecidos y los escenarios también, mientras que en su versión Mega drive los sprites y escenarios eran algo diferentes y en algunos casos, aunque pocos, se mejoraban al introducir varios planos de scroll que tanto y tan bien había usado y sabía usar Mega Drive.


Mega Drive


Super Nintendo

Las diferencias no se quedaban ahí, mientras que la versión de Super Nintendo tenía los cuatro jinetes disponibles, la versión de Mega Drive tan solo dejaba elegir entre dos, y más sangrante todavía fue el recorte de las ocho pantallas originales, se quedaron en tan solo cuatro y aunque las dividieran en más actos el resultado fue el mismo, teníamos la mitad de las pantallas.



Además de esto, los diseños de estas eran diferentes en algunos casos a las originales, cosa que no se ocultaba con algún modo extra que no tenía la recreativa como el modo Versus. Super Nintendo no solo obtuvo un juego más parecido a la recreativa, sino bastante mejor que su homónimo en Mega Drive, mejores gráficos, todos los frames de las animaciones, todos los personajes y todas las pantallas, algo que inclinó la balanza en todas las revistas de la época, donde reflejaron la superioridad frente a la que parecía una versión inacabada, echa con prisas y con pocas ganas, ya que Mega Drive daba para mucho más, por descontado que daba para igualar la calidad al menos de Super Nintendo.

Aun así esta mítica recreativa pudo ser disfrutada en la época por los poseedores de las dos consolas, y aunque había evidentes diferencias, muchos también disfrutaron con el cartucho de Mega Drive de esta, una recreativa de las de antes, de una Konami que poco tiene que ver con la actual, aunque ¡qué narices! En una época que nada tiene que ver con la actual.