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Una mirada semanal al pasado, recordando grandes juegos clásicos y momentos de la historia del videojuego.

Medal of Honor: Cómo Spielberg convirtió la 2GM en un FPS

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COD regresa a la 2GM, un buen momento para recordar la génesis de los FPS bélicos en consola.

La saga Call of Duty regresará el próximo otoño a la Segunda Guerra Mundial, tras flirtear en los últimos años con la Ciencia Ficción. Una gran ocasión para bucear en los orígenes de los FPS bélicos para consola y, más concretamente, en la génesis del título que lo inició todo: Medal of Honor.

'Medal of Honor' dio el pistoletazo de salida a la fiebre por los FPS bélicos en consola.

No olvidemos que Call of Duty nació en 2003 al calor del éxito de los MOH, cuando Infinity Ward (un estudio recién creado por veteranos de Electronic Arts, que acababan de firmar Medal of Honor: Allied Assault) se puso al servicio de Activision para crear una nueva franquicia de FPS bélicos, que acabaría derrotando a EA en su propio terreno. Pero para narrar bien esta historia hay que remontarse hasta el ecuador de la década de los 90, cuando Steven Spielberg decide meterse de lleno en el negocio de los videojuegos.

El Rey Midas de Hollywood ya llevaba muchos años flirteando con los videojuegos. De hecho, el tan denostado E.T. The Extraterrestrial de Atari 2600 fue una maniobra del conglomerado Warner (dueños de Atari desde 1976) para atraer al célebre director a su división cinematográfica, ya que Spielberg era el "niño bonito" de Universal. La jugada les salió por la culata, pero Spielberg jamás perdió de vista el negocio de los videojuegos, y cuando en 1994 llegó el momento de formar su propio estudio (DreamWorks SKG) junto a otros dos gigantes del entretenimiento, Katzenberg y Geffen), el pujante mercado de los juegos para consolas y PC se convirtió en uno de sus principales objetivos.

En marzo de 1995 Dreamworks SKG y Microsoft se alían para crear DreamWorks Interactive, una desarrolladora de videojuegos en la que el propio director no tardaría en dejar su impronta personal, como quedó patente en el sorprendente Steven Spielberg’s Director's Chair de 1996, donde podíamos montar nuestra propia película a partir de escenas pregrabadas e interpretadas por…¡Quentin Tarantino y Jennifer Aniston!. Dreamworks Interactive también nos brindó genialidades del calibre de The Neverhood y Skullmonkeys. Por supuesto, también aprovecharon el estreno de Jurassic Park: El Mundo Perdido, para lanzar su propia adaptación a videojuego.

En otoño de 1997, tras regresar del rodaje de Salvar al Soldado Ryan, Spielberg reúne a los responsables de DreamWorks Interactive para comentarles su intención de crear un videojuego inspirado en la Segunda Guerra Mundial. La película, que cambiaría para siempre el cine bélico con su cruda recreación del desembarco de Normandía, aún estaba en preproducción, pero Spielberg veía en los videojuegos el medio perfecto para llegar a toda una generación de chavales que desconocían el papel que habían cumplido sus abuelos en la 2GM. La mejor manera para contar, de una manera atractiva, la historia de aquellos veteranos, sus proezas y sacrificios, fuera de los libros de texto o las pantallas de cine.

El encargo de Spielberg, aunque ilusionante, era un caramelo envenenado. Tanto el director como EA, distribuidores del juego, querían ir a por el mercado de consolas, y más concretamente PlayStation, en lugar del PC (lo que les habría ahorrado más de un quebradero de cabeza a nivel técnico). Aunque Rare había demostrado ya con GoldenEye que se podía hacer un grandísimo FPS en consola, el equipo de Dreamworks las pasó canutas para intentar dotar al juego de la mayor espectacularidad posible con los 2MB de RAM de la consola de Sony.

Al igual que hizo John Hammond con su Parque Jurásico, DreamWorks no escatimó en gastos para sacar adelante el proyecto y, sobre todo, para respetar al máximo la memoria de los veteranos de la 2GM, lo que les llevó a reclutar a Dale Dye (asesor militar en multitud de producciones de Hollywood, incluyendo Salvar al Soldado Ryan) como supervisor. Incluso tuvieron que recibir el visto bueno de un comité militar, dado que el juego iba a ser bautizado con el nombre de la máxima condecoración que otorga el ejército de EE.UU.

Dale Dye ejerció de asesor militar en 'Salvar al Soldado Ryan' e hizo lo propio en 'Medal of Honor'. Seguro que os suena de un montón de pelis.

Medal of Honor nos ponía en el pellejo de James Patterson, un teniente reclutado por la O.S.S. (la Oficina de Servicios Estratégicos, predecesora de la CIA) que, tras ser lanzado en paracaídas sobre Francia, debía solventar una serie de misiones que le llevarían a diversos escenarios del frente europeo hasta llegar al corazón de Alemania. Las limitaciones del hardware de PlayStation obligaron a DreamWorks a delimitar bastante el radio de acción del jugador, creando espectaculares pasillos con la acción "escriptada", dando pie a una fórmula que acabaría siendo imitada en multitud de FPS posteriores para consola.

La mecánica “pasillera” de 'Medal of Honor' (resultado de las limitaciones técnicas de la primera PlayStation) fue imitada hasta la saciedad en posteriores FPS.

Los gráficos de Medal of Honor pueden parecer terriblemente simples hoy en día, pero causaron una auténtica conmoción cuando el juego llegó a las tiendas de Estados Unidos a finales de octubre de 1999 (desembarcaría en Europa en diciembre de ese año). Michael Giacchino (quien ya había trabajado para DreamWorks componiendo la música del videojuego de The Lost World: Jurassic Park) nos deslumbró con una extraordinaria banda sonora que multiplicaba, aun más si cabe, la carga épica de un juego en el que uno no podía evitar sentir cierta euforia al volar la cabeza a los soldados alemanes.

Aunque al fin y al cabo era puro entretenimiento, Medal of Honor sirvió a los propósitos originales de Spielberg, enseñando historia a los chavales a través de los briefings previos a cada misión, donde podíamos disfrutar de filmaciones originales de la Segunda Guerra Mundial, gracias a la magia del CD.

Spielberg se salió con la suya y utilizó el videojuego como medio con el que enseñar historia a los chavales.

El tremendo éxito de Medal of Honor (2,67 millones de unidades vendidas en todo el mundo) inició la fiebre por los FPS bélicos, dando pie a multitud de secuelas, competidores (como Call of Duty) e incluso provocó la adquisición de DreamWorks Interactive por parte de Electronic Arts en febrero del 2000, apenas unos meses después del lanzamiento de Medal of Honor. Puede que la saga esté muerta y enterrada (a pesar de los infructuosos esfuerzos de EA por modernizarla hace unos años), pero su papel en la historia de los videojuegos, y más particularmente en el campo de los FPS, es incuestionable.

¿Recordáis cómo fue vuestra primera partida con un Medal of Honor? ¿Cuál es vuestro favorito? ¿Creéis que la saga regresará algún día? Dejadnos vuestros comentarios y hazañas bélicas. Muchos no tenemos recuerdos de la mili, pero sí de muchas horas matando boches, con el mando de PlayStation en las manos…

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JackHarkness82 · 10/05/2017 06:33
[i]-"Your papers are in order"[/i]

Ya ni me acordaba de que Spielberg estaba involucrado en el asunto.

El primer Medal of Honor siempre será algo muy especial para mi y lo recordaré con mucho cariño. Esa intro, esos primeros compases, la música... joder, a día de hoy habrá sido ampliamente superado, pero es muy pocos juegos actuales tiene esa esencia, ese "algo" que caracteriza a este juego.

[video:https://www.youtube.com/watch?v=XtnXrOzXEe0]

Que recuerdos, coño. Que miticada.

Después llegaría Medal of Honor: Frontline. La de veces que lo habré jugado, sobre todo el Desembarco de Normandía, que lo flipé la primera vez que lo jugué. El nivel de inmersión era tal, que en un momento dado me quedé agachado tras un parapeto y mirando todo el jaleo que había a mi alrededor.

Y Holanda... ah... Holanda. Que belleza de escenario y de música.

Medal of Honor Vanguard. De este apenas tengo recuerdos, salvo el trauma del último escenario: los francotirados apostados en el almacén en ruinas, aunque eso no era nada comparado con aguantar las oleadas en el interior de la casa. En el primer intento desistí. En el segundo, cuando creía que estaba a punto de superarlo, el juego se bloqueó. Casi lloro de la impotencia y casi estampo el mando y la consola contra la tele. Jamás llegué a terminarlo.

Allied Assault creo que tampoco llegué a terminarlo y por ahí tengo el European y Pacific Assault sin tocar.

Ah, y el Medal of Honor Airborne. Joder, que bien me lo paso con este Medal.

Que pena que nadie pegue un puñetazo en la mesa y se decida a traer de vuelta esta gran saga por la puerta grande como Dios manda. Con el reinicio que se merece, ahora que están tan de moda.

Aira · 03/05/2017 12:09
Yo lo recuerdo de segundas; el padre de un gran amigo de la época estaba enganchadísimo a esta saga y a mí, que por entonces andaba viciando al Perfect Dark, este Medal of Honor me parecía cutrísimo en comparación (no recuerdo cual sería, hablamos del 2000-2001).

Que no digo que fuera malo, pero claro, tanta rivalidad y sin probarlo debidamente...

Gatro · 30/04/2017 01:57
[respuesta:17]Ahí está, ésa es la clave: la gestión de botiquines y cantimploras medicinales que se ha perdido en la mayoría de los juegos de hoy en día. Ahora tras recibir daños, con parapetarse detrás de cualquier obstáculo y esperar unos segundillos ya se cura solo el personaje. Antes molaban los juegos cuando había que ir ahorrando tanto balas como objetos de salud.[/respuesta]

Lewis-Angelo · 29/04/2017 21:14
justo acabo de platinizar el Medal of Honor Frontline, pero mi favorito es el original de PS1

ojalá sacasen más shooters con ese estilo clásico de rebuscar por el escenario botiquines y munición, como DOOM en 2016

Gatro · 29/04/2017 17:45
Ostras pues ahora me acuerdo creo que era en el Underground o en el anterior, que había al final del juego un nivel secreto que era prácticamente imposible de pasar en el que los soldados enemigos eran como muñequitos cascanueces con Panzerschrecks. Te mataban a la mínima. Recuerdo picarme mucho con ese nivel tan raro.

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