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Vandal juegos retro

Ikari Warriors

A principio de los ochenta todos queríamos ser Rambo. SNK fue una de las muchas compañías que nos acercó a esa experiencia ¡Y fue una de las mejores!

Emmanuel Castro · 12:33 9/3/2013
Año 1982. Es la primera vez que el veterano de la guerra de Vietnam, John James Rambo, hace aparición en la gran pantalla. Prisionero en Vietnam, Rambo huye a las montañas, viviendo una experiencia que en el año 1985 se vuelve a repetir con su segunda parte.

La fiebre por este personaje interpretado por Sylvester Stallone lleva a que en la época salgan filmes del mismo corte. Por supuesto que ya desde la primera película, empezaron los videojuegos en los que nos mandaban a la selva, con una extraña tendencia a carecer de camiseta y empuñar nuestra arma en casi todas las portadas, lo que hacía fácil saber en quién se inspiraba.

Ni que decir tiene, que los juegos "oficiales" basados en los filmes llegaron a diversas plataformas, pero hoy nos queremos centrar en uno de los juegos, que detrás de aprovechar el tirón de las películas, se descubrieron en títulos tan grandes como míticos. El juego que hoy traemos consta de dos secuelas, lo que significa que fue un título que caló hondo entre los que lo probaron y no solo eso, sino que creó escuela.

SNK, como sabemos, era una compañía artesana del píxel. Los arcades que fabricaba, venían acompañados del característico sonido que, como un canto de sirena, hacían pararse, girarse y contener la respiración a los que sabían que allí de donde provenía era un hueco llenado con un nuevo mueble y un nuevo juego de esta mítica compañía.



A mediados de los ochenta, o más precisamente en el año 1986 en Estados Unidos, Ikari Warriors es lanzado en los muebles arcade, que algún tiempo más tarde disfrutamos por Europa. Casi tocando con los dedos los noventa, SNK lanza este juego.

Ikari Warriors. Estos "guerreros furiosos" fueron amasados por las manos de SNK y encorsetados en un discreto hardware, antes de que en 1990 lanzara NEO GEO, el hardware mundialmente conocido nada más arrancar su melodía. Aún así, nada más ser lanzado se convirtió en un clásico.

Muchos nos enfundamos un trapo en la cabeza y torcimos la boca; era la época en la jugábamos ser un personaje como Rambo, viviendo la vida "día a día" e imaginándonos como sería vivir en la selva sin recursos y rodeados de "charlies".

Quizás penséis que está de más hablar de estas vivencias en el artículo, pero en los años ochenta, mucho más que hoy, nos pasábamos las tardes por las calles abandonados de nuestros padres, ¿y qué mejor que Rambo para jugar entre los árboles?.

Pero empecemos de una vez con el primer juego. Ikari Warriors fue lanzado para los muebles arcade, como dijimos, y hoy os contamos cómo aquel arcade se erigió como uno de los mayores exponentes de las vivencias de una historia que muchos nos moríamos por vivir.


¿King of Fighters en el juego?


Pues así fue, puesto que los protagonistas de irse a la jungla, despojarse de sus camisetas ante el clima tropical, fueron nada más y nada menos que Ralf Jones y Clark Steel, (conocidos fuera del país nipón como Vince y Paul), personajes conocidos de King of Fighters y que en esta serie serían enviados para dar personalidad a esta serie de videojuegos, además de volver a hacer aparición en Metal Slug 6 y 7 como personajes seleccionables.

Todas las comentadas peripecias se traducían en unas ganas tremendas de videojuegos inspirados en esa temática. Ikari Warriors fue un juego que gritaba "insert coin" en los muebles arcade, y con toda la razón del mundo, nos pedía sacar las monedas de nuestra frágil paga e invertirlas en la ranura que nos llevaba a vivir una experiencia, sinceramente, frenética.



Recordemos que estamos hablando de este primer juego, que data del año 86, por lo que los gráficos, a pesar de parecernos arcaicos estaban bastante bien para la época. Una detallada selva, bajo una vista cenital nos muestra cómo después del accidente de avión que nos deja tirados allí mismo empiezan a salir de todas partes los "charlies".

Pero todo este festival sería recordado por el maravilloso modo a dos jugadores. Nada mejor que compartir la lluvia de balas y granadas que con un amigo al lado. Nada de juego online, y nada más satisfactorio que gritar como poseídos mientras aporreábamos los botones.



El juego era sencillo en su planteamiento: dispara a todo lo que se mueva, mientras recoges ítems que te darán más granadas o te montas en vehículos como tanques (Metal Slug nos devolvió este placer), cruzas ríos y puentes, no olvides que también atacan por el aire, y haz frente a los enemigos hasta el final de tus monedas.

Toda la fama del mueble fue trasladada a varias plataformas: MSX, NES, Atari ST, Atari 2600, Atari 7800, Amiga, Commodore 16 y 64, Amstrad CPC, PC Booter y ZX Spectrum fueron los agraciados, siendo la mayoría buenas conversiones.

Todo esto llevó a Keiko Iju volver a usar sus joysticks rotatorios en una nueva aventura que fue lanzada con velocidad, ya que en el mismo año de la primera entrega sale a la luz el mueble: Victory Road, la segunda parte de Ikari Warriors.


Ideado como una precuela mantiene la misma estructura continuista pero le añade unos necesarios jefes de final de fase, al atravesar una puerta. Además desaparecieron las armas con munición ilimitada, y empezamos con un lanzallamas, pero al morir salimos con una ametralladora.



Aquí desaparecen los vehículos, pero hay más power ups, como el de la armadura, y muchas más armas, ya que tendremos desde una espada a un boomerang, por lo que le dan más variedad de situaciones. También se puede destruir el escenario, ocultando ítems y demás sorpresas. Este juego fue una continuación lógica y tan exitosa o más que la primera, puesto que las conversiones a otras plataformas obtuvieron puntuaciones del notable hacia arriba.

Su tercera parte no fue lanzada tan rápidamente como la segunda, por lo que nos fuimos hasta el año 1989 para ver Ikari III: The Rescue. Este juego abandona su alma "run and gun" y se centra más en ser un beat 'em up pero con los mismos protagonistas y bajo la misma perspectiva cenital.



No fue un mal juego, pero sinceramente, los sprites gigantes unidos a la poca visibilidad que daba el scroll lo convirtió en un juego que si bien no era malo, sí fue algo olvidado y supuso el último clavo en el ataúd que hizo que esta serie muriera con este tercer título.

Pero no nos vamos sin recordar que, este tercer juego creció en la conversión a consola, ya que en su traslado a NES, los programadores recogieron la parte de beat 'em up del arcade y lo unieron a la perspectiva más alejada (básicamente porque la consola no podía mover unos sprites de ese tamaño) y completaron un cartucho que volvía a sus orígenes mejorando los gráficos y usando la conocida fórmula.



Sin duda que este juego, a pesar de sus ralentizaciones y parpadeo de sprites sí que fue el último que puso fin a esta saga recordada por muchos de nosotros. Volvamos a los ochenta y acompañemos a estos dos supervivientes hasta el final. ¿Tú a cual jugaste?