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Vandal juegos retro

Greendog

Otros tiempos, otras consolas y Greendog. El plataformas de SEGA que sorprendió con la alocada historia de este surfero tan diferente a todas y más rara que un perro verde. ¡Volvamos a los noventa!

Emmanuel Castro · 18:31 26/7/2013
En el pasado, cuenta la leyenda que habia dos consolas rivales que llevaban su lucha más allá de lo imaginable. En ocasiones se ridiculizaban en los propios anuncios, donde vimos un sinfín de "puyas" y eslogans donde se acordaban entre una sonrisa del rival.

Aquella época, en la que Nintendo y Sega se repartían la mayor parte del pastel, fue para muchos la época dorada del videojuego y la primera noción de la competencia entre empresas, presenciando el punto álgido de aquellas luchas entre las dos compañías.

Ni que decir tiene que cada uno que tenía una consola u otra la defendía a muerte, de manera a veces tan visceral que buscabamos hasta razones irracionales para que formasen parte de la defensa de nuestra consola frente a la otra. Algo que contrasta con las generaciones actuales, ¿verdad?

Lo cierto es que siempre ha existido esa rivalidad y en mayor o menos medida se sigue manteniendo, ya que cada comprador de una consola, como cada comprador de un coche, tienen la obligación de "justificar su adquisición". Pero también estamos los que, cansados de viejas batallas, nos limitamos a encender nuestra consola mientras abrimos con una perenne sonrisa nuestro nuevo videojuego.

Entre toda esa tormenta llegó Greendog, un juego de Sega que supuso un soplo de aire fresco entre tanto plataformas "serio".


El triple A de los noventa


Greedog es uno de esos pequeños oasis en los que una gran empresa dedicó tiempo y esfuerzos para hacer un videojuego diferente. Una historia de un despreocupado chico surfero que se pierde entre las olas de la -ansiada por muchos- playa a la que acude con su tabla.

Allí, en el Caribe, es engullido por una inusual ola de tamaño inmenso. Cuando despierta, lleva colgado un collar que hace que todos los animales de esta nueva isla le ataquen. Esta isla es más que eso, es otra versión de nuestro mundo o, al menos, eso piensa nuestro protagonista, ya que ese collar le está haciendo enfrentarse a extrañísimos animales.



Pronto descubre que este colgante dorado -que no se puede quitar- lleva consigo una maldición azteca, por lo que empieza una aventura para desprenderse de esta maldición con la que ni siquiera puede surfear.

Así empezamos nuestra aventura, con un protagonista al que apenas se le verá la cara durante toda la aventura (incluso la portada contradice a la lógica mostrando al protagonista de espaldas) y que se valdrá de artilugios que ni "el último superviviente" fabricaría en una de sus aventuras por el mundo salvaje.

¡Más raro que un perro verde!


Pidiendo perdón por volver a usar el título del juego para hacer un mal juego de palabras, si podemos decir que tiene mucho de "perro verde" ya que en varias cosas se salía de lo normal. Gráficamente el juego era notable, pero el estilo era total y absolutamente lleno de personalidad.

Una personalidad que a muchos nos chocó, por ejemplo, la primera vez que vimos Shout Park. ¿Por qué ponemos este ejemplo? Pues fácil, muchos fuimos los que al ver esta serie de animación pensamos que era desagradable de ver por sus diseños "simplones" y por sus animaciones "lamentables". Pero, como sabemos, es mucho más que eso, ya que la serie, a pesar de que su factura técnica no es sobresaliente, nos cuenta historias desternillantes con muchas dosis de humor inteligente donde ya nos hemos acostumbrado a el diseño de los personajes y su factura técnica.

Aquí pasa algo parecido. El personaje es alto, delgaducho, desgarbado y sus animaciones parecen estar hechas con el mismo pasotismo con el que se mueve. Pero no queremos decir que sean malísimas, pero si que chocaba ver vídeos en la publicidad de Sega, plataformas increíbles y salir entre ellos Greendog, donde las animaciones tan bruscas contrastaban con las demás.



Mientras buscamos las piezas aztecas que rompan la maldición disfrutaremos de una gran cantidad de pantallas, en las que la variedad de situaciones es notable, con un gran sentido del humor en muchas de sus situaciones, vehículos tan ingeniosos como ridículos y, sobre todo, un aire de "buen rollo" que destila por todos los poros este cartucho.

Si gráficamente se quería desmarcar de los plataformas existentes, podemos decir que no solo lo hizo, sino que esto causó que muchos lo odiasen o lo amasen sin términos medios. Los que no lo probaron, seguramente se quedaron en sus chirriantes animaciones a la vista, y los que lo probamos, descubrimos que detrás de eso se escondía un gran juego de plataformas en el que, además, "disfrutaremos" de una dificultad bastante elevada aunque sin llegar a agobiar.



No podremos surfear, pero cambiaremos en ocasiones la tabla por el skate, el invento que los propios surferos idearon para "surfear" por el asfalto. Pero, como deciámos, Greendog fue un plataformas de gran factura técnica, música correcta pero conjuntando un cartucho muy especial.

Si quieres volver a sentir la angustia de no encontrar el camino, de no saber qué hacer con tanto enemigo por todos lados y la curiosidad de cómo todo eso se hacía en los años noventa, Greendog es tu juego.

Fue el juego odiado por muchos, pero querido por otros tantos y guardado en el corazón donde guardamos nuestros clásicos. La aventura del surfero más loco del mundo, ¿qué mejor para el verano?