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Juegos Retro

Una mirada semanal al pasado, recordando grandes juegos clásicos y momentos de la historia del videojuego.

Ducktales

Emmanuel Castro · 17:07 5/4/2013
De nuevo Capcom recupera un juego clásico dándole un lavado de cara. Pero ¿Porqué un plataformas de 8 bits de los noventa? Descubre con nosotros las razones.

Si nos hubieran dicho hace un mes que Capcom resucitaría el juego Ducktales no nos lo habríamos creído. Pero no es menos cierto que este juego fue un plataformas sobresaliente, lleno de todo el espíritu de la serie en la que se basa, y entretenido hasta decir basta.

Pero resumirlo de esta manera sería un agravio para el juego, precisamente porque saber que Capcom está fijándose en juegos de antaño es una satisfacción para muchos que vivimos aquella época, y no podemos explicar del todo lo que era.

Está claro que hoy día, mirando al pasado se recuperan ideas perdidas o sensaciones olvidadas con estas últimas generaciones. Los juegos indies, underground o sencillamente con pocos recursos nos demuestran que a veces, de poco o nada vale un envoltorio espectacular, lleno de gráficos trabajados hasta el extremo, si luego el equipo de programación no pule demasiado bien el código liberándolo de bugs, o si la parte jugable hace aguas por todos lados y tenemos un juego espectacular gráficamente, pero aburrido.

Cuanto más grande se ha ido haciendo la industria, más y más recursos han necesitado los juegos, más difícil ha sido conjuntar todos los aspectos para algunas compañías. Es como alguien que habla mucho: Por muy bien que hables, si hablas mucho, en algún momento cometerás un error.

Los juegos de antaño manejaban mucho menos recursos, y muchos de estos empezaban por ser divertidos, sin más añadidos. Este es el caso de Ducktales, un plataformas de corte clásico, basado en la serie del mismo nombre y participando en una de las Patoaventuruas que muchos de nosotros veíamos en la pantalla.

La serie del éxito

Esta serie logró bastante éxito en todos los continentes, y nos contaba las aventuras y desventuras del Tío Gilito (Scrooge McDuck, su nombre original y Rico McPato o Tío Rico en Hispanoamérica).

Junto a él, los tres sobrinos y un gracioso y poco listo McQuack nos hicieron vivir un sinfín de historias que nos hacían estar pegados a la pantalla hasta que acabase el capítulo.

Disney creó esta serie a principios de los noventa y fue un éxito mundial, por lo que Capcom acertó de pleno al comprar la licencia y regalarnos un juego en el que vivir nuestra propia aventura con el Tío Gilito.

El mismo equipo clave en la creación de Mega Man fue el encargado de producir este juego. Vendió más de un millón de copias en cada sistema (Game Boy y NES) y fue uno de los juegos más vendidos de Capcom entonces.

El cartucho fue elogiado por su control extraordinario y preciso, además de ser un plataformas poco habitual al no ser totalmente lineal. Además de contar con una banda sonora que es una sorpresa para todo el que la escuchaba, que no solo se quedaba en reproducir la fanfarria de la serie, sino que la mayoría de sus temas son pegadizas melodías de las de antes, de aquellas que por más que quisieras no podías quitarte de la cabeza.

El juego, como decíamos, era un plataformas de corte clásico, donde recorremos los diferentes parajes acabando con nuestros enemigos saltando y golpeándolos con nuestro bastón. Antes de presionar el botón de inicio, podíamos elegir la dificultad, algo poco usual en la época.

Dependiendo del reto que quisiéramos elegiremos una dificultad u otra, y a partir de ahí, elegiremos la zona del mundo (y la luna) a la que queramos dirigirnos y empezar nuestra aventura.

Si un día se nos atraganta dar saltos por el amazonas, quizás queramos visitar Transilvania, visitar las minas africanas o el Himalaya, terminando por perdernos en la luna. Todas estas zonas eran tan diferentes como veíamos en la serie.

No había ninguna restricción a la hora de elegir la zona, pero lógicamente debíamos acabar con todas estas si queríamos terminar el juego.

Como buen plataformas, Ducktales estaba repleto de secretos y zonas ocultas en las que descubrir nuevos cofres e ir aumentando la riqueza de nuestro tacaño pato. Con nuestro bastón podremos saltar y alcanzar nuevas plataformas, o golpearemos diferentes objetos para acabar con los enemigos.

Los geniales gráficos acompañaron a una música no menos buena, compuesta por Hiroshige Tonomura, haciendo de cada melodía una delicia desde la primera hasta la última. Puro arte chiptune:

Este primer cartucho logró un éxito de ventas apabullante y una crítica no menos buena. No es de extrañar que Capcom lo vaya a recuperar este verano para las plataformas actuales en forma de juego descargable.

Muchos también se quejan de que pueda estar abusando de recuperar viejos juegos, y a pesar de que este lavado de cara incluye los sprites en alta resolución pero los escenarios poligonales, nos hace al menos, esperar hasta verano para ver en que queda este remake.

Vuelve el clásico de 8 bits con gráficos en HD.
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Ducktales aparece en los top ten de NES como uno de los mejores juegos de la plataforma de todos los tiempos, pero no solo hubo un Ducktales, por lo que la semana que viene traeremos ¡la siguiente patoaventura!