The Legend of Zelda: 25 años de historia

The Legend of Zelda: 25 años de historia

Daniel Escandell · 15:55 4/11/2011
Un repaso al cuarto de siglo de historia de una de las sagas más queridas del mundo del videojuego.

Zelda y CD-i. LINK: THE FACES OF EVIL, ZELDA: THE WAND OF GAMELON y ZELDA'S ADVENTURE


Lanzamiento:: Europa 1993, 1995
Formato: CD-i

Su papel en la saga

El papel de estos juegos en la trayectoria de la saga es ninguno, pues no solo no han sido creados por Nintendo, sino por un mediocre equipo llamado Animation Magic (Link: The Faces of Evil y Zelda: The Wand of Gamelon) y otro llamado Viridis (Zelda’s Adventure bajo producción de Philips Media, sino que la propia compañía japonesa los ha desterrado de su historia. Sin embargo, algunos elementos de estos juegos son dignos de destacar, muchos dignos de lamentar, y algunos susceptibles de crear sonrisas.

Así, los dos primeros juegos de esta trilogía se lanzaron simultáneamente en octubre de 1993 y, en muchos sentidos, son aventuras paralelas o, al menos, complementarias, algo que retomaría Capcom al hacerse cargo de las entregas Oracles of Ages y Oracles of Seasons para Game Boy Color (aunque, por supuesto, estamos seguros de que había más influencia de Pokémon que otra cosa).

A esta situación se llegó de una manera un tanto enrevesada que vamos a exponer sencillamente. En la era 16 bits Nintendo perseguía la idea de crear un accesorio CD-ROM para Super Nintendo, así que entró en negociaciones con Philips y con Sony. Con Sony ya sabemos que eso acabó dando lugar al regreso de la compañía al hardware de videojuegos con PlayStation. Cuando Nintendo vio que Sega no obtenía buenos resultados con el MegaCD para Megadrive, la decisión fue obvia: cancelación definitiva del proyecto, pero había que compensar a Philips de alguna manera y la compañía holandesa consiguió hacerse con los derechos de personajes de la empresa japonesa para crear cinco juegos con ellos para CD-i y que resultaron en cosas como Hotel Mario (que es el juego más vendido de la plataforma) o los que ahora cubrimos.

Claro que el CD-i no estaba, ni de lejos, preparado para funcionar como una consola, empezando por su mando, que era poco más que un mando a distancia con tecnología de infrarrojos (vamos, como el mando de la tele) con un par de botones para moverse por los menús bastante estáticos de las enciclopedias y obras interactivas que se lanzaron para este aparato multimedia que acabó albergando videojuegos de manera bastante circunstancial. No es de extrañar que la mayor parte de sus juegos se basaran en vídeos interactivos, como los clásicos Dragon’s Lair o Mad Dog McCree.

Por tanto, no es de extrañar que estos Zelda tuvieran un fuerte componente de vídeo e incluso imagen real, como veremos. El problema es que la calidad de los vídeos era de risa, con un estilo cartoon que daba vergüenza ajena entonces y hoy en día es simplemente indescriptible, ya que ni siquiera alcanza el nivel de patetismo irónico que tanto gusta a los amantes del kitsch.

En Link: The Faces of Evil nos encontramos un juego en el que manejamos a Link desde perspectiva lateral (la primera vez desde el segundo juego de la saga, y que volverá marginalmente en algunas secuencias concretas de la entrega para Game Boy). En esta ocasión, el héroe debe rescatar a Zelda y destruir a Ganon en un reino llamado Koridai. En Zelda: The Wand of Gamelon controlamos a Zelda (un caso único en la serie… bueno, casi), quien debe rescatar a Link y al rey Harkinian de las garras de Ganon, con una jugabilidad muy parecida al del otro título. Los dos, además, son completamente injugables gracias a la pobre respuesta del mando, falta de cuadros de animación… uno consigue pasárselos solo porque son facilísimos. De todas maneras, su desarrollo es tan pobre que parece que terminan de una manera tan precipitada que tampoco sabes muy bien qué ha pasado. Nos recuerdan, de hecho, a los primitivos juegos sobre tecnología Flash, rígidos y torpes. Un dato curioso es que las rupias del juego mantienen la codificación por colores (verde, azul, roja) que ya era canónica entonces, pero sin razón comprensible alguna su valor es diferente: las rojas valen 1, las verdes 5 y las azules 10.

Esos dos fueron los primeros títulos que emplearon marcas de Nintendo en el CD-i y tuvieron un presupuesto insignificante para la época gracias a que se subcontrató a una empresa rusa: el telón de acero había caído hace poco, y eso abrió las puertas a la reducción de costes gracias a este sistema. El resultado fue que cuatro animadores rusos tuvieron que correr con todo el trabajo de las escenas de vídeo (y a saber en qué condiciones laborales estaban). La producción, en todo caso, se gestionó desde EE.UU. a través de Animation Magic, quienes mantuvieron la responsabilidad de dibujar los fondos y los diseños de los personajes, que no son, con todo, del todo malos.

El tercero en discordia es Zelda’s Adventure, que apostaba por una vista superior, cenital, más tradicional y que contaba, otra vez, con Zelda como gran protagonista. En esta ocasión, la princesa estaba en el reino de Tolemac y debía, por supuesto, salvar a Link y destruir a Ganon. Todo eso con fondos realizados mediante fotografías y actores reales que con disfraces de lo más ridículo recitan sin gracia alguna unas líneas de diálogo que apenas tienen coherencia. El presupuesto de este juego era tan brutal que las fotos del mundo de Tolemac están tomadas desde un helicóptero aprovechando unas vacaciones en Hawái de varios miembros del equipo. El uso de fotografías suponía tanta carga gráfica para el sistema que es imposible jugarlo sin sufrir ralentizaciones constantes. Pese a todo, el juego estuvo dos años en fase de pruebas, tiempo que se estima que fue el doble que se destinó al desarrollo del mismo. Eso explica que se lanzará en 1995, pero no que tenga una cantidad de bugs que asusta. Aunque en un primer momento parece más trabajado y jugable, cuando uno progresa un poco se da cuenta de que no hay ritmo ni una lógica en su planteamiento, lo que hace que sea frustrante.

Alguna curiosidad más

Los juegos nunca han sido reconocidos oficialmente por Nintendo. Desde luego, no se publicaron bajo su sello, ni contaron con su supervisión, pues la compañía se limitó a ceder los derechos de uso de sus personajes. Sorprendentemente, los dos primeros recibieron algunas críticas que no eran negativas, destacándose la belleza de sus entornos. Que alguien no los considere como infumables nos parece lo más raro que hemos destacado en toda esta retrospectiva.

Un toque personal

La verdad es que estos juegos despertaron cierto interés en mí, sobre todo en esa época en la que el que hubiera secuencias de vídeo era el máximo exponente tecnológico. Un amigo tenía un CD-i en casa y en una ocasión encontré en la tienda el juego Link: The Faces of Evil, así que podría haberlo jugado… pero al final no me decidí a desembolsar el dinero (no era precisamente barato), así que me quedé con las ganas de experimentar, o al menos ver en movimiento, lo que había visto en algunas fotos en la prensa.

Jugarlos hoy

No. Los tres son injugables, tediosos, y dan pena. Además, encontrar una copia que funcione y un CD-i para ejecutarlos es tarea harto difícil. Con no poco esfuerzo he conseguido juntar el material necesario para poder probar estos juegos (lo que ha incluido la colaboración de un amigo recorriéndose los mercadillos más cutres de Londres), y nunca me he arrepentido más de haberle dedicado tiempo a esto. Del dinero, mejor ni hablar.