Una mirada hacia el segundo de los Metal Gear Solid para PlayStation 2.
Introducción
Metal Gear Solid 3, el penúltimo Metal Gear oficial fue lanzado cuatro años después de que Metal Gear Solid 2 se pasease por todo el mundo creando todo tipo de opiniones. Algunos lo odiaron, otros lo amaron. Tal vez la inclusión de Raiden, lo enrevesado del argumento, o tal vez el número de secuencias animadas fueron los principales motivos de la controversia. Sin embargo, Hideo Kojima, tras prometer que no volvería a sentarse en la silla de director para lanzar otro Metal Gear, rompió su palabra para ofrecernos el que tal vez sea el mejor Metal Gear de todos.
Contando con el mismo equipo de grafistas, programadores, músicos y expertos en armamento, Kojima quería dar otra vuelta más de tuerca en la saga y en las capacidades técnicas de la consola. Esta vez el juego se trata de una precuela, algo muy de moda desde hace unos años dentro del mundillo de los videojuegos (Street Fighter Alpha, Resident Evil Zero…) y la época elegida es la Guerra Fría. El personaje que interpretaremos será el padre de Solid Snake, Jack, el legendario Big Boss, conocido en este juego simplemente como Snake.
El enfoque, aunque siguiendo las pautas marcadas por MGS2, cambió de pasar simplemente inadvertido a tener que considerar la propia supervivencia del protagonista. Por lo tanto, además de preocuparte de que no te vieran, tenías que tener en cuenta aspectos fundamentales como la alimentación de Snake, la fatiga o las heridas que pudiera sufrir.
La historia del juego nos narra cómo en Estados Unidos se crea la unidad Fox cuyo representante, el Mayor Zero, tiene que probar su valía mandando al mejor de sus hombres a Rusia, donde tendrá que rescatar al científico ruso Sokolov, el cual está construyendo un arma cuyo poder hará que la Guerra Fría se decante a favor de la URSS. Durante la misión, Snake contará con apoyo por radio del
Mayor Zero, su superior en la operación, un británico de pura cepa que en cierto modo desprecia el estilo de vida estadounidense. Sirvió en el SAS británico, donde conoció a The Boss. Es en definitiva un hombre simpático y algo excéntrico con sus gustos fílmicos (adora sobretodo las películas de James Bond).
Para-Medic es una atractiva joven encargada de los asuntos médicos de la unidad Fox. Ayudará a Snake dando información sobre la flora y fauna de la zona (sus peleas con Snake sobre temas gastronómicos son antológicas) gracias a sus libros. También le ayudará con las curas que se tenga que aplicar y se encargará de guardar los datos de la partida. Le gustan mucho las películas de terror y ciencia ficción.
Sigint, diminutivo de "SIGnal INTelligence" es un experto en armas que
en el futuro llegará a ser el Jefe de Darpa. Diseñó el radar y el sonar que Snake llevará durante todo el juego. Y finalmente tenemos a
The Boss, conocida dentro de su unidad como "the Joy" (la felicidad-goce) y también conocida en la URSS como Voyevoda (la señora de la guerra). Es la mentora de Snake, la mejor soldado que jamás haya habido y ex-líder de la unidad Cobra hasta su disolución después del desembarco de Normandía (donde ella tuvo que dar a luz a su hijo). The Boss le dará consejos de supervivencia y le ayudará a tener la mente despejada en todo momento.
La misión inicial se llama "Operación Virtuosa" y nos servirá a modo de tutorial para aprender las nuevas habilidades de Snake y también como presentación de uno de los personajes más carismáticos de toda la saga, un joven, chulesco y algo torpe Revolver Ocelot. Pero todo esto es un prólogo de cómo se forjará la leyenda de Big Boss. Después de que Sokolov fuera raptado en la vuelta por el ruso coronel Volgin, The Boss también aparece para unirse a él junto a su antigua unidad, los Cobras, regalando además a Volgin dos dispositivos portátiles de lanzamiento de cabezas nucleares. Además de llevarse a Sokolov, Volgin emplea varios helicópteros para llevarse el arma en la que está trabajando el científico:
El Shagahod, un tanque de alta velocidad que puede lanzar misiles nucleares a una distancia inmensa y cuyas capacidades todoterreno lo hacen prácticamente ilocalizable. El encuentro inesperado entre Snake y The Boss se salda a favor de ella y Snake resulta herido de gravedad. En la huida de la facción enemiga, Volgin vuela por los aires el complejo donde se encontraba Sokolov con una de las cabezas nucleares.
Este hecho fundamental hará que el presidente Kruschev llame directamente al presidente Johnson para pedirle explicaciones de por qué había un avión norteamericano en la zona y por qué hubo una explosión nuclear causada por un arma norteamericana. El presidente Johnson tan solo puede prometer a Kruschev que enviará una misión para probar que detrás de todo eso está Volgin, su ejército personal y The Boss.
Tras unos días de recuperación en un hospital Snake es informado de su nueva misión, llamada "Operación Snake Eater". En ella tendrá que infiltrarse en solitario en la jungla, contactar con los analistas aliados Adam y Eva que le apoyarán; matar a Volgin, destruir el Shagahod, traer de vuelta a Sokolov y matar a The Boss para probar "las buenas intenciones" de los Estados Unidos con la URSS.